If you’re gonna love her, do it properly. Darling, please don’t hurt her like you did to me
D.S (Excerpt for her)
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If you’re gonna love her, do it properly. Darling, please don’t hurt her like you did to me
D.S (Excerpt for her)
Se mantuvo en silencio unos segundos, tomando coraje para las palabras que iba a pronunciar a continuación—. ¿Querés… compañía? —inquirió, arrepintiéndose casi al instante de hacer tal propuesta cuando sabía que Alice la detestaba—. Es decir, puedo a decirle a alguien que venga… —se corrigió, moviéndose en su lugar con cierto nerviosismo.
La miró algo confundida por su más reciente pregunta, no era por que no la quería como compañía era por el simple hecho que después de haberse ignorado durante dos años aquella pregunta parecía muy lejos de su panorama. --Si quieres quedarte tú, serás bienvenida en éstas sillas-- replicó con una pequeña sonrisa si creía que había superado al rizado, este era su momento para demostrárselo a si misma.
Sonrió levemente sin acotar nada que pudiese traspasar los límites de la formalidad. Al escucharle la contempló por unos segundos, algo confuso ante la petición. No se veía exactamente como una compañía relevante–. Si es lo que quiere señorita, aunque tranquilamente podría ir a llamar a alguien más de su…preferencia –agregó cabizbajo mientras avanzaba unos pasos hacia el centro de la habitación–. Si no le molesta…¿puedo preguntas por qué tuvo que quedarse cuatro horas?
--Aquí no hay nadie de mi preferencia, además tu me caes bien, Aiden-- colocó ambos pies arriba en la silla para abrazar sus piernas, mientras su vista vacilaba entre su cuaderno de garabatos y los oscuros ojos del contrario. --Oh ya sabes, escribir el nuevo álbum. Evitar contacto con la humanidad-- comentó simple mientras finalizaba con una suave risa. --Por favor, no me trates de usted. Yo soy Alice, tu eres Aiden. A partir de ahora me dices Alice.
Oh, ¿hemos exiliado a Mercer? Me parece bien, uno tiene que dejar ir algunas cosas. Pero la parte de perritos me gusta –alentó con una sútil sonrisa. Escrutó a la joven con la mirada por dicha contestación y se dijo a sí misma que solucionaría el tema más adelante–. No, en absoluto. Prefiero los gatos pero no habrá problema –explicó vagamente mientras la seguía–.
--Son cosas que tenemos que superar, creo que un álbum dedicado a él es suficiente para decir; lo he superado-- aseguró con una sonrisa llena de seguridad, se sentía confiaba de si misma cuando se trataba de ese tema. --De todas formas, les dices que se sienten y se sientan. Será divertido-- aplaudió mientras daba pequeños saltitos a medida que caminaba hacia su departamento.
—Bien —optó por responder, sin ánimos ni autoridad para meterse en la vida de la castaña. Le dio unos minutos de espacio para recomponerse antes de volver a hablar—. ¿Te sientes mejor?
Asintió desganada, tomando más de su agua sin notar lo verdaderamente desesperada que estaba porque algo más le cayera en el estómago. --Creo que sí-- mordió su labio para hacer el intento de levantarse, pero sus piernas estaban aún débil así que su intento de levantarse había fallado épicamente. --Bueno, creo que me quedaré aquí un rato más.
Lo siento, señorita, no pretendía molestarle… –aseguró completamente apenado y avergonzado. Se mantuvo quieto en el lugar, sólo para que su humillación no saliera a la luz. La buena cara de la moneda era que se trataba de Allie, quien (según sabía) era simpática y dulce, mas no quitaba que hubiese entrado de ese modo–. Tuve que haber tocado…mis disculpas. ¿Puedo hacer algo por usted? –preguntó olvidando por completo que llevaba un paquete lleno de comida–.
--No, no es nada Aiden. Soy yo que soy un pequeño ratón asustadito-- explicó, dejando escapar un suspiro de alivio al ver que todo estaba bien, sólo había sido un susto del momento. No podía evitar sentir algo de ternura ya que Aiden era ese tipo de personas que se sentía inferior a ella tan sólo por la forma en que se refería a ella. --No fue nada, quédate tranquilo. De hecho si puedes, ¿crees que me puedas hacer compañía? He estado aquí como por cuatro horas y puede tornar algo solitario-- confesó, mostrándole una dulce sonrisa.
too much cherry slushie 😂❤
Había tratado con gran cantidad de músicos como para saber lo obsesivos que eran respecto a sus obras, y alguien como Alice no sería la excepción—. Bien, solo cuida tu salud. Estoy segura de que tus fanáticos prefieren esperar un poco más por el albúm y verte sana —intentó hacerle entrar en razón no solo por el episodio del elevador sino por su estado de salud en general, conocía los problemas de la chica y lo último que quería era verla peor de lo que estaba.
Miró a Mare de una manera en que no la había visto hacía años, no esperaba lo que la rubia le había dciho; no esperaba ningún comentario al respecto de su salud por parte de ella ¿era que estaba pendiente de ella? o ¿era sólo por pura amabilidad?, no lo sabía. Ya Alice no sabía nada gracias a los término en el que había terminado con la rubia. --Ellos quieren el álbum y ya-- racó su parpado, cansada. --Eso es lo que les daré.
Y otra vez allí estaba: haciendo favores irrelevantes sin ninguna conexión a su trabajo como seguridad. Deambuló por todo el edificio buscando la sala de conferencias correcta, esperando no olvidar en el trayecto el número de habitación que le habían dicho. La cosa era fácil, llevar unos cafés y volver. Pero se había complicado en cuanto todos los pasillos se asemejaron en una zona de la inmensa construcción que jamás había pisado. Rezando por haber llegado bien, abrió la puerta que aparentemente le daría el premio de lotería y asomó la cabeza–. Dígame por favor que usted pidió una orden en Starbucks –comentó con los ojos cerrados, esperando no esta rviviendo una escena de humillación–.
Tarareando algunos ritmos posibles para sus nuevas canciones la morena estaba nuevamente en su solitaria rutina de escribir su álbum, encerrada en su estudio dejando que sus pensamientos hablaran por ella, traduciendo sus pensamientos en letras. --Your heart-warm smile put the heat in my cold heart-- tarareaba una de sus nuevas canciones cuando la voz del moreno hizo que saltara de su lugar, soltando un pequeño grito ahogado. --Aiden, me asustaste-- confesó colocando una mano en su corazón.
—Bien… De nada —murmuró, esperando complacer así a la chica. No acotó nada más y aguardo hasta llegar a destino, donde le sirvió un vaso de agua—. ¿No querés irte a tu casa? Al menos por unas horas —propuso, realmente preocupada por ella.
Asintió una sola vez, tomando el vaso de agua con sus manos temblorosas. Tomó un sorbo del vaso, cerrando los ojos para encontrar un poco de calma dentro de su mente. --De ninguna manera, estoy con el álbum. Estaré bien-- trató de convencerla, estar tomando algo que algo le cayera en su estómago le caía bien.
Podría ser algo como “presidenta de pandas, jaysons, té y asociados” –bromeó buscando su celular en el lío de papeles que era el escritorio–. Oh, vamos Graceffa, no quiero ver ni un registro médico tuyo más con algún tema alimenticio. Eres una belleza y no dejaré que arruines eso, menos si se trata de galletas –advirtió en reproche, no solía tener delicadeza para temas de esa índole, pero Allie la conocía y esperaba que no se ofendiera–. ¿Estamos listas? –inquirió con bolso completo en mano–.
Una enorme carcajada salió de su garganta. --Presidenta de perritos, letras, grupo de adictos al té anónimos y asociados-- continuó con aquella broma con una sonrisa divertida, creyendo en su título completamente. Las palabras de la chica fueron crudas y dolorosas, pero verdaderas. Alice no estaba de humor para tocar ese tema así que se limitó a asentir y mostrar una débil sonrisa. --Ajá, galletas, yummy-- celebró bajito y débilmente. --Sip, ¿te molestan los perros? Porque tengo tres-- comentó mientras salía del edificio.
Volvió su vista hacia la joven al escucharla, no sabía cómo replicar a eso ya que si bien era consciente de que sus acciones habían sido importantes para Alice no consideraba haber hecho nada de otro mundo—. Cualquiera habría hecho lo mismo —respondió vagamente, alzando un hombro. No tenía idea de cómo comportarse frente a la chica ya que estaba segura de que aquel episodio en el elevador no eliminaba nada de lo que había pasado entre ellas—. ¿Te sentís bien? Estás pálida.
Sus pies seguían hacía adelante y su mirada fija en ellos asegurándose de que siguieran por el camino adecuado o de que no se tropezaran con ellos mismos. --Sólo acepta mi agradecimiento y ya, por favor-- levantó su mirada hasta los azules de la rubia. Veía como venía gente así que prefirió guardar la mano que le quedaba libre en su chaqueta para evitar preguntas incómodas o rumores circulando acerca de ella. --Debe ser el susto, Mare, no es nada.
Like a wild flower; she spent her days, allowing herself to grow, not many knew of her struggle, but eventually all; knew of her light.
Nikki Rowe (via wordsnquotes)