Nayarit, un estado de la república mexicana con grandes riquezas naturales, pero donde pareciera que el tiempo no pasa.
La economía nayarita pareciera estática desde hace más de una década; la principal actividad económica es el sector de servicios (principalmente el comercio) que aporta el 60% del producto interno bruto (PIB) estatal y aunque la agricultura es la actividad económica básica en la que se centra la región, esta se encuentra empantanada por políticas débiles e intereses económicos por los diferentes cacicazgos políticos y líderes corruptos.
Hoy todos los sectores económicos y población en la zona norte del estado de Nayarit se encuentran en desgracia y poco se ha difundido esta catástrofe a nivel nacional e internacional.
Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en México el 43.6% de la población vive en pobreza, Nayarit participa en esta estadística con el 37.5% de su población.
Hoy Nayarit vive una fatalidad más, el huracán Willa azotó la zona norte del estado, dejando a su paso destrucción y mayor pobreza. La zona norte esta devastada, casas, comercios, hospitales, campo, caminos, todo está destruido en mayor o menor grado y la queja de amigos en las redes sociales es que no han recibido la atención necesaria gubernamental, ni por los medios de comunicación nacional.
Las imágenes que se publican en las redes sociales y por periodistas independientes son escalofriantes, inundaciones de poblados enteros, hospitales inservibles, deslaves en caminos, destrucción de carreteras y puentes, casetas de cobro inundadas casi en su totalidad y como resultado del drenaje lento del agua, depósitos de lodo, destrucción de enseres, equipo médico y electrónico, mortalidad de animales, escasez de víveres, agua y gas; no olvidemos que en estos casos el incremento en la incidencia de diversas enfermedades infecciosas es una emergencia en salud pública, en pocas palabras una tragedia para todas las comunidades afectadas.
Las voces que se levantan solicitando ayuda no solo provienen de las zonas afectadas, si no de universitarios, catedráticos, profesionales, mujeres, hombres de negocios y población civil que viven en la capital nayarita que tienen a familiares y amigos en la zona de desastre.
Lo primero que se requiere en Nayarit es que se realice la declaratoria de zona de desastre, para que se permitan liberar recursos del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), el problema es que al hacer la declaratoria de zona de desastre el gobierno estatal se obliga a participar con el 50% de los recursos necesarios para la reparación o restitución de los daños municipales, estatales y apoyo a damnificados, con la consiguiente rendición de cuentas sobre el recurso utilizado (DOF).
La administración y manejo de estos recursos se vuelve un punto álgido, la transparencia con que se debe manejar el FONDEN es una oportunidad para el nuevo gobierno para demostrar de que están hechos y si su interés en verdad es social o seguirá siendo un “ídem per ídem” de administraciones anteriores.
Esperemos que este nuevo gobierno estatal haga lo correcto, invierta y reconstruya lo más importante que tiene Nayarit: su gente y pueda renacer este estado como lo que es, una región extraordinaria, rica en gente y en recursos naturales.
Willa y la destrucción nayarita Por Antonio Maya Nayarit, un estado de la república mexicana con grandes riquezas naturales, pero donde pareciera que el tiempo no pasa.