Santísima humanidad
A veces proclamo santidad, pero otras veces apelo a mi humanidad, y algunas veces ambas cosas al tiempo, ¿puede haber algo más bello que eso? Por ejemplo, hoy me soñé nuevamente estando con él, con su ser bien incrustado en mi ser, diciéndole cuánto le odiaba a pesar de mi amor por él. Todo en nombre de Dios y, eso sí, amén.













