No descuides las raíces sólo porque ya te dio un fruto. Un día en el campo con mi abuelo mientras yo contemplaba la majestuosidad de la naturaleza me percaté que los árboles de mi abuelo tenían unos frutos hermosos como comercial de televisión al mirar más detenidamente noté que mi abuelo abonaba la raíz del árbol. Me acerqué y le pregunté: -abuelo, ¿Por qué estás trabajando en la raíz y no en esos hermosos frutos? -Mi niña, los árboles son como en la vida, Lo más importante es su raíz, nuestra raíz; ahí donde empezó todo, donde nos formamos y donde están aquellos que nos ayudaron a ser quiénes somos, gracias a nuestras raíces es que damos frutos, llegamos al éxito pero siempre debes tener claro de donde vienes porque si estando arriba te olvidas de tus raíces y las descuidas te marchitaras y no darás más frutos. Dime ¿qué hacen con los árboles que se marchitan? -Es fácil abuelo, unos terminan siendo unos hermosos muebles y otros sólo terminan siendo leña para una fogata; pero tanto lo uno como lo otro significa que terminan siendo usados. -Valla que inteligente eres hija así es, si te marchita por no cuidar tus raíces tarde terminarás siendo usada por los demás porque perdiste tu esencia o terminarás tan arruinada y que no te conocerás. Por eso mi niña ten siempre presente que sin importar que tan exitosa seas jamás te olvides de tus raíces pues es donde se encuentra tu esencia. Que gran consejo me dio mi abuelo aquel día, pero no sólo no debemos olvidarnos de nuestras raíces sino que debemos ayudar a esas raíces a dar más frutos como o mejores que nosotros asegurándonos de siempre dejar semilla. -Un poeta incompleto











