Warnings: r+18 (rought, raw, explicit, tentacles, forced)
Notes: Esto es un evento alterno que no forma parte de la historia original “Almas”. Es solo porno sin mucho sentido. Disfruten.
Algunos minutos habían pasado en el despacho del capitán. Ya había rendido declaración sobre el incidente de Iceburg: pese a que la misión había sido exitosa, el daño material y la extensión de la operación superó lo planeado por la estratega.
Andrea estaba de pie, muy derecho, sin mover un ápice observando cómo el Mayor leía con cuidado el informe.
- En el párrafo 7 mencionas un enfrentamiento con el objetivo, quien se resistió al arresto - hizo pausa esperando la afirmación del sub almirante.
Heller dejó los papeles en el escritorio y se puso de pie, rodeó el escritorio y se posiciono en la misma línea que Andrea, pese a estar uno a lado del otro ninguno se miraba - el protocolo sugiere utilizar el “alma” sobre cualquier civil o soldado que no posea una en caso de ser necesario.
Heller clavó su mirada en la de Andrea, quien al instante se sintió intimidado, aunque Andrea no le devolviera la mirara podía sentir el peso esos ojos, él era una presa siendo observado por una bestia.
- Pudiste terminar la misión con el Alma.
- Sé que no tengo excusa mi Fhurer - Andrea no quería justificarse, aunque la realidad era que utilizar el alma era muy doloroso para él y sus brazos aún no habían sanado del todo.
Heller finalmente lo miró de frente - Si tienes problemas con el Alma, Schumman debe ser capaz de ayudarte.
- Se lo agradezco, Mi Fhurer….
Se sorprendió al escuchar esa peculiar orden. No era nada agradable ver el alma, no la suya que aún se resistía a contenerse. Pero no iba a preguntar, no se iba a negar, Andrea obedecia no importaba lo que se le pidiera, así que se quitó la chaqueta y luego los guantes de tela que cubrían las vendas que protegían sus manos. A simple vista podía ver que las vendas ya estaban manchadas de sangre.
En un movimiento tán rápido como contundente, Heller tomó del cuello a Andrea y con una llave lo impactó sobre el escritorio, éste rechinó y se estrelló, un poco más fuerte y se hubiera roto en pedazos. Andrea no hizo un sólo movimiento para defenderse, quedó de frente al Fhurer con el dolor del impacto en su espalda y sus brazos extendidos apoyados en el escritorio. Entonces la venda derecha empezó a empaparse en sangre.
- Interesante… - Sonrió con fascinación observando esa peculiar reacción - Aún se niega a obedecerte… no te has defendido pero ella se está revolcando intentando salir y atacarme.
- Perdoneme, mi Fhurer, yo voy… - pero Heller llevó su dedo frente a su boca con un “sh”, haciéndole callar al instante, parecía divertirse.
- Me gustaría saber si intenta protegerte… o solo desea matarme, me gustaría saber si… - Heller apretó con poca delicadeza el cuello del sub-almirante para contenerlo y de imprevisto presionó la entrepierna con su otra mano. Andrea ahogó un quejido, pero brotó tanta sangre de su mano derecha que la venda comenzó a gotear, entonces Heller se acercó para susurrarle, sin borrar esa psicopata sonrisa de su rostro - si te violo… ¿crees que me ataque? Tu no vas a hacer nada… aunque tengo curiosidad por saber si es por que no puedes o porque no quieres…
Andrea no dijo nada, no iba a negar que sentía temor, más por Heller como por el alma que quería salir rompiéndole el brazo, no porque fuera hacerle daño, sino que podía tocar a Heller y eso no se lo perdonaría nunca; estaba nervioso pero también impaciente… ¿En verdad escuchó esa palabra…? Cuando Heller volvió a presionar su entre pierna, se confirmó que sí, evidentemente había dicho “eso”.
Heller se quitó un guante con los dientes. Eso no era bueno… nunca era buena señal que se quitara los guantes. Frente a sus ojos, una informe masa negra comenzó a escurrir de la mano del Fhurer. Esa era su tan temible, misteriosa (y al parecer, versátil) Alma… El alma oscura creció, se estiró alcanzando el cuerpo de Andrea, comenzó a envolverlo, filtrándose por debajo de la camisa.
Era la primera vez que la sentía, se sentía como agua caliente, pero era extraña porque se mantenía unida con una consistencia suave, como de limo, era difícil de explicar. Heller sin duda tenía mucho control sobre el Alma, pues Andrea la había visto antes y poco se parecía a lo que veía ahora; en éste momento parecía tranquila y curiosa.
Algo peculiar del Alma de Heller, es que ésta puede comprimirse hasta la nada y expandirse hasta el infinito, y justo ahora se exampandia atrapando en sus redes el cuerpo de Andrea. Éste suspiró cuando el Alma le rozó los pezones. Miró a Heller y éste se veía divertido.
En poco tiempo el alma oscura ya le rodeaba el cuello y le sostenía los brazos, manteniendo la distancia con su brazo derecho, que ya estaba dejando sangre sobre el escritorio. Ya no le era necesario a Heller apresarlo, el alma lo hacía por él.
La expansión del alma terminó por romper su camisa, ésta se arremolinaba en sus abdomen y piernas, pero no tocaba su entrepierna, guardaba el postre para el final. Cerró los un momento, sintiendo aquella cosa que lo rodeaba como una serpiente, cuando abrió los ojos de nuevo, quedó impactado. El alma ahora cubría toda la oficina, era aterradora. Todo era negrura a su alrededor, y de esa negrura se alzaban los brazos del alma, como tentáculos que salen del océano. Heller frente a él, se encargó de desabrocharle el cinturón y quitarle los pantalones, cabe mencionar que lo hizo con poca delicadeza, así es como él suele hacer las cosas.
Andrea se sintió apenado al quedar inmovil y descubierto ante su lider, pero poco le duró esa sensación porque el alma rápido se enroscó alrededor de su miembro. Heller bajó su cremallera y sacó su miembro, viendo cómo Andrea era profanado por el alma, empezó a masturbarse. Esa escena le hizo sentir su primer orgasmo, intentó contenerlo pero no pudo detenerlo por completo, causándole un intenso dolor causando un quejido ahogado y sacando una discreta risa de el hombre que lo veía.
El alma cambió ligeramente su comportamiento, lo apretó tan fuerte que apenas podía respirar y se sentía más caliente. Entonces sus piernas fueron abiertas y elevadas. Con su mano desnuda acarició el abdomen de Andrea, extendiendo sobre los duros músculos el semen que se había escapado hace un momento, su tacto lo hizo temblar, y cuando Heller se agarró de las caderas de Andrea, este supo lo que vendría. Sin decir agua va, lo penetró. Se mordió los labios para no gritar, el dolor que sintió entonces fue desgarrador y no tuvo tiempo de asimilarlo porque rápidamente salió por completo para volver a entrar con una fuerte embestida. El dolor le hizo arquear la espalda lo más que su inmovilidad le.permitía y sus ojos se abrieron, no podía hacer mucho más.
Los embates comenzaron a tomar ritmo, eran fuertes y profundos, rozaban esa zona dentro de él que se sentía tan bien que realmente se esforzaba por no venirse en cada uno de ellos. Ya todo ese dolor que sentía, tanto en los huesos apretados por el alma, como su brazo sangrante, su pene presionado por el alma abriéndose paso hacia la uretra, y el intenso dolor de su entrada, todo eso se iba al demonio por el placer que volteaba la oficina de cabeza, el delirio que era capaz de provocarle su líder.
Los espasmos que comenzaba a expresar eran el presagio de que pronto llegaría al límite.
No Andrea, aún no te he dado la orden de terminar - le advirtió. No sabía cómo, pero debía obedecer.
Su cuerpo se estremeció en una fuerte sacudida cuando contuvo otro orgasmo pero sabía que estaba a punto de explotar y no podría contener más. Pidió a cualquier ser divino que lo escuchara y le dieran la orden de venirse porque era algo que simplemente no podía seguir obedeciendo.
La sangre del brazo repentinamente dejó de brotar, no era que se hubiera desangrado (aunque la falta de sangre sí le hacía sentir mareado) Heller se decidió en terminar con esa faena, esa cosa no iba a atacar, de eso estaba seguro, incluso ahora sabía que en ese momento Andrea la había podido dominar.
Heller golpeó con constante velocidad, tocando la próstata en cada embate, hasta que le dijo las palabras milagrosos - ahora correte - y que no se dijera más. Casi al instante se dejó llevar, no hizo ningún intento por contener ni siquiera un grito quejosos, su semilla se abrió con fuerza abriéndose paso entre el alma y se vació encima de su abdomen acompañada de espasmos que estrechaba su entrada, Heller siguió embistiendo hasta que se dejó venir adentro de él. Cuando el cálido esperma lo llenaba, el alma oscura se retiró muy rápido, en un instante se redujo a nada, dejándolo sentir con libertad cuando a su líder salía de él.
Ve a que te cure Schumman - ordenó Heller mientras se volvían a guardar su miembro y cerrar el la cremallera.
Tenía el cuerpo entumido, Andrea se puso de pie con trabajos y a toda prisa se vistió como pudo. Se despidió con un saludo militar y cuando estuvo lo suficientemente lejos de la oficina, se desplomó. No sabía si por la pérdida de sangre o por la conmoción. ¿En verdad aquello le había pasado…? No debería pero estas totalmente ilusionado. Quizá se desmayó un momento, pero luego se levantó, dispuesto a obedecer una vez más, iría a ser curado con Schumman.