richtcr:
Media hora tras el comienzo de la cena, y al primer despiste del resto de convidados, salió del comedor por patas y llevando consigo un botín. No tanto como escondida, pero definitivamente tampoco a la vista, disimulada sobre el negro de su chaqueta: una botella de vino, expertamente sustraída de una de las mesas.
No se detuvieron sus pasos hasta llegar al exterior, y de ahí al patio trasero. El fresco podía ser un problema (y si aún no lo era, lo sería), pero aun así se acomodó al cobijo de un árbol, esperando no ser molestado. Iluso de él, porque apenas se había llevado la botella a los labios, y antes del primer trago ya sintió una presencia a su lado, y unos ojos sobre su cara.
— ¿Qué?
“Nada. Sólo me asusté al ver a alguien aquí” decía el muchacho que estaba escondiéndose de la gente. “Haré de cuenta que no vi nada, no te preocupes”














