persephone.
supo en el momento en que lo besó que quizás no había sido la mejor jugada, no estaba segura de cómo el rubio reaccionaría, a pesar de que eran amigos. pero no era noticia nueva que la joven greene solía actuar sin pensar demasiado en las consecuencias. dejó ir la mano contraria una vez que estuvieron lo suficientemente alejados de aquel lugar, y finalmente sus esmeraldas buscaron la mirada contraria. “¿lo siento?” inquirió curiosa, debido al repentino silencio en el que su acompañante se había sumido. una pequeña sonrisita asomó en sus comisuras, ligeramente divertida. claro que no había tenido intenciones de incomodarlo, pero tampoco creía que lo que había hecho fuese digno de la expresión contraria. “parece que hubieses visto un fantasma, y según tengo entendido, soy buena besando.” se burló.
Elevó las cejas tras escuchar la disculpa. Si bien se había visto un tanto pasmado a causa de haberse visto desprevenido a la hora del espontáneo actuar de la castaña, no consideraba que fuese necesario recibir una disculpa por parte contraria. Después de todo, disgusto alguno no le había ocasionado lo ocurrido. De manera un tanto vacilante, el ápice de una sonrisa comenzó a asomarse por las comisuras de sus labios, imitando el gesto que sobre el semblante opuesto se había presentado. Andy liberó una suave risita, a la vez que su diestra ascendía a su nuca. “Me has... tomado por sorpresa, es todo,” se excusó, arrugando durante un momento la nariz. No llegaba a comprender por qué de pronto se veía cohibido. En un intento por recuperar el humor, soltó un bufido, como burlándose de lo informado por su acompañante. “No podría decírtelo, eso no fue un beso. Quiero decir--- no uno de verdad.” Se encogió de hombros. “Al menos funcionó para librarnos del jodido borracho ese. Qué imbécil.”









