Coranyt;;
“No, James.” La princesa no pudo evitar echarse a reír, ya que ninguna de las opciones anteriores era la indicada. “Digamos que mi hermano y yo fuimos acusados de un asesinato. Se me estaba olvidando, Naseer también anda por acá.” Ambos eran cercanos al príncipe de Colombia, en realidad, era uno de los pocos miembros de la realeza con el que se podía entablar una conversación sin llegar a los insultos. “Claro, hubiesen pagado mucho por ti.” Le guiñó un ojo con complicidad, para después carcajearse ante las palabras del colombiano. “En pocas palabras, querían deshacerse de nosotros.” Lo miró de reojo, y recordó la primera vez que en la que se habían conocido. “Hay que ser sociales. Aunque sabes que eso de entablar conversaciones con los demás no es lo mío.” La princesa se encogió de hombros, sabiendo que no era la mejor persona para socializar. “¡Gracias! Decidí cambiarlo un poco. Tú también luces bien, James. ¿Quieres ir a comer algo?” Preguntó de manera amistosa, ya que la fémina se estaba muriendo de hambre.
El castaño enarcó ambas cejas al escuchar por lo cual estaba en el recinto, vaya, en realidad que no lo creía, pero tal vez lo mejor en ese momento no era indagar o meter más sal en una herida o en ese caso a una historia que era mejor no abrir. “¡El parce Naseer también anda aquí! No pues, que chimba... ay jueputa se me olvida que nadie me entiende el marica acento, decía que pues bien, bien que los dos estén aquí, así no me quedo tan solo.” Comentó el colombiano al soltar una leve risa, le agradaban los dos hermanos, era dificil vivir entre principes pretenciosos y con poca gracia pero al tener ya a dos amistades en el lugar se le resultaba más facil el pasar el tiempo en esa academia. “¿A que no? Mire que yo tengo lo mío, ponga a pensar que aquí hagan una actividad de esas de pagar por solteros, por mi se pelean.” Bromeó el hombre, su ego no llegaba a tanto, pero le gustaba la risa de la castaña y sabía que ese era un comentario que posiblemente la mantendría sonriente. “¡Gracias! Yo pues me hice mechitas... ah que va, ¡Vamos! ¿Hay que pagar allá? Si es así pues yo invito esta si no es problema.”










