Terminado. Espero les guste ( ・ω・).
Conociste a Peter en su juventud.
El lo recuerda como si fuera ayer, aunque han pasado como 8 años.
Tu imagen permanece fresca en su memoria como un flor hermosa que nunca se marchita a pesar del tiempo.
Una tu muy joven de apenas 17 años caminaba por los senderos cerca del parque mas lúgubre que habia en la ciudad. Plantas marchitas, árboles secos, y grafitis pintados por cualquier estructura visible. Era un lugar donde las bandas de delincuentes y rebeldes pasaban el rato, pero por alguna extraña razón, tu te encontrabas ahi con tu falda blanca de tablones y tu suéter rosa pastel, viéndote como una iveja entre tanto lobo.
Sus amigos te habían notado, burlándose y haciendo chiste sexual es sobre las inusuales poses que hacias. A el la verdad no le importaba mucho, le daban ugual las chicas o cualquiera que se interpusiera en su camino, pero lo que si le inquieto fue como un chico lleno de piercings se acerco a tus espaldas dándote una fuerte y atronadora palmada en el trasero. Estabas medio inclinada fotografiando una flor moribunda cuando te sobresaltaste al sentir el toque inapropiado.
El te había notado al isntante que pisaste ese lugar, tomando fotografías con esa cámara digital, de repente te arrodillados haciendo poses muy extrañas tratando de captar la naturaleza muerta y lúgubre del lugar, una extraña combinación que te atraía.
Al instante volteaste llena de confusión e incomodidad. El chico se te insinuó acercándose para tocarte pero retrocediste.
Esto no era cool.
Peter sin decir nada y con su cara de pocos amigos se acerco, si bien no le importaban muchas cosas, el acoso sexual a una mujer no era algo que el dejaba pasar por alto. Asi que decidió intervenir imponiendo con su gran altura.
Se interpuso entre tu y el chico piercing, con las manos en los bolsillos movió y encorvado movio ligeramente la cabeza quitando el cabello largo de sus ojos zafiro.,
—No la toques.—dijo serio y frio, siendo directo en su orden, sin dejar a la lugar la duda.
—¿Y tú quien eres?, ¿su guardaespaldas?.—el chico no se iba a dejar intimidarme por su formidable altura, o por esa penetrante mirada azul, por lo que opto por una posición defensiva de burla.
Peter al escuchar esto, me colmo un poco mas la paciencia, es por esto que le molestaba la gente.
—No. Solo alguien que sabe reconocer cuando alguien no quiere que lo toquen.—se enderezó un poco mas. Notaste como de espaldas se veia mas alto e intimidante, si no te estuviera defendiendo te temblarian las rodillas.
—Solo quería hablar con ella.—se excuso onutilmente aunque el mismo sabía que era todo lo contrario.
A Peter le deagradaba esto... le parecía simplemente horrendo.
—Desde lejos también se puede hablar. Prueba.—soltó cruzándose de brazos.
—¿Me estás diciendo que me vaya?.—el acusado se cruzo de brazos tratando de imitar la pose intimidante aunque parecía mas un niño pequeño que no sabe que hace.
—Te estoy diciendo que te alejes. No necesito repetirlo.—dijo con una simplicidad cubierta en un tono frio y grave.
—¿Y si no quiero?.—el hombre intento acercarse sacando el pecho para parecer mas grande.
—Entonces vas a descubrir cuánto me importa seguir hablando contigo.—Peter lo empujo con una mano al tenerlo demasiado cerca, odiaba que invadieran su espacio personal, y más si era un idiota mas pequeño que el, tratando de asustarlo.
—Relájate, no pasó nada.—ahora si el hombre se calmo al sentir que Peter era mas fuerte y que esa complexión delgada y alta solo cubría algo mucho mas peligroso.
—Porque llegué antes....
Esa era la cruel realidad, si el no hubiera interferir, probablemente ese idiota ya tendría a la chica de adorables mejillas acorralada en algun lugar, con sus sucias manos metidas debajo de su falda.
—¿Crees que me das miedo?.—pregunto para salvar su orgullo, en un intento desesperado para no dejarse ver como un cobarde.
—No. Creo que simplemente no entiendes cuándo parar.
—Solo fue un acercamiento.
Claro, ese idiota seguia excusandose solo con eso, como si no hubiera cometido el crimen de acoso.
—Ella se apartó. Eso era un “no”. Aunque pareces necesitar que te lo traduzcan.
—No te metas...—queria tomar el control de la situación de nuevo pero ya no era posible. El hombre ojos azules lo tenía intimidado hasta los huesos. Y aunque dijo eso, la voz le tembló por completo.
—Ya me metí. Ahora vete.
—¿Y si no?
—No me obligues a prestarte más atención de la necesaria.—finalmente el hombre se fue dejándote sola con Leter.
Tu apretabas la cámara contra tu pecho mirando su espalda encorvada .
El se dio la vuelta apenas para mirarte, notando tus enormes ojos con una mirada con expresividad máxima de gratitud. No sabias cuando o como pero lo tomaste de la mano agradeciéndole cuando viste que se iba a ir.
El se quedó paralizado, mirándote. Tu mano era mas pequeña pero mas calida a cualquiera que habia tocado, ademas de que tus orbes lo observaban con un agradecimiento sincero, tanto que parecian reflejar todas tus emociones...
El no lo habai notado hasta ahora estando tan cerca, pero tenias unas cuantas pecas salpicada en la nariz y las mejillas ligermanete rojas naturales.
—G-gracias...!
Tu agradecimiento fue interrumpido por que el alejo su mano bruscamente de ti dandose la media vuelta y camiando para irse.
Pensaste que fue tu error hacer eso, no debiste tocarlo si no lo conocías. Lo que no sabias es que las mejillas de Peter se habían encendido a penas escucho tu dulce voz y ver la expresión de tu rostro. Su corazon golpeaba las costilla de su caja torácica con fuerza tanto que pensó que podría salirse de su pecho.
No entendía que esta sucediendo, solo habia visto estas descripciones de sentimientos en las películas de vampiros de su hermana, que hasta ese entonces pensaba que era una completa exageración y ridicules.
Peter siguió caminando unos pasos, intentando convencerse de que lo que sentía era solo incomodidad. Era absurdo. Tú apenas lo habías tocado para agradecerle y, aun así, su mente se había quedado completamente en blanco.
Se llevó una mano al pecho con discreción, frunciendo el ceño al notar que su corazón seguía golpeando con fuerza. Odiaba no entender las cosas, y menos cuando se trataba de él mismo.
—Qué ridículo… —murmuró, sin detenerse.
El no lo sabía, pero esto fue solo el inicio de su nueva obsesión...
Hola!. Aquí Almendra. Hace mucho no publicaba una pequela historia, y cuando termine este dibujo se me vinieron a la cabeza muchas ideas.
Espero les haya gustó, no dude darle un corazóncito y comentar si quieren mas. No olviden seguirme (゚ω゚).
💋 Almendra












