El museo de las artes y las ciencias de Bellevue tenía el placer de abrir sus puertas para la tercera e irrepetible exposición del artista “S.K.” Aquellas palabras parecías sacadas del manual de buenas maneras del representante de Faith, el mismo que se dispuso a vender las entradas a un precio exacerbado, agregando que aquella noche se revelaría la identidad del artista en directo mientras finalizaba una de sus obras. Y en efecto ese era el plan de la rusa. Mientras todos especulaban y se perdian en el entresijo de pasillos perfectamente ordenados en anchuras y estrecheces con el pro de jugar con las sensaciones del visitante, Faith, embarazada de cuatro meses, tras el telón rojo de cachemire finalizaba la obra manchada de pintura. Tal y como mencionaba el programa, a las 00:15 P.M. el telón se alzó dejando ver a una concentrada mujer dar las últimas pinceladas a un magnifico oleo, donde aparecía representada en tonos pastel un precioso retrato de una mujer menuda sosteniendo un gato en su regazo. El público pasó de enmudecido a escandalizado. La mujer, aparentemente una adolescente estaba representada desnuda. Pero aquel no era el dato más perturbador, ni el avanzado embarazo de la rusa. Era el hecho de su identidad. Unos cuchicheaban de que pensaban que el artista era un consumido hombre, otros un bohemio pocos o ninguno que una mujer o al menos bella. A Faith eso no la importaba porque en medio de ese bullicio se giró al público. - Y es así como se mata al arte, finalizando su obra.- En el reinado del silencio su representante se mostró al público diciendo que las entrevistas personales se harían durante el cóctel. Faith ignoró el programa señalando a uno de los visitantes que llamó su atención.- Tú. Si. Tú. ¿Usarías esto de pisapapeles? - Desafió con un marcado acento ruso.
Demasiados actos sociales, demasiado tiempo con una falsa sonrisa pintada sobre los labios y sobre todo, demasiado tiempo con la boca cerrada sin poder hacer callar a alguno de los idiotas que se encontraban en aquella galería. Había accedido a la exposición porque su representante se lo suplicó y, aunque hubiese preferido quedarse bebiendo durante horas en su habitación del hotel, no le quedó otra que aceptar para mostrar que se encontraba en la ciudad y de paso, hacerse las típicas fotos con la gente para mostrar que era una persona amable y no una borde como solían decir los medios de comunicación. Lo cierto es que en el fondo sí era cariñosa, jamás había tenido una palabra mala para sus hermanos o su padre, pero su humor se crispaba con facilidad si invadían su privacidad como solía ocurrir con todas las estrellas de Hollywood. Cansada de tanta palabrería y sin ninguna sensación de sorpresa ante la presentación de la artista de cabellos claros y su obra, optó por darle la espalda y dirigirse a otras obras que captaban más su atención y que a su vez, parecían estar escondidas en el museo. Al escuchar como alguien reclamaba su respuesta, volteó la vista y volvió a fijarse en el cuadro, encogiéndose de hombros sin más. “¿Se refiere al cuadro?” arqueó una ceja y encogió los hombros, falseando todo lo que podía su sonrisa. “Porque no, preferiría dejarlo en el vertedero.”













