Vida de una Niña Gorda
Hace muy poco empecé a duelar lo que me sigificó haber sido una niña gorda. Con Vida de una Niña Gorda no quiero alentar la gordofobia ya vigente en nuestra sociedad, sino exponer algunas de las cicatrices que me quedaron aún hoy, mas de diez años después, sólo por haber sido gorda. Es una forma de poder sanar mi niña interior y dejar de juzgarla por haber sido como era. Quisiera que quien lea algunas de mis vivencias en la infancia pueda reflexionar sobre el poder de las palabras y actitudes hacia les niñes, que el leer un poco del dolor ajeno les de el valor para intervenir ante hechos injustos hacia otres, y también se sientan acompañades si sufrieron como yo por tener un cuerpo diferente.
Recuerdo que siempre fuí muy extrovertida con mis pares, me llevaba bien con casi todes mis compañeres, tenía “alma de sargento “ (así me decía mi mamá porque sabía lo que quería y dirigía a todo el mundo) y era querida por todes les adultes que me rodeaban. Hasta ese entonces nunca me había molestado mi forma de cuerpo y disfrutaba de comer, meterme en una pileta, correr en el recreo, cantar y baila, entre otras cosas totalmente normales en la infancia.
Mis primeros recuerdos dolorosos como Niña Gorda empiezan en tercer grado aproximadamente cuando subí de peso. Esto llevó a que mis compañeres me marcaran lo que comía y cómo comía en los cumpleaños (recuerdo que una compañera me dijo “ay no seas chancha!” al verme comiendo) y hagan “bromas” sobre mi físico. Mis familiares comenzaron a hacerme notar mi panza como algo malo (por ej: cuando tenía que comprarme ropa no me querían comprar ciertas prendas porque “no eran para mi cuerpo”) o hacían chiste y/o comentarios al respecto con bastante frecuencia. A partir de ése entonces y hasta el día de hoy no puedo sentirme cómoda comiendo adelante de otres, siento culpa cada vez que como “en exceso” o comí algo “que no debía”. La ansiedad se dispara y colapso llorando, diciéndome cosas horribles a mi misma. Me siento perseguida por la mirada ajena, en mi cabeza todes están mirando que hago, cómo la hago y están preparades para criticarme.
Eran muy pocas las personas que me defendían ante comentarios/actitudes gordofóbicas. Incluso algunes docentes hacían diferencia conmigo por ser mas lenta en gimnasia o algo torpe. ¡¡¡Le echaban la culpa a mi cuerpo por ser así (les tengo noticias: hoy no soy gorda y sigo siendo algo lenta y torpe)!!! Pasé a ser reducida como “la gordita graciosa”o “la gorda”, no importaba que fuera buena alumna, una nena dulce, que fuera artista, me redujeron una forma de cuerpo llena de connotación negativa.
Si te gustó compartilo.











