Nunca había llorado a gritos, hasta hoy.
Ese maldito nudo en la garganta queriendo atrapar las palabras, haciendo que me ahogue con mi miseria interna.
Grito en silencio, la lluvia comienza recorrer mis mejillas,el cuerpo vibrando, la fuerza de la impotencia se hace cada vez más fuerte y al fin sale...el grito más inesperado ante el agotamiento, un grito lúgubre qué hace eco dentro de la casa, como si un espíritu quisiera espantar con su tristeza.











