“No, no quiero ver” dijo la castaña en una de las torres más altas, no tenía idea de donde estaba pero aquella persona que le hacía compañía le decía que mirara hacia abajo, las alturas no eran lo suyo así que se negaba “No, no, voy a vomitar, voy a… ¡pero que bonito!” dijo una vez que abrió los ojos asombrándose por la vista.
“¿Verdad que sí?” coincidió, sin aflojar la enorme sonrisa que se había establecido en su rostro minutos atrás. La joven buscadora, que tan acostumbrada estaba a las alturas, había arrastrado a su compañera de cuarto con la ilusión de enseñarle aquel bello lugar del castillo. “Desde aquí se puede ver todo... Los jardines… Y por allí está el campo de Quidditch… Y, mira, incluso el bosque prohibido…” comentó mientras señalaba a los respectivos sitios.









