🟣🎥AURALIDAD: EL ARTE DE ESCUCHAR🎧
La auralidad en el arte digital se enfoca en cómo percibimos el sonido más allá de la música. Incluye paisajes sonoros, instalaciones auditivas y experiencias inmersivas donde el sonido se convierte en el protagonista.
Artistas como Ryoji Ikeda exploran frecuencias y datos para crear experiencias auditivas intensas que transforman nuestra percepción del espacio.
En los medios digitales, el sonido puede ser interactivo, reaccionando al movimiento del usuario o al entorno, creando experiencias únicas y personalizadas.
Otros artistas, como Lukas kühne, piensan sus esculturas como gigantescos instrumentos musicales que pueden ser ‘tocados’ mientras se los habita, o como Maryanne Amacher, quien concebía sus performances como oportunidades para hacer vibrar los muros de los edificios, transformando su estructura en una entidad sonora viviente (citada por Kaiser, 2014).
Espacio aural, paisaje y territorio🖼️
El espacio es un concepto estructurante que subyace a la actividad humana y a la producción material. Desde su origen, la definición del espacio ha sido considerada una construcción matemática. Sin embargo, como señalaba Henri Lefebvre (1976), el espacio también es una praxis social. Aún desde la perspectiva matemática, existen múltiples formas de concebir la espacialidad, incluidas aquellas que se refieren a espacios topológicos, gaussianos, euclidianos y afines (DeLanda & Harman, 2017). A pesar de que la espacialidad es un campo epistemológico maduro, en la práctica académica, especialmente en los estudios y el arte sonoro, los conceptos relacionados con el espacio son comúnmente asumidos de manera tácita más que articulada (Meyer & Land, 2006).
El concepto de auralidad invita a pensar el espacio desde una dimensión que excede lo visual y lo palpable, enfocándose en las propiedades que se perciben a través de la escucha. En este sentido, la ‘auralidad de los lugares’ emerge como un concepto novedoso que intenta vincular la experiencia sonora con lo urbano y los procesos de urbanización. Mientras que la auralidad en su forma más básica alude a cómo el sonido configura nuestra percepción del espacio, la auralidad de los lugares propone una perspectiva más profunda: nos confronta con la materialidad y la historicidad de los sonidos, así como con su capacidad de mediar entre nuestras interacciones cotidianas y el entorno construido.