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KATLA 🎬
EL CINE Y LAS ADICCIONES.
"La adicción no es un delito, ni es una elección es una enfermedad".
🎬 BEAUTIFUL BOY - 2018
🎬 SUBMARINO - 2010
🎬 TRAINSPOTTING - 1995
🎬 CHRISTIANE F. - WIR KINDER VOM BAHNHOF ZOO - 1981
🎬 THE BASKETBALL DIARIES - 1995
🎬 REQUIEM FOR A DREAM - 2000
Al analizar las películas se puede observar como falencia primera en algunos casos la estigmatización del adicto que siempre se lo coloca en una situación de inferioridad. Esto se manifiesta notablemente en el estereotipo del personaje ya recuperado que habla de sus experiencias previas (generalmente relacionado con drogas y sumido en adicciones) desde la postura de quien juzga negativamente lo que hacía, todo lo cual lleva a identificarlo, quizá, con aquel que se ha recuperado, pero los aparta de quien consume actualmente.
¿Qué se quiere comunicar a través de estas películas?
Que las adicciones son un problema que aparece en todos los grupos sociales y se desarrolla en contra de la creencia de que es algo que quien consume puede controlar.
Que su abordaje requiere la toma de responsabilidad de quien consume y de la familia (no se debe esperar que un tercero “cure” , pues esto no es viable sin compromiso personal y de la red social primaria).
Das weiße Band - 2009 🎬
La cinta blanca
Esta película alemana (cuyo título original es Das weisse band) fue ganadora de la Palma de Oro en Cannes (el mayor premio que ortorga el festival). Parece indagar, a lo largo de su desarrollo, en búsqueda de los orígenes de la violencia en el ser humano y -más específicamente- en las raíces del fascismo. No en vano el protagonista y relator comienza la misma avisando que “...tengo que contar los extraños acontecimientos que ocurrieron en nuestro pueblo, quién sabe, quizá podrían aclarar algunos de los sucesos que ocurrieron
después en este país...”. Está registrada, también, íntegramente en blanco y negro con la pretensión evidente de acompañar el sombrío relato al tiempo de dar la idea al espectador de lo antiguo de los acontecimientos. Los ambientes oscuros, los diálogos lentos y -muchas veces- fríos y distantes, y la estética de la época -en cuanto al ambiente del poblado, vestimentas, la poca tecnología (ni electricidad, ni vehículos a motor, por ejemplo)- acompañan el realismo de la historia.
El argumento nos presenta un pequeño pueblo del norte de alemania en el par de años previo al comienzo de la Primera Guerra Mundial (la cual finalmente se presenta como algo desconocido, "...ahora todo iba a cambiar...”) . Enumera, en orden cronológico, una serie de acontecimientos -calificados de “extraños”- que perturbaron la vida de sus habitantes durante esos años. Se trata de, por ejemplo, el intento de dañar al doctor del pueblo provocando intencionalmente que se caiga de su caballo, o el incendio de un granero, el secuestro y tortura por unas horas del hijo del Barón dueño de esas tierras, etc. Sucesos que alteran la vida “normal” del pueblo.
Los focos de poder en esta sociedad se centran, por un lado, en el Barón, al cual la mitad de los está atado, se deben a la producción agropecuaria de sus tierras (ya que aquel ostenta el mayor poder económico y político en el lugar). Al mismo tiempo, el otro personaje importante en este sentido es un Pastor que tiene un discurso de moralidad extrema. La autoridad de los demás personajes se ve subordinada, así, a la figura de estos dos personajes (cada uno en su ámbito, por supuesto).
A partir de aquí es donde se pueden comenzar a encontrar las incongruencias en el doble dicurso y la doble moral que engendra en los personajes. Por ejemplo: nos encontramos con una autoridad política impuesta (el Barón) que organiza celebraciones para el pueblo y otorga trabajo, y por el otro digita arbitrariamente cómo y qué se hace en este sentido, sólo pensando en el beneficio económico (lo cual incluso lleva a la muerte de una mujer en su trabajo). Las numerosas y pobres familias que trabajan los campos en épocas de cosechas se muestran subordinados a la autoridad del Barón y de cualquier trabajo, pero al mismo tiempo lo detestan por la explotación a la que son sometidos. El Pastor profesa el amor de Dios y una moralidad extrema mientras imparte crueles castigos físicos y simbólicos a sus hijos (de aquí lo de atar una cinta blanca a su brazo para recurdarles la inocencia y pureza) por cualquier acto que, según su opinión subjetiva, fuera inmoral. El respetado doctor (viudo y con dos hijos) y que mantiene una relación con la partera, además abusa de su hija de catorce años.
El sometimiento de la mujer es otro punto importante del relato. En todo momento, las esposas se deben a la autoridad de los hombres, y las hijas a las de los padres, sin lugar a objeción alguna. Los casos más extremos se ven en la relación entre el doctor y la partera (la segunda está subordinada a primero a pesar de que el primero le plantea -incluso- que siente “asco” por ella), y con su hija (que acepta parece aceptar inocentemente los abusos del mismo). Pero también hay otros casos más ligados a lo económico y lo tradicional, como en el caso de la prometida de el maestro y su prometida (cuya numerosa familia tiene que aceptarlo, mientras le impone el tiempo de un año antes de cualquier propuesta de casamiento).
Es notorio, además, que mientras existe un sólo maestro en el pueblo, la única referencia visible que existe para asimilar la vida en sociedad es la fe y aquella moral. Los niños del pueblo son sometidos a la autoridad inapelable de sus padres y, en caso de desobedecerles o ir en contra de sus intereses, sufren castigos físicos (siendo tal vez el más notorio el maltrato hacia uno de los chicos que había robado una flauta al hijo del Barón). Éste parece ser el motivo que se insinúa para explicar porque -como sospecha el maestro y protagonista- son los jóvenes del pueblo los que están perpetrando los dañinos hechos. La lógica para esto sería una especie de venganza contra las imposiciones y abusos morales (y de todo tipo).
En resumen se puede plantear una sociedad con casi todas sus instituciones subordinadas a la autoridad moral y religiosa por un lado, y política por el otro. La familia es inapelable (aunque en la práctica no se cumpla realmente), la escuela reniega autoridad frente a la religión, no existen instituciones propias de seguridad y todos los demás ambitos de la vida económica y política están atados a una autoridad impuesta (que a su vez está ligada a un modo de producción agropecuario que depende de esa subordinación general). Es una sociedad disciplinaria donde los personajes están permanentemente sometidos a las reglas impuestas de cada ámbito, y cualquier intento de “romperlas” -o modificar el comportamiento esperado- recibe un castigo físico o social severo. El mismo poblado funciona como un epacio cerrado en el cual, si uno se retira (como lo hacen sobre el final lo hacen el médico y su familia, y la partera) es castigado con la culpabilidad y el rechazo (aquellos personajes son implicitamente culpados por todos los hechos).
EL LECTOR – STEPHEN DALDRY – 2008
El lector
Basada en una novela del escritor alemán Bernhard Schlink, El Lector sitúa el presente del protagonista en 1995 y, a partir ahí, va y viene argumentalmente mostrando algunos de los acontecimientos más importantes de la vida del mismo. Pasamos de aquel presente a 1958, 1966, 1976 y, finalmente, a 1988 en tres bloques muy bien diferenciados.
Centrada en la relación accidental de un chico de quince años (Michael Berg) y una mujer de treina y seis (Hanna Schmitz), la primer parte se enfoca en la Alemania de 1958. Nos muestra por un lado esta relación conflictiva (basada, principalmente, en las lecturas que el jóven realiza periódicamente a la mujer) y, por el otro, una sociedad más o menos tradicional y en plena reconstrucción. Por ejemplo, instituciones como la familia o la escuela tienen un papel preponderante. La primera mantiene, en este momento histórico, una estrctura definida y unida (algo que más tarde se contrasta en las escenas más modernas), y la segunda es el centro de la vida de los jóvenes, su principal ámbito de desarrollo y socialización. Al mismo tiempo, se puede notar el funcionamiento rutinario de los personajes en este momento histórico: por ejemplo los trabajos estables y rutinarios (los recorridos del tranvía) o los horarios familiares (el momento de la cena parece ser siempre el mismo y en familia). Este tramo de la historia concluye con la separación de aquellos dos personajes principales después de un verano juntos.
Saltando en el tiempo, en 1966, el escenario urbano cambia dramáticamente. El protagonista ahora es estudiante de abogacía, surgen las figuras de la Universidad y la Justicia (en la forma de Juicio) como instituciones importantes. El escenario rutinario se reemplaza por las protestas en las calles a favor y en contra de los juicios a los funcionarios nazis. Refleja, mediante un juicio por el asesinato de 300 mujeres judías durante el Holocausto las contradicciones y dilemas morales de el proceso de reconstrucción de la memoria histórica que Alemania transitara por aquellos años. Continuando con la linea de la etapa anterior, los protagonistas vuelven a cruzarce: esta vez Hanna es una de las acusadas por haber sido guardia en campos de concentración durante el Nazzismo. La mujer, sin embargo, prefiere ser condenada a revelar su analfabetismo (lo que la libraría de algunos cargos ya que dejaría de estar ligada a los informes que sirven de prueba). Desde aquí se plantea el mayor conflicto moral del jóven que marcará sus acciones durante las siguientes etapas.
Un tercer bloque argumental de la película comienza en 1976. Se nos muestra al ahora adulto personaje con una hija y yendo a visitar a su madre. La figura de la familia, a este punto, se ve deteriorada: una hija muy chica, él divorciándose de su pareja, y su madre sola debido al fallecimiento del padre. Mientras tanto, se retoma la relación entre los dos protagonistas mediante la correspondencia: la comunicación se basa en los libros que él graba para que Hanna pueda oírlos en su cautiverio, a partir lo cual ésta decide con existo aprender a leer durante los años que pasa encerrada (algo que se muestra como su único medio de alivio).
Las escenas que nos llevan a 1988, nos muestran a la mujer ya anciana, y a punto de salir de la carcel, y a Michael retomando el contacto con ella para asegurarle un medio de vida fuera de ahí. Se nos da a entender que, durante todo este tiempo, él sólo ha podido mantener de forma estable esta especie de relación (está divorciado y no ve demasiado a su hija). Sin embargo, y a pesar de este contacto, Hanna decide suicidarse antes de salir, dejando en una especie de testamento dinero y un objeto que el hombre tiene que entregar a la hija de una sus víctimas.
Durante todo el desarrollo de la película se intercalan escenas de la actualidad (1995). En estas, el protagonista intenta, evidentemente, reconstruir su vida con su hija y superar aquella conflictiva relación.
Se podría decir que la historia amorosa sirve como excusa para plantear la relación entre la lectura y las relaciones humanas (todo el relato se nuclea alrededor de los libros y la necesidad de la mujer de que le lean), así como también diversas contradicciones y conflictos morales. En un primero momento, se contraponen la juventud y la adultez, el contraste entre generaciones que se cruzan habiéndose formado en mundos prácticamente distintos.
Luego está la cuestión, por un lado, vergüenza (ante una sociedad con cánones culturales muy definidos) por el analfabetismo antes que por el asesinato. Por el otro, el proceso de reivindicación histórica simbolizado en el juicio muestra las dudas y contraposiciones entre la idea de Justicia (¿Qué se puede castigar y qué no?), el derecho moral (¿está bien o está mal?), el derecho legal (sin importar si está bien o mal... ¿es legal?), mientras da vueltas entre la obediencia debida y la desición individual. Todos estos dilemas se muestran como herramientas de la sociedad de control que mantiene a los personajes en permanente cuestionamiento, atados a esta situación permanente de búsqueda de la reinvindicación (personal, familiar, social, etc.).
CRÓNICA DE UN NIÑO SOLO – LEONARDO FAVIO (1965)
“Crónica de un niño solo” trata la temática social de la vida de un niño pobre de Argentina que transcurre entre la villa miseria y el “reformatorio”.
Esta película fue realizada en un momento en que la que Argentina sufría una crisis económica y desestabilidad política, por lo que reinaba un clima de agitación social en el cual las tensiones sociales eran cada vez más marcadas.
Debemos entender este film dentro de la época en la que se produjo (fines de los ‘60 y comienzos de los 70), época previa al derrocamiento de Illía por parte de las fuerzas armadas, lo que produjo el inicio de la dictadura militar, denominado por los militares “Revolución Argentina”, que fue uno de los procesos militares más terribles de la historia, marcando así una época siniestra, llena de genocidios, torturas y desapariciones de personas.
En la trama de la película los niños son tratados como presos, sometidos a métodos carcelarios y militaristas.
La situación de los niños del Patronato de la infancia es deplorable, sufren humillaciones constantes, tienen muy malas condiciones de higiene personal y pasan hambre. Se comportan entre ellos como compañeros, compartiendo códigos aprendidos seguramente en el exterior, en la calle. En la escena de la pelea en el baño se comprueba la presión del grupo para mostrar virilidad, casi por obligación.
Los constantes abusos que le son proferidos a los niños, hacen que “Piolín”, el protagonista, intente desesperadamente huir de ese lugar. La ciudad que recorre Piolín luego de su fuga, es ruidosa, llena de movimiento. Luego, puede observarse el barrio de Piolín. Es una villa miseria, un “barrio de emergencia” (así denominado por la policía en la película), en ella se puede apreciar la aglomeración de familias en situación de pobreza y unas pocas casas de material. En contraposición a las escenas de la ciudad, las escenas del río están dominadas por un creciente silencio, en el que las miradas pesan, amenazan y preanuncian.
El silencio se vuelve opresivo, mientras persiguen al amigo de Piolín el ambiente se torna irrespirable, angustiante. El grito del niño anónimo y genérico se transforma en un gesto dramático. Es en esta ocasión que Piolín se asusta, sufre bajo las expresiones de un niño, un niño solo y asustado.
La estigmatización de esta infancia reflejada en el film es permanente. Cada vez que el protagonista quiere jugar, seguir su naturaleza infantil, todo sale mal, tal como la travesura final del caballo que lo condena a volver al internado. El plano final, en el que Piolín mira la cámara, sin duda es una mirada que interpela y se produce en sí un conjunto de buenas sensaciones.
OUTLANDER 🎬📽⚡
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