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Salía de su casa camino a su trabajo cuando al alzar la mirada de su bolso, se topó con un animal que se lanzó sobre ella intentando arrebatarle la carpeta que sostenía entre sus manos “¡hey! ¡no!” exclamó, en un momento se asustó pensando que el perro iba a morderla pero no, simplemente esparramó los papeles por el suelo “diablos” murmuró tapando su rostro con la mano y luego observando a la que parecía la dueña del perro “nada, solo..:” apuntó el suelo “de igual modo no los necesitaba, da igual” mintió, ya estaba hecho.
Observó los papeles en el suelo, sintiendo la culpa en su estómago esparcirse por todo su cuerpo. “ ¿Estás segura? Lo lamento mucho ” se agachó a recoger los papeles, sin detallar a la joven, aún sin saber si serviría para algo, y una vez hubo terminado se los ofreció a la chica.
❝ ¿Planean robar un banco? ❞ Inquirió con tono bromista, el truco era bastante particular. ❝Un gusto Olivia y Apu, debo admitir que tienen nombres únicos para sus mascotas por aquí ❞. Por un momento se sentía mal por el nombre tan común que le había dado a su perro. ❝ ¿Algún otro truco preparado? ¿Debería proteger mi cartera? ❞ Cuestionó soltando una risa.
Logró mantenerse inexpresiva al oírle, pero su corazón se aceleró ligeramente con sus palabras. Sabía que era un chiste, pero no podía evitar preocuparse po eso, no quería dejar esas impresiones por allí, y fue por eso que no respondió a aquella pregunta en particular. “ Diría que lo mismo, pero no conozco tu nombre ” rió suavemente, y llamó a su perro a su lado, más que todo por hábito. “ Nunca lo sabrás, si lo hace, no lo verás venir ” bromeó.
No podía creer que fuera el segundo perro con el que se topaba en el día, definitivamente debía apurar a su tío para traer a Max lo más pronto posible. ❝ Esa era mi manzana pero, no me opongo a compartir ❞. Inquirió con una gran sonrisa mientras se agachaba para tocar al perro. ❝ No fue nada, creo que sólo quería un pequeño refrigerio, ¿no es así? ❞ Musitó mientras esbozaba una gran sonrisa. ❝ Aunque debo admitir que fue bastante bueno, ni siquiera sentí cuando lo arrebató de mi mano ❞. Apremió observando con curiosidad a su dueña. ❝ ¿Cuáles son sus nombres? ❞ Cuestionó conforme levantaba la vista hacía la chica.
Un suspiro se escapó de sus labios, aliviada por el hecho de que no le importase demasiado, y sonrió levemente al ver que a Apu estuviese bien con ser acicalado. “ Sí, supongo que... Es talentoso en eso ” se encogió de hombros, acercandose un poco más a su mascota y al desconocido. “ Él es Apu, y yo soy Olivia ”
Aburrido del silencio y de la tensión de su casa, Kay decidió salir a comer fuera esa tarde. Era consciente de que la razón del por qué su casa se había convertido en un lugar frío y para nada acogedor era él mismo. No era estúpido, se daba cuenta de las miradas de reprobación y miedo que se mezclaban en los ojos de los sirvientes, también alcanzaba a oír las mentiras que susurraban sobre él, sobre cómo le había gritado a una cocinera hasta hacerla llorar -mentira-, sobre cómo torturaba a la chica nueva que cuidaba del jardín -no tan mentira, pero tenía sus motivos-. Un poco de aire fresco y una hamburguesa era lo que necesitaba para terminar su proyecto de la universidad y luego se sentiría mejor. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de cruzar una calle, algo peludo y salvaje se lanzó contra su regazo y le arrebató de las manos los papeles y libros que llevaba en las manos. “¿Pero qué…?” exclamó casi sin voz por la sorpresa. Cuando vio a la dueña del animal, no supo cuál era la mejor opción, si gritarle o seguir sorprendido.“Esos eran… esos libros eran prestados de la biblioteca” dijo y la revelación lo azotó. “Oh, no, no, no”.
Sus ojos se abrieron de manera casi cómica al oírle, y se agachó a recoger la cuerda que estaba en el suelo y sostenía a Apu, y tiró de ella, algo enojada por lo que había hecho ( aunque no podía culparlo, puesto que a eso lo había enseñado ). “ Lo siento mucho, puedo responder por ellos ” aseguró, ya pensando en lo que iba a tener que decir allá.
Estaba enviciada con aquella nueva aplicación de Pokemon Go, por lo que había salido en busca de estas criaturas por el pueblo, estaba a punto de atrapar a charmander cuando una bestia se le fue encima de la nada. “¡Pero que…!” Alcanzó a gritar antes de caer al suelo. “¡Alguien ayúdeme! ¡Quítate, maldita bestia!” Intentaba sacárselo de encima. Cuando por fin logro ponerse de pie, se sacudió aún agitada por dicho encuentro. “¡Aleja a ese monstruo de mi!”
Llegó a preocuparse por la manera en que estaba gritando la contraria, pero tan pronto llegó a su lado pudo darse cuenta que ( por lo menos físicamente ) estaba bien se permitió respirar de nuevo. “ Apu, Apu, ven aquí ” haló de la cuerda, obligándo al can a volver a su lado, y le ofreció a la chica una mirada de disculpas. “ ¿Estás bien? ”
b-lefevre:
“¡Joder! ¡Te dije que tuvieras cuidado, imbécil!” Exclamó furioso. Lo único que deseaba hacer en ese instante, era quebrar la pared que tenía en frente con sus puños, imaginando que era la cabeza de uno de sus cómplices; aquél que había sido casi descubierto por la policía al entregar un paquete. “La próxima vez que algo así ocurra, voy a matarte. ¿Me entendiste?” Tras decir aquello colgó el teléfono, dándose cuenta al voltearse para retomar su camino, que alguien había estado escuchando toda la conversación. “Lo que me faltaba”. Masculló, tratando de mantener el control de su furia. “¿Tus padres nunca te dijeron que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?”
Sus cejas se alzaron en una expresión de sorpresa al oír como el jóven vociferaba a sus anchas, como si se encontrara en la comodidad de su casa, que luego fue cambiada por una diversión al escuchar la manera en la que le hablaba ( había conocido demasiados como él anteriormente ). “ ¿Los tuyos nunca te explicaron que si vas gritando por ahí la gente va a querer escuchar? ”
Una amplia sonrisa se formó en el rostro de Bianca al escuchar el comentario de la morena, a pesar de que ésta no estuviera tan animada. “Espero lo disfrutes y si necesitas algo más puedes decirme con toda confianza.” agregó con amabilidad, mientras recogía las demás prendas que habían quedado en el probador, para re-acomodarlas luego en su sitio.
“ ¿Crees que pueda dejar esto aquí y luego volver a pasar a recogerlo? ” inquirió, terminando de doblar la ropa que iba a llevarse. “ Volví a perder a mi perro y no quiero ir a buscarlo con éstas gigantes bolsas encima ”
Habiendo pasado toda su vida en la gran manzana ( llena de gente y activa cada hora del día y noche ), era sumamente extraño para ella vivir en aquel tranquilo pueblo, donde nada parecía pasar, y que a la vez tenía tan extraña vibra, un algo que no estaba segura que era.
Se había acostumbrado a sacar a Apu a pasear todos los días, pero el perro no era de los que utilizaban correa, y no había podido acostumbrarse todavía. Todo lo que había tomado para que el perro se escapara era que la chica se distrajera un segundo, y lo siguiente que supo fue que el animal estaba arrebatándole algo de entre las manos a un transeunte. “ Mierda, Apu ¡No! ” exclamó, corriéndo detrás del animal. Suponía que los viejos hábitos eran difíciles de quitar. “ Ugh, lo siento mucho ” se disculpó con la otra persona “ ¿Qué tan gave fue? ”
( ooc. )
“¡Hey, yo lo tomé primero!” exclamó, después de que alguien le arrebatara el último chocolate que había en el estante. Si no fuera su chocolate favorito, no le habría dado más vueltas al asunto, pero ahí estaba reclamando por un tonto dulce. “Es mío”
“ Y yo lo tomé después, así que me pertenece ahora”
La música estaba a todo volumen dentro de aquel lugar. Nadie sabía quién era el propietario pero dudaban que fuera casa de Sebastian puesto que era ya conocido que, hasta la actualidad, nadie había puesto un pie en casa del castaño. Extraño pero cierto. Con cerveza en mano, Bash se deleitaba de las sonrisas ajenas y los saludos agradeciéndole el buen ambiente preparado hasta que sus orbes se toparon con un rostro familiar. “Hey, creí que no vendrías después de lo que me dijiste” mencionó, dándole un pequeño empujón hombro a hombro.
No estaban hablándole a ella, y sin embargo, no puedo evitar oír las palabras del joven ( una mala costumbre suya, andar siempre con la guardia en alto y los oídos atentos ). Esperó a que la pequeña conversación terminara, y se acercó al chico, sin más objetivo que conseguir una breve información acerca del lugar que ahora sería su hogar y la gente que vivía allí. “ Disculpa, ¿Es ésta fiesta tuya? ”
Llevaba gran parte del día acostado en una banca del pueblo, no tenía nada que hacer y justo allí llegaba todo el sol ¿Qué más podía pedir? No estaba durmiendo pero lo intentaba, aunque sin resultados. “Tengo que hacer algo con mi vida” murmuró después de un rato para sí mismo, casi al mismo tiempo que algo le obstruía el sol, abrió los ojos, perezoso y miró a la persona frente a él “¡Eh! tú, muévete”
Había llegado a pensar que la gente así, de esas que gritaban ordenes a diestra y siniestra solamente vivían en las grandes ciudades, pero al parecer hasta los más pequeños pueblos estaban malditos con ello. Pretendió no oírle, y no se molestó en girarse a observar quién le hablaba.
*No de nuevo* dijo en voz alta cuando terminó de contar el dinero que uno de los chicos que le ayudaba a repartir mercancía le entregó. *Estoy cansado de poner de mi dinero por culpa de ese idiota* se quejó. *La próxima vez que lo vea le voy a cobrar todas las que me debe* soltó un suspiro antes de guardar el fajo de dinero en su bolsillo.
Sus ojos se posaron en aquella cantidad de dinero en la que sus ojos se habían posado casi por casualidad, y tuvo que gritarse a sí misma que no podía hacerlo, que no era más una ladrona. En aquel pueblo era alguien completamente diferente, y no podía dejar que su fachada se cayera. “ ¿Estás bien? ” inquirió, tratando de parecer cordial.
«Tengo la impresión que ese outfit te queda mucho mejor que el anterior.» Comentó alegre, mientras observaba a su cliente quién recién salía del probador después de haberse puesto varios conjuntos. «No estoy segura si es tu estilo o lo que normalmente usas, pero de verdad siento que te luce muchísimo.» Agregó con un gesto en sus manos, haciendo referencia al traje en cuestión y con una sonrisa amigable, esperando a que dicha persona se animara a llevar el atuendo, cumpliendo con su décima venta en el día.
“ Uh, gracias. Supongo ” se encogió de hombros, sin darle demasiada importancia al asunto. No lo hacía por sí misma, lo hacía para alejarse más de Aanya, lo hacía porque necesitaba ser más como Olivia, y había pensado que un cambio de ropa le sería útil. “ Creo que voy a llevármelo todo de todas formas “
Naomi Scott as Maddy Shannon in Terra Nova (2011)