No quiero volver a casa, aún no.
Sonrió al escuchar la palabra pronunciada por la chica, aunque no la había llegado a entender. -¿Gracias?- Repitió, prácticamente susurrando. -¿Gracias por qué?- Volvió a separar un poco a la chica de sí, como minutos antes había hecho, para mirarla a los ojos. Aquellos ojos celestes que tanto le gustaban. Ahora estaba confuso, una vez que la adrenalina había abandonado su cuerpo, a pesar de que la felicidad seguía invadiéndolo, podía pensar con claridad. Su mente se repetía. “La he besado." Y no sabía qué pasaría entre ellos ahora.
Se dejó apartar, y evitó mirarle a los ojos. Sí, por primera vez en su vida, tenía vergüenza. Nada típico en ella, pero así era. -Por besarme.-Murmuró, haciendo un esfuerzo sobrenatural, y alzando su vista hacia el rostro de Mike.















