Fill my cup put some liquor in it {Dashton Wedding}
bastian-mooreb:
La sorpresa era evidente en su rostro al momento que la invitación de la boda llego a la puerta de su casa, en los primeros días pensaba en negarse a ir a la boda del omega, podían estar tratando de ser amigos pero no eran todavía tan allegados como para sentir que debía estar en el lugar. Pero un pensamiento golpea al alfa, un recuerdo más que nada, cuando lo ataco en la luna de sangre y no fue de la mejor manera ¿Qué era lo mejor que podría hacer? Disculpas, a Bastian le costaba, por lo que la mejor opción fue ir a la tan famosa boda.
Con un buen traje que el inglés había comprado, llegado a la boda del omega justo con el pastelero. Llego justo para la ceremonia.
En pocas palabras al alfa le había parecido bastante aburrido tanta cursilería, no era muy amante de todas cosas y las bodas estaba lejos de sus listas de proyecto de vida pero aun aplaudió una vez que aquella, aburrida para el alfa, celebración haya terminado.
Se dirigió rápidamente hacia la mesa de bebidas mientras la fiesta comenzaba en el lugar y decidió pedir una de las bebidas más fuerte, el pobre alfa no tenía idea de que aquello iba a hacerle perder sus poderes como su cordura. Una vez entregaba su copa, le dio un pequeño sorbo ignorando tal vez el gusto diferente que este tenía. —Se supone que luego de escuchar aquellos discursos ¿Debemos ir a bailar como locos? —Pregunta a la persona que se encontraba a su lado mientras volvía a darle sorbo a la primera de muchas copas de aquella noche.
Les llevó unos 35 minutos descargar, trasladar y acomodar en la parte trasera del salón principal, las 200 cajas rosas con los cupcakes en ellas. Luego de darles las gracias y dedicarles una sonrisa a los jóvenes que la había ayudado a completar su trabajo, a la morena se le acercaron un hombre y una mujer, los que parecían ser administradores del casino para agradecerle sus servicios e invitarla a la mesa de tragos por una recompensa de licor, no había podido declinar la oferta, ya que la mujer de mediana edad prácticamente había empujado a América hacia la barra de bebidas dejándole una bandeja llena de vasos de cristal con líquido rosa en ella y parecía que habían sido un éxito completo, porque en cuestión de segundos una estampida de personas se había arremolinado en la barra dejando la bandeja vacía y gritos de júbilo por el alcohol.
Finalmente se decidió a tomar un pequeño shot de otra bebida puesta en la barra de metal, el líquido ardiente quemó su garganta dejándola completamente seca y apretando sus labios para finalizar la bebida dejó escapar un ‘ah’ y observó su alrededor disfrutando de la alegría colectiva que llenaba el lugar, el aura de la mayoría de persona allí era de un amarillo vibrante, haciendo sus emociones pegadizas gracias al ambiente. Sus pensamientos se vieron interrumpidos gracias a un hombre que estaba recostado en la barra haciendo exactamente lo mismo que ella: observando.
—Bueno… Creo que eso es lo que se hace en las bodas y celebraciones. —comentó volviendo su vista a la persona y estudiándolo rápidamente: Joven, de unos veintitantos, traje a medida, expresión incómoda, definitivamente haber aceptado ese trago por parte de aquella señora no había sido buena idea, ¡Por Dios! Estaba en jeans gastados en medio de una fiesta elegante en un casino, pero ignorando su vestimenta, prosiguió: —Aunque también puede irse por la dirección de aquellas personas —y señaló un grupo de gente sentada bebiendo como si no hubiera un mañana —pero las consecuencias no serán muy bonitas por la mañana. —terminó su argumento intentando ocultar una sonrisa divertida que amenazaba con asomarse, y aquél hombre no parecía muy abierto a las bromas ajenas.












