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Dabi introduces Hawks to the LOV aka my favourite type of dabihawk fanfics
Based on this
Una sola luna (KouSawa – DNA/Capítulo Único)
Anime/Manga: Diamond no Ace
Okumura enfocó los ojos al instante en la auténtica sonrisa que le dedicaba aquel chico castaño de ojos dorados que tantos dolores de cabeza le había causado, como si esa fuera la última vez que lo haría. Tragó saliva de solo imaginar que eso pudiera suceder, y desechó el pensamiento al instante porque él estaba completamente seguro que este no era un adiós. Koushuu sabía que existía algo más que el lazo de amistad que, con el tiempo, había aprendido a formar con Eijun, solo seguía siendo incapaz de expresarse como era debido y, además, estaba a la espera de aquella señal que, sabía, confirmaría las constantes sospechas que lo atormentaban.
Los ojos azules del joven rubio se dirigieron al instante hacia el lado derecho del cuello de su ruidoso senpai y, justamente a unos cuantos centímetros debajo de la oreja encontró la pequeña medialuna que se había hecho presente en cuanto Sawamura cumplió los 18 años de edad.
Todavía recordaba el día en el que Eijun había llegado a irrumpir en el dormitorio con la emoción a flor de piel para mostrarle que por fin aquella marca que lo uniría a su alma gemela, había aparecido. La habitación se había llenado al instante de risas cargadas de la energía suficiente como para que Sawamura lanzara las nueve entradas durante varios partidos seguidos; de hecho, más que hablar parecía que gritaba, sin embargo Koushuu decidió escuchar toda la verborrea del castaño sobre lo feliz que se sentía y la emoción de muy pronto conocer a esa «persona especial» en silencio. Cuando por fin el mayor le dio pauta para hablar, lo único que se le ocurrió decir en ese momento fue:
—Supongo que debo felicitarlo, senpai.
Después de eso no volvieron a mencionar el tema, por lo menos no entre ellos, porque la verdad es que Sawamura se la pasaba dialogando de lo genial que se le veía la medialuna en el cuello, presumía de ella con orgullo y, en ningún momento dejaba de sonreír. A veces Koushuu tenía deseo de hablar más sobre la marca de Sawamura, pero antes de siquiera poder expresarse, algo desconocido dentro de él lo detenía. Y, conforme pasaba el tiempo, comenzó a pensar sobre la marca que él podría recibir.
Se suponía que las almas gemelas compartían exactamente la misma marca y, en muy raras ocasiones en el mismo lugar que el otro, eso era lo que sus padres y algunos profesores le habían explicado desde que era pequeño. Incluso le habían dicho que eso podía llegar a suceder con personas del mismo sexo, cosa a la que por cierto no le dio gran importancia; de hecho, nunca le había interesado realmente saber sobre las almas gemelas, siempre dio por hecho que cuando conociera la suya, se casaría como era la costumbre y formaría una familia. O eso fue lo que imaginó hasta el momento en el que Sawamura le había mostrado la medialuna en su cuello. Desde ese preciso momento, un constante pensamiento sobre saber quién podría ser el alma gemela del mayor se instaló en la mente del joven rubio.
Día a día se llenaba la cabeza con las posibilidades de que Sawamura se encontrara con aquella persona en los pasillos de la escuela, o en alguno de los partidos, incluso llegó a creer que podría tratarse de alguno de los nuevos miembros del equipo y, eso de alguna forma lo molestaba.
En un principio decidió ignorar aquel incómodo sentimiento que aparecía cada vez que imaginaba a cualquiera, fuera hombre o mujer, con la misma medialuna de Sawamura, pero conforme pasaba el tiempo y la graduación del mayor se acercaba, no podía seguir ignorando lo que lo mantenía despierto hasta altas horas de la noche.
—Volveremos a encontrarnos, senpai —le dijo Koushuu de repente a Eijun logrando llamar la atención del castaño.
—¡Hahaha! ¡No lo dudes ni un segundo, Koushuu! —dijo Sawamura entre risas, con la mirada brillante, y las mejillas un poco sonrojadas debido a todas las emociones que había tenido durante el día. Se acercó sin dudar al rubio, y revolvió orgulloso las hebras doradas del «chico lobo» sin despegarle la mirada y, sin dejar de sonreír como solo él sabía hacerlo.
El estómago de Okumura se retorció de la manera más extraña posible, y tuvo que hacer acopio de toda la cordura existente para no cometer algo de lo que probablemente se arrepentiría. Quería hacer las cosas bien, de la manera correcta. Quería ser capaz de ver a Sawamura Eijun a los ojos y decirle: —Soy tu alma gemela.
—Sawamura, es hora de irnos —la voz de Kanemaru lo devolvió a la realidad, y una vez más antes de que Eijun se alejara, prometió que se verían de nuevo. Sawamura soltó una carcajada sin poder contenerse, porque aunque Koushuu no se diera cuenta, con una simple mirada lograba comunicar más de lo necesario, y con el tiempo que habían pasado juntos, había aprendido a interpretarlo.
—¡Te estaré esperando, Koushuu! ¡Definitivamente debes seguir siendo mi catcher! —le dijo emocionado, y con la voz lo suficientemente alta como para que toda la escuela lo escuchara, antes de alejarse de él.
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Takuma Seto podía asegurar, que nunca en lo que llevaba de vida había visto a su amigo tan… ¿Enojado? ¿Preocupado? ¿Deprimido? Es decir, estaba acostumbrado a ver a Koushuu en un estado parcialmente tranquilo, pero justamente ese día era un torbellino de emociones que no hacían más que ir creciendo en el interior de Okumura. Creía saber por qué, pero para confirmarlo necesitaba preguntar directamente y justo ahora no se veía capaz de eso.
Vio a Koushuu dar vueltas por la habitación una y otra vez, solo para detenerse de vez en cuando frente al espejo y examinar aquella marca tan característica de las almas gemelas ubicada en el lado derecho del cuello a unos cuantos centímetros debajo de la oreja. El pequeño lobo que se había formado sobresalía como si de un tatuaje se tratara, y por increíble que sonara, parecía que justo en esos momentos aullaba desesperado.
—Koushuu —lo llamó Seto, la preocupación latente en su tono de voz. El joven rubio siguió observando la marca sin poder creer lo que veía—. Koushuu —volvió a decir Seto sin obtener respuesta alguna por parte del joven rubio, Taku soltó un suspiro y tragó saliva antes de intentarlo por última vez—. ¡Koushuu!
—¡Es un lobo, Taku! ¡Es un maldito lobo! —El mencionado se sorprendió un poco por el comportamiento tan inusual del rubio, no era la primera vez que Koushuu se desesperaba por algo, pero sí era la primera vez en años que salía a relucir un comportamiento tan explosivo.
—Sawamura-senpai…
—¡Él tiene una medialuna!
Mentiría si dijera que no lo sabía, maldita sea, claro que lo sabía. Llevaban años conociéndose, eran los mejores amigos, y sabía interpretar los característicos silencios como el buen amigo que era. No solo eso, sino que se había dado cuenta de todas las miradas discretas y ansiosas que Koushuu le daba a Sawamura cuando seguía en Seidō, como si esperara que algo sucediera. O como si estuviera buscando respuesta a una pregunta no formulada.
—¿Desde cuándo? —se le ocurrió preguntar. Okumura volteó a verlo, la mirada fija y el ceño fruncido, ni siquiera él podía dar respuesta a eso—. Oye, ¿sabes qué? Está bien, no hay problema si te gusta.
—No lo entiendes Taku —dijo Koushuu interrumpiéndolo con su acostumbrado tono de voz, pero la preocupación presente. Señaló la marca deseando que Seto juntara las piezas y diera con las respuesta que ahora deseaba nunca haber conocido.
—Oh.
Dijo Taku después de varios segundos. El problema no era que Koushuu estuviera enamorado de alguien del mismo sexo, sino que esperaba ser el alma gemela de esa misma persona. El silencio reinó por varios minutos, Seto se limitó a observar la desesperación crecer en el interior de Okumura, y varias veces intentó hablar para poder tranquilizarlo; a ojos de los demás podría parecer tranquilo, pero la verdad era que en esos momentos cualquier tipo de escenario se estaba cavilando en la mente de Koushuu.
—Aceptaré la oferta de los Gigantes —no se sorprendió, después de todo era el equipo a donde se había ido Sawamura, pero ahora se preguntaba cuál era la verdad detrás de aquellas palabras.
—Koushuu, sabes que no puedes hacer nada contra esto, ¿verdad? Tarde o temprano aparecerá tu alma gemela, o la de Sawamura-senpai, en algún momento tendrán que separarse definitivamente.
No dijo nada, ni siquiera volteó a verlo esta vez. Se dirigió nuevamente hacia el espejo y observó al pequeño lobo. Había estado tan seguro de que tendría la misma medialuna que Sawamura, incluso le había prometido que se volverían a ver; y no es que no fuera a cumplir esa promesa, simplemente no daba crédito a la forma en que se estaban desarrollando las cosas. ¿Por qué no podía ser el alma gemela de la luna?
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El acuerdo consistía en estar juntos hasta que el alma gemela de cualquiera de los dos apareciera.
Sawamura debía admitir que en el momento que vio la marca de Koushuu, se sintió completamente decepcionado, sin embargo, deprimirse por algo así no era propio de él. Nunca se lo había dicho a nadie, bueno quizás a Haruichi se lo llegó a mencionar, pero sentía una conexión realmente especial con el chico lobo de hermosos ojos azules, y en lugar de llenarse la mente con ideas sobre alejarse algún día de él, decidió que aprovecharía cada segundo que pudieran estar juntos, incluso si Koushuu llegaba a negarse, no le importaba seguirlo a donde sea que fuera con tal de estar con él.
Era un sentimiento que no podía explicar con palabras comunes, y estaba seguro que lo que sentía iba más allá del lazo especial que se formaba entre las almas gemelas. Sí, al principio había sentido miedo por lo que implicaba sentir algo más que solo amistad por un chico, siendo él uno; pero en los dos años que habían estado juntos en la escuela, y después de una esclarecedora plática con Miyuki y Chris, llegó a la conclusión que la vida era demasiado corta como para preocuparse por lo que los demás pensaran. Estaba claro que no sería sencillo, pero tampoco es como si fuera a gritar a los cuatro vientos que gustaba de Koushuu. Aunque eso no sonaba tan mal si se detenía a pensarlo, si por él fuera, probablemente ya le habría contado a medio Japón sobre aquel cúmulo de sentimientos que se desencadenaban cada vez que estaba con Okumura.
Pero la decisión estaba tomada, y hasta que no aparecieran las respectivas almas gemelas, pensaba seguir al lado de Okumura… en realidad, siempre rogaba en silencio y con todas sus fuerzas para que nunca aparecieran, el verdadero deseo de Sawamura era poder permanecer al lado de Koushuu hasta que alguno de los dos ya no quisiera seguir, pero temía porque aquél día llegara.
A veces, cuando pasaban el tiempo juntos, le resultaba divertido recordar aquellos días en los que las personalidades de ambos chocaban de la peor manera. Si alguien le hubiera dicho que terminaría enamorado de Koushuu sin necesidad de haber sido almas gemelas, se habría reído a carcajadas de lo absurdo que sonaba.
Llevaban casi un año siendo pareja, y Sawamura mentiría si dijera que no disfrutaba de la compañía del chico lobo a pesar de la personalidad tan tranquila del rubio. Cada día resultaba ser mejor que el anterior, si no se encontraban en casa de alguno de los dos llevando a cabo uno de los grandiosos planes de Eijun, lo más seguro es que estuvieran paseando por las calles de Tokio con un Sawamura todo emocionado queriendo visitar cada tienda que encontraban en el camino; pero a Okumura no le importaba realmente seguirlo a donde sea que fuera, de hecho solía bromear un poco con él diciéndole que parecía un cachorro que recién salía de paseo, a lo que Sawamura siempre respondía con la mejor carta que tenía mofándose sobre lo caprichoso que resultaba el destino al haberle dado una marca en forma de lobo, Koushuu a veces solía molestarse debido a que esa marca era un constante recordatorio sobre la realidad a la que esperaba nunca enfrentarse; sin embargo, para Eijun esa era la mejor reacción que podía esperar, pues siempre se aseguraba de tranquilizarlo con una simple y sencilla frase.
—Tu lobo solo aulla para mi luna —solía decirle con una amplia sonrisa y los ojos brillándole emocionados, para después darle un beso en los labios, y esperar a llegar a casa para tener una inolvidable noche llena de placer en compañía de Koushuu.
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Fue un mes después del cumpleaños número 22 de Okumura, que conoció a su alma gemela. Era una reportera inglesa que había ido a Japón de vacaciones, y que había terminado perdiéndose entre toda la multitud. Para bien o para mal, Koushuu había estado en el lugar correcto, y a la hora exacta en la que ella necesitaba ayuda. Fue también en ese momento que confirmó, que sin importar qué tan lejos estuvieran, las almas gemelas siempre terminarían por encontrarse. Y por increíble que pareciera, esto siempre sucedía antes de que alguno de los dos cumpliera los 30 años.
Ella se emocionó tanto al darse cuenta que por fin lo había encontrado, que la primer reacción de la joven fue abrazar a un estupefacto Okumura. No le correspondió en ningún momento, pero sí sintió como algo completamente desconocido y ajeno a él, se iba uniendo a ella. Por supuesto que no era igual a lo que tenía con Eijun, lo que ellos habían construido con el paso del tiempo resultaba ser más fuerte que cualquier otra cosa.
La realidad lo golpeó de lleno cuando a lo lejos, aquellos ojos dorados que conocía tan bien, se encontraron con los suyos. La sonrisa de Sawamura titubeó por un instante, sin embargo logró mantenerla hasta cerrar prácticamente toda la distancia posible entre ellos.
—¿Quién es la dama? —Preguntó tratando de mantener la emoción y alegría en la voz, y ella se separó al instante de Koushuu para poder ver a quién había hablado. Se presentaron cordialmente, Joan fue el nombre que logró escuchar, porque la verdad es que dejó de prestar atención después de que dijo:
—Al parecer soy el alma gemela de tu amigo.
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El acuerdo había llegado al final oficialmente. Porque solo permanecerían juntos hasta que el alma gemela de alguno de ellos apareciera. Y ese día había llegado.
Sin embargo, ninguno de los dos se atrevía a confirmarlo con palabras. Por otra parte, Joan decidió alargarse las vacaciones para poder conocer mejor a Koushuu; al principio Sawamura los acompañaba por petición de Okumura, de hecho, era él quien mantenía la plática con la chica, y de un momento a otro comenzaban a hacer bromas. Congeniaron al instante, ella era divertida, inteligente, amable y bastante bonita, pero lo mejor de todo es que podía seguir el ritmo de Eijun, su entusiasmo la dejó fascinada y casi todo el tiempo estuvo riendo por las ocurrencias de Sawamura.
Koushuu se había limitado a observarlos, sobre todo a Eijun que en ningún momento dejó de sonreír. Pero él lo sabía, podía notarlo en los ojos del castaño. Sawamura ya no quería seguir ahí.
Progresivamente, Eijun dejó de acompañarlos a donde sea que fueran, porque según él, era la mejor manera de que Okumura comenzara a formar aquél lazo especial característico de las almas gemelas, lo cual por cierto los llevó a que tuvieran una discusión, y dejaran de hablarse por días. De no ser por Taku y Haruichi que intervinieron, habrían seguido sin dirigirse la palabra.
—Lamento haberte gritado —le dijo Koushuu a Eijun sonando arrepentido, el castaño por su parte soltó un suspiro, y se acercó lo suficiente para poder abrazarlo. Ya no eran unos adolescentes, sobre todo él se suponía que debía poner el ejemplo y actuar de la manera más madura posible, pero… ¿cómo hacerlo cuando sabía que en cualquier momento Koushuu se iría de su lado?
Los días que habían estado separados, no había dejado de pensar en él en ningún momento, pero tampoco podía decir que odiaba a Joan, no lo hacía y probablemente nunca lo haría. El alma gemela de su adorado lobo, había resultado ser una gran mujer.
—Mi lobo siempre aullara por una sola luna, no lo dudes ni un solo segundo —Sawamura soltó una risita para después separarse un poco de Koushuu y poder verlo directamente a los ojos.
—Y mi luna nunca encontrará a otro lobo como tú —le dijo con una gran sonrisa, y lo ojos llenos de ilusión antes de darle un beso que definitivamente no era de despedida. Más bien de un nuevo inicio para los dos. Porque aunque no estaban unidos por la misma marca, siempre tendrían un lazo único y especial que se habían encargado de ir formando con el tiempo.
¿Por qué debían limitarse a una sola marca, cuando el destino los había unido? Por primera vez en lo que llevaban de vida, pensaron que quizá ir en contra de las reglas, no estaba tan mal.
Smh these fools in love 😤😔❤️
and then mei beats the sht out of him seido every time.
Rei: There's one thing worse than a killer.
Rei, rips of paper so it says 'child killer':
13 year old Touya, gasps and squints his eyes in disgust: A child.
Rei: nO
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Shoto got kidnapped oh no!
Todoroki Shoto: the Hylian Champion
Shigaraki with normal skin
Dabi without his scars
AU where Todoroki is normal happy family
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When you’re trying to be more or less aware of what’s going on in your children’s lifes, but you don’t have a fucking clue what “friends with benefits” means
Fuyumi, setting a card down: Ace of spades.
Natsuo, putting out an Uno card: +4
Touya, pulling out a Pokémon card: Jolteon, I choose you.
Shouto, trembling: What are you playing