La lección más importante que aprendí este año es que no todos tienen el mismo corazón que el mío. Mientras yo estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para ayudar a los demás, eso no significa que los demás harán lo mismo, y eso está bien. No debes esperar nada de nadie. Porque las personas son así. Nunca intentes obligar a alguien a actuar o sentir de la misma manera, cada quien da, lo que tiene, lo que le nace.







