zoe-nettles:
Estar castigada no era muy diferente de su vida normal. Debía asistir a reuniones, hacer cosas aburridas e ir a lugares que no quería; es decir, nada nuevo. Además, se suponía que no podía salir de casa hasta que sus padres así lo dijeran, pero como estaban tan ocupados con sus negocios, la pelirroja podía ir y venir sin problemas. Aunque si que debía ser más cuidadosa, pues sus progenitores, orgullosos de sus contactos, tenían ojos en la mayoría de los lugares que frecuentaba la muchacha. Por eso se encontraba en aquel parque, caminando en dirección al lago, consciente de que allí no había manera de ser descubierta. Y su día de libertad parecía ir a mejor, cuando se encontró con lo que creía que era una persona conocida al borde del agua. Sus piernas comenzaron a moverse antes incluso de que la idea llegara a su cabeza, y en cuestión de segundos se encontraba empujando a aquella persona por la espalda. Era una situación ideal para los dos: a ella le divertía, y al contrario le refrescaba.
Cuando termino en el agua, sin poder evitarlo abrió la boca debido a la sorpresa, por lo que trago agua, algo asqueroso si le preguntaban, por lo que salió a la superficie tosiendo mientras intentaba sacar el agua que se había tragado. “¿Esta es tu forma nada sutil de decirme que necesitaba una ducha?” pregunto con la voz algo ronca mientras recargaba sus manos en sus rodillas, intentando agarrar algo de aire.





















