He soñado con que Anthony Hopkins era el Papa ( si, ya sé que interpretó a Ratzinger en una película). Lo malo fue que me hizo caminar y correr tras de sí en busca de libros: la Biblia y un ejemplar del I Ching, y alcanzarlo para que le acompañara a un laboratorio y centro médico donde atendían a niños de escasos recursos, en el trayecto sentí el rechazo y vituperio de las damas que laboraban allí, me hizo pasar por escaleras de vidrio y pisos confeccionados de finos hilos de hierro entretejidos con piezas finas de vidrio, similares a vitrales que iban deshaciéndose y cortándome los pies, particularmente los talones. Hasta que me llegué a un alto del que no podía avanzar, un trabajador u oficinista del instituto me ayudó a bajar apartando unas sillas de una rampa que estaba en desuso y por allí pude descender al patio. En el interín el oficinista y yo éramos gritados por las féminas con graves acusaciones. Al pasar por un breve patio me hallé con un moreno junto a otros que parecían ser heroinomanos, me he tropezado y quizás me halla hincado con las jeringas dejadas en el piso. Le doy alcance al Papa y estaba dentro del hospicio jugando fútbol con unos niños. No hemos puesto a hablar de algo que hay en el laboratorio mientras yo le cuento mi odisea pero parece no darle importancia alguna. Le muestro mis pies...












