Farid Dieck - Menos es más.
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Farid Dieck - Menos es más.
“Esto es Tumblr chicos, no Twitter para pedir seguidores y mucho menos Instagram para subir sus fotos y hacerse el popu por lo bello/a que eres. Aquí te siguen si les gusta los que leen y se enamoran de tu forma de ver el mundo, no de tu físico.”
— (via theliarlivinginthesky)
cosas que nadie te dice:
tener sexo no te hace puta.
no tenerlo no te hace santa.
no tenés que tener hijos si no querés.
sos la única con derecho sobre tu cuerpo.
la “femineidad” no es antifeminista.
no sos nadie para juzgar a los demás.
el acoso verbal no es un halago.
si algo te incomoda, no lo soportes.
no merecés maltratos.
no le debés nada a nadie.
“¿Recuerdas el lugar de las crepas al que íbamos cada pocos días? Lo han cerrado definitivamente. Han puesto un cartel de “clausurado”, y en cambio han colocado una estética. Es como si la vida me escupiera en la cara que así como tú y yo ya no existimos en esta ecuación, tampoco lo son nuestros recuerdos. Como si intentaran borrarlos de un portazo de mi pobre y cansado corazón. No te preocupes, amor, prometo cuidarme como tú no lo hiciste, quererme como juraste hacerlo y seducirme como lo intentaste, pero nunca lograste. Dejo atrás nuestra historia, a lado de aquella estética. Prometo encontrar el amor debajo de mis faldas, y de mi sueños valientes que quieren luchar contra todo pronóstico. Quédate con tu estúpida indiferencia que no te llevará a ningún lado, más que a mi regreso.”
— Paulina Mora
Aún hablo mucho de ti, sobretodo conmigo.
(via murallamuerta)
Esa tranquilidad que da el saber que ya no.
Te digo que me regales una vida a tu lado. Pero pensándolo bien, una vida a tu lado no me alcanza para lo que quiero amarte. Para lo que quiero disfrutarte. Para lo que quiero soñarte. Quiero dos vidas enteras y apenas me es suficiente. Porque me has abierto los ojos cuando yo veía figuras en la oscuridad, con tus manos me has guiado al paraíso del que no quiero regresar. Me has hecho volar, y levantar los pies del suelo para tocar el cielo, y todo de tu mano. Me has mostrado el camino del amor, con los pies descalzos y sin tantear posibilidades del regreso. Porque, carajo, tú te mereces que te amen los trescientos sesenta y cinco días del año multiplicados por todos los lunares de tu cuerpo. Porque, tú, amor, mereces que te escriba este poema y un libro entero. Porque, joder, ni todas las vidas del mundo me alcanzarían para lo que quiero decirte. Para lo que quiero hacerte.
Paulina Mora (via textosinlimites)
Quisiera saber que es lo que más me gusta de ti, desenmascarar todos los secretos que llevas dentro, encerrados en una jaula como demonios. Aquellos demonios que a mí me gustaría convertir en ángeles, en querubines. Me gustaría saber qué escondes detrás de esa sonrisa después de un beso, y saber por qué te brillan los ojos después de un abrazo. Pero, lo que me gustaría saber -o conocer- es si detrás de cada “te quiero” tuyo hay una ilusión, una fantasía de estar juntos, de recorrer todos los problemas a mi lado, querer pasar todos esos obstáculos que se pueden cruzar en nuestro camino, como yo lo hago pensando en ti. Que sí. Que yo por ti, desenvaino mi espada y me pongo a luchar contra tus miedos, y tus faltas. Sí, cariño, yo por ti, contra todo. ¿Y tú?
Paulina Mora (via textosinlimites)
Recuerdo cuando hablábamos y ninguno de los dos queria dejar de hacerlo.
(via murallamuerta)
Hay días en donde uno explota de emociones, donde se ríe, llora y se grita todo al mismo tiempo, y está bien, dejarse llevar por los sentimientos que sin duda alguna son puros. Pero, hay también días donde no se siente absolutamente nada. Creo que eso es mucho peor. Saber que estás jodidamente mal, y no sentir nada, que te destrocen el corazón con un par de palabras: y no sentir nada. Es lo que siento hoy. Sé que ya no hay un nosotros que yo quiera pronunciar, no hay palabras que te quiera dedicar, y en el peor de los casos, ya no hay poemas que te describan, o tal vez sí los haya, pero ya no los quiero utilizar contigo. Porque no siento NADA. Tal vez es lo mejor. Apagarse por un tiempo. Dejar que todo fluya sin que nada te afecte. Pero espero que no sea para siempre: El dolor interminable de no sentirte nunca más.
Paulina Mora (via textosinlimites)
Me gustaría recordarte como lo he hecho siempre después de ser nosotros: intocable, plausible y orgulloso. Qué triste es saber que vivimos en una época donde nada dura para siempre aunque nos empeñemos en ello, aunque apostemos nuestra vida y sangre en un adiós que esperemos nunca llegue. Pero llega. Y cómo duele. Arde en las entrañas. Y uno gime, esperando que el dolor pueda desaparecer de un día al otro. No quiero no estar contigo, eso te lo aseguro, pero cómo duele estar. Quiero que sepas que el abrazo es un tipo de despedida para mí, sentirte cerca, respirando el mismo aire y sintiendo el corazón cómo late por saber que la distancia está a punto de tomar su lugar, el que siempre ha ocupado: entre nosotros. Quisiera decirte que seguiremos juntos después de todos los obstáculos que nos ponga la vida, que yo pongo el amor que hace falta, pero a veces, eso tampoco es suficiente. No es suficiente porque para querer hay que estar, y para estar hay que decidir, y las decisiones no son sencillas, se toma tiempo, y ganas. Es lo que te falta, amor: ganas. De estar conmigo, de saber que soy solo tuya, y que quiero que seas solo mío. Y, todas las noches trato de escribir un poema que te cale los huesos, que después de una canción llores en mi nombre, y que después de observar una pintura, tengas una sonrisa en tu rostro y sea por mi recuerdo; después de un atardecer, recuerdes mi risa; después de una lluvia torrencial, escuches mis suspiros; después de verme a lo lejos, al fin sientas mi amor. Quisiera escribir de la manera en que a ti te gustaría que lo hiciera, con prosas y versos sacados de un cuento, pero esto es lo que te ofrezo: mi amor más puro y sincero, mis ganas y coraje de permanecer si tú así lo deseas, y el dolor de saber que rechazarás la oferta.
Paulina Mora (via textosinlimites)
Te tengo que decir que te has ganado la lotería con él, y yo que la he perdido. Le gusta que le rasques la cabeza cuando va a dormir y cuando no también. Le gusta cocinar y que le ayudes aunque estorbes un poco pero le gusta. Le gusta comer de tu comida y picar un poco nunca le digas que no siempre dale de todo lo que pidas al principio te dirá que no quiere pero por dentro debes de saber que muere por comer del tuyo y si es de tu boca mejor. Le gusta andar descalzo por su casa y si te deja en su cama las horas es porque has ganado su confianza. Le gusta que te pongas vestidos monos y se los enseñes para que termine quitándotelos y pase más tiempo en el piso que en ti. Le gusta quitarte las bragas y esconderlas por ahí es su juego favorito y es una fortuna si las encuentras ¿te digo un secreto? las tiene en su buró. No le gustan las cosas dulces solo unas mordidas es preferible si tú pides algo dulce y él salado le encanta compartir. Y si te ha dejado un rato para escoger música te has ganado más que su corazón. Te aseguro que siempre tendrás un tema de conversación con él y cuando se enoja se le frunce el ceño de la manera más tierna que pueda existir debes dejarlo solo un rato y después atascarlo de besos. Le gusta que le bailes pegadito cuando salgan que sepas mover las caderas al ritmo de la música. Y cuando toma vino, cuéntale las copas que a veces se le pasan y se pone muy romántico y empieza a dar besos a diestra y siniestra. Aprovéchate de él y róbale todos los besos, que nunca se deja. Le gusta que conozcas a su familia aunque no te lo diga que te lleves bien con ellos y que de ves en cuando tú seas la de la iniciativa. Cuando salgan a comer a veces tú paga la cuenta casi nunca te deja pero cuando lo hace le encanta que lo consientas. Y si es que ya estás haciendo todas estas cosas es porque hemos dejado de ser un nosotros ojalá no los encuentre caminando por ahí porque sé que lloraré como niña pequeña al ver que tienes al amor de mi vida y le he perdido. Si lo tienes, cuídalo, ámalo, consiéntelo, quiérelo, que yo con el nudo en la garganta puedo lidiar pero no verlo feliz sería mi destrucción. Hazme un favor, dile que le quiero y que le amo, y que si un día se encuentra solo, que me busque.
Paulina Mora (via textosinlimites)
Claro que sí. Antes de ti hubo otros. Otros cielos, y otros vuelos y otros juegos. Tuve algunas cicatrices en la espalda por querer de más, y tuve otras en las manos por querer de menos. Entregué mi corazón a algunos que lo destruyeron, y eso que ya ni tenía caparazón que me cuidara de los rasguños, de tormentos olvidados, de amores sepultados. Antes de ti hubo experimentos de caída libre, para saber si era amor o puro pasatiempo, para saber si acabarme las cartas que me había entregado Cúpido, o reservarlas para el siguiente en la fila. Antes de ti también hubo fuego, y sequía, y lluvias, y frío, y granizo. Antes de ti hubo explosiones de caricias secas, de labios rotos, de parches dañados. Porque creía que te había encontrado en cada rostro que tocaba y en cada cuerpo que pasaba; creía que tú sonrisa estaba detrás de un árbol, o de una palabra. Antes de ti hubo vacíos, en mi estómago, con una carencia de mariposas, y de sentimientos. Antes de ti hubo silencios, desprecios, inciertos, e inciensos. Antes de ti hubo una negrura que me tenía cegada, y pensaba que en cada esquina tenía que localizarte. Pero dejé de buscar. Deje de anhelar. Dejé de esperar. Y te encontré. Y marcaste un antes y un después. Después de ti hubo caos, en mi interior, cada célula de mi cuerpo se había vuelto loca por el tuyo. ¿Y quién no lo habría hecho? Después de ti hubo iluminación, como si hubiesen prendido un mechero en medio de la oscuridad que gritaba: “Ámense”, y claro que le hicimos caso. Después de ti vino la calma, la seguridad, el balance, las sonrisas, los poemas, y las primeras veces, nuestras primeras veces. Después de ti hubo besos, y excesos, y tropiezos, y comienzos. Después de ti hubo pasión, en cada lugar que nos paráramos, en cada lugar que encontrábamos, en cada lugar que respirábamos. Después de ti hubo felicidad, y claridad, y complicidad, y serenidad. Después de ti, no hubo nada. Ni nadie. Después de ti, sigues siendo tú.
Paulina Mora (via textosinlimites)
En la noche es cuando más me doy cuenta de la necesidad que tengo de ti. De que me hagas tuya. De que me abraces. De que me inmortalices en una frase. Quiero ser tan de ti, que me tengas incrustada en la piel como un tatuaje, que me identifiques como la chica de las sonrisas efímeras, que me quieras como soy. Quiero que nos fundamos en un abrazo eterno, donde no habrá espacio para el tiempo cariño, sólo tú y yo, juntos, que la distancia no sea un motivo de burla, y que la cordura sea lo que menos haya entre nosotros. Que los cuerdos se vayan a pasear, y que nos dejen en este mundo para locos, para enamorados, para admirar los cielos juntos, así como una melodía en medio del mar. Quiero que sepas mis andares, y mis venidas, quiero que me reconozcas entre miles, quiero que mi mirada sea la única en tu memoria, quiero que conozcas mis momentos de euforia, y que te quedes después del problema. Quiero que nos entreguemos por completo, que siempre podamos ser uno mismo, ¿si me explico?, que la separación entre tu cadera enredada en mis piernas, sea la única distancia que exista; que tu grito de placer, sea el único sonido que escuche para siempre, cerquita, en mi oído. Quiero mostrarte ese mundo irreal, utópico, que todos deseamos, pero pocos conocemos. Que a veces dura más que unos segundos. Vamos, que esto es amor.
Paulina Mora (via textosinlimites)
Claro que sí. Antes de ti hubo otros. Otros cielos, y otros vuelos y otros juegos. Tuve algunas cicatrices en la espalda por querer de más, y tuve otras en las manos por querer de menos. Entregué mi corazón a algunos que lo destruyeron, y eso que ya ni tenía caparazón que me cuidara de los rasguños, de tormentos olvidados, de amores sepultados. Antes de ti hubo experimentos de caída libre, para saber si era amor o puro pasatiempo, para saber si acabarme las cartas que me había entregado Cúpido, o reservarlas para el siguiente en la fila. Antes de ti también hubo fuego, y sequía, y lluvias, y frío, y granizo. Antes de ti hubo explosiones de caricias secas, de labios rotos, de parches dañados. Porque creía que te había encontrado en cada rostro que tocaba y en cada cuerpo que pasaba; creía que tú sonrisa estaba detrás de un árbol, o de una palabra. Antes de ti hubo vacíos, en mi estómago, con una carencia de mariposas, y de sentimientos. Antes de ti hubo silencios, desprecios, inciertos, e inciensos. Antes de ti hubo una negrura que me tenía cegada, y pensaba que en cada esquina tenía que localizarte. Pero dejé de buscar. Deje de anhelar. Dejé de esperar. Y te encontré. Y marcaste un antes y un después. Después de ti hubo caos, en mi interior, cada célula de mi cuerpo se había vuelto loca por el tuyo. ¿Y quién no lo habría hecho? Después de ti hubo iluminación, como si hubiesen prendido un mechero en medio de la oscuridad que gritaba: “Ámense”, y claro que le hicimos caso. Después de ti vino la calma, la seguridad, el balance, las sonrisas, los poemas, y las primeras veces, nuestras primeras veces. Después de ti hubo besos, y excesos, y tropiezos, y comienzos. Después de ti hubo pasión, en cada lugar que nos paráramos, en cada lugar que encontrábamos, en cada lugar que respirábamos. Después de ti hubo felicidad, y claridad, y complicidad, y serenidad. Después de ti, no hubo nada. Ni nadie. Después de ti, sigues siendo tú.
Paulina Mora (via textosinlimites)