No puedo quemarme mirando el sol
no puedo reconocer la fiebre aunque quema
no puedo ahogarme en este momento, las olas siempre bajan
Y el idiota seguirá esperando... ... ...
La eternidad ha superado su hambre, y se decide emprender un viaje
navegando hacia un horizonte incierto pero real
hacia un as de luz que el sol invita a alcanzar
Las bocas de los océanos lo abrigarán
el amor lo abriga y exclama: Vámonos de aquí!.
Yo puedo hacer algo por el idiota
Dejar que el destino acontezca
Enviar notas esperanzadoras
Escribir infinitamente en clave de amor
Señalar en tono esperanzador aquella eternidad que lo impulsó a viajar
Puedo desdoblarme en planos nocturnos
estrechar la mano junto a la de Luis.
Se han secado las lágrimas del idiota
Y su sal forma parte de la piel
que borra las tinieblas en el navío hacia su horizonte tardío.
El idiota rema pero en ese plano duda y vuelve a llorar.
El frío lo inunda y el miedo también
Los pensamientos son como olas en alta mar, amenazantes
Y el invierno aparece en su momento más intenso e inesperado
y la barca tambalea, parece hundirse, pero no...
No llores más ya no tengas frió
El idiota ha comprendido la luz en primavera
porque el despertar de la estación abre las pautas de la geometría sagrada.
En las altas mareas del sol, abre su boca, su mente, su cuerpo
abre su esperanza, su dolor, su temor
y parece que ha llegado al fin del naufragio
el despertar de la eternidad
como una flor que no niega su belleza
como el navío que no extravía su ruta mas si su horizonte.
El sol no puede quemar al idiota
quien ha comprendido la libertad del amor
Como tu despertar en primavera
Tus manos de suave alquimia
capaces de dibujar las mareas del sol, el despertar y la ruta del idiota
capaces de apagar el invierno y apaciguar el oleaje
capaces de encender el polvo y demarcar nuevamente la ruta casi sin notarse
Por la cual puedo llegar aunque me extravíe
“y es esta la historia del que espera para el despertar”