De vuelta por acá :). Reflexiones sobre pornografía y trabajo sexual
Hola gente, ¿Cómo andan? Aparezco después de bastante tiempo de ausencia, espero que todavía se acuerden de mí o, aunque sea algunos/as jajaj.
Si bien he estado ausente y no estoy trabajando desde hace un tiempo (trabajando haciendo encuentros me refiero), de vez en cuando entro a ver como anda todo por acá.
Ha cambiado mucho todo, ya no es lo que era antes por que mucha gente ha emigrado a otras plataformas, pero así y todo le sigo teniendo cariño a esta red social y más aún porque creo que todavía hay personas muy interesantes.
Como les decía, de vez en cuando entro y siempre encuentro cosas interesantes para leer. Hoy entré y encontré un articulo muy bueno de una chica que, si bien no tengo la suerte de conocer, recomiendo que la sigan, lean lo que escribe y compren su material, porque lo que vi y leí de ella me gustó mucho y además es hermosa.
A raíz de este articulo que les decía, escrito por @shetalkstotherainbowss2 en donde reflexiona y se cuestiona internamente si está bien o mal lo que está haciendo, me gustó mucho y me hizo pensar y recordar que a mi también me pasó lo mismo y que intuyo que a todas las que realizamos servicios sexuales, ya sean virtuales o presenciales, nos ha pasado de preguntarnos si lo que estamos haciendo es lo correcto.
En mi opinión, la cuestión está en sentirse bien una misma tratando de que lo que hagas no te genere cosas malas o sensaciones que repercutan negativamente en tu vida.
Por eso creo que es normal y genial auto interpelarse y cuestionarse una misma respecto de lo que estamos haciendo.
Yo he pasado por todo tipo de sensaciones, pero me ha servido mucho hacerme ese tipo de cuestionamientos para estar tranquila conmigo misma de que estoy haciendo lo correcto.
Salvo excepciones, nunca me dedique a la venta de material, pero pienso que la pornografía autogestiva tiene la ventaja de una misma poder elegir hacer lo que queramos, sin que nadie nos imponga nada; elegir nuestros propios proyectos, generar el contenido con que una se sienta cómoda, probar, experimentar, tomar ideas de otros lados, permitirse sugerencias, pero siempre sabiendo que la última palabra la vamos a tener nosotras y que vamos a poder elegir hacer lo que más nos guste, nos haga sentir bien y también que nos convenga, teniendo en cuenta lo que pueda pasar en el futuro.
Aunque la pornografía autogestiva está teniendo un auge mundial impresionante y cada vez más gente la consume, también veo que hay una demonización tremenda de la pornografía tradicional o “comercial” y no debería ser así. Si bien es bastante trillada la frase de “no hay que meter a todos en la misma bolsa”, a veces es real. Como en todos los rubros, hay de todo, y aunque es cierto que muchas o la mayoría de las productoras de pornografía tradicional están bajo la lupa por tener practicas abusivas, denigrantes o de explotación hacia la mujer, no en todos los casos es así.
Tengo gente conocida que ha trabajado en productoras nacionales e internacionales que me ha dicho que no ha tenido ningún problema, sino todo lo contrario. Puede que sean los menos, pero hay gente que trabaja de forma muy profesional y con humanidad y a pesar de que todos sabemos que hay casos muy aberrantes, no creo justo que todo sea tomado de la misma manera.
Es cierto que para el consumidor de pornografía tradicional o comercial es muy difícil darse cuenta bajo que condiciones se grabó una escena que estamos viendo y que en la mayoría de las veces sospechemos que no sean las adecuadas, creo que el problema no es la pornografía en sí, sino en lo que mundialmente se ha convertido esa industria que mueve muchísimo dinero y por eso lamentablemente mucha gente (entre las que me incluyo) elegimos ver pornografía autogestiva, en donde el margen de que las cosas estén hechas bajo explotación o algún tipo de sometimiento, es casi nulo.
Respecto al trabajo de escort o trabajo sexual presencial, que es a lo que yo me he dedicado y puedo hablar con más conocimiento de causa, creo que también es algo para lo cual hay que tomarse un tiempo para pensar y reflexionar antes de hacerlo.
En mi experiencia personal, fue algo que siempre me causó intriga y que ya en mi adolescencia me preguntaba como sería hacerlo.
Siempre fui una chica muy sexual, lo que no quiere decir que sea promiscua. Tuve pocos novios y con ellos mi vida sexual fue siempre muy activa. Creo que eso es algo fundamental para dedicarse al trabajo sexual, te tiene que gustar y apasionar el sexo.
Tuve muchos cuestionamientos internos antes de decidirme a ser escort y las preguntas que pude hacerme y responderme a mi misma en esos momentos me sirvieron para animarme a hacerlo y para no sentir culpa, remordimiento o arrepentimiento después.
Lamentablemente el trabajo sexual está mal visto, es tabú y es considerado una deshonra para la sociedad y por eso, antes de decidirse a hacerlo hay que preguntarse si estamos dispuestas a que la gente opine y nos considere de la manera en la que una trabajadora sexual está vista por la sociedad. Superado ese paso, todo se va a encaminar.
Por suerte, si bien se sigue estigmatizando a las trabajadoras sexuales, las cosas de a poco van cambiando y ya no todos nos miran de la misma manera, pero todavía el cambio no es tan profundo, lo que hace que muchas de nosotras todavía no podamos “blanquear” abiertamente con nuestras familias o todo nuestro circulo intimo lo que hacemos.
En mi caso, una vez que me pregunté de todo y decidí que estaba dispuesta a hacerlo, el paso siguiente y fundamental fue informarme, leer, averiguar, preguntar a chicas que ya hacía rato que estaban ejerciendo el trabajo sexual, entrar a páginas y foros para entender la metodología y hasta la mentalidad de los clientes y nutrirme de todo eso para ver como era la manera conveniente de manejarme en este ambiente.
Por suerte recibí ayuda de muchas chicas a las que les consulté miles de cosas y fue fundamental recibir sus consejos y asesoramiento de muy buena onda, basadas en sus experiencias para poder tener una idea de cómo era este mundillo. No fue el caso de todas a las que consulté, porque también aprendí que es un ambiente de mucha competencia y que no todas están dispuestas a darle una mano a una que recién empieza, pero en general obtuve mucha ayuda y buena onda.
Otra cuestión muy importante es informarse mucho acerca de la profilaxis y el cuidado personal y dejar muy en claro y no ceder en nada respecto a las condiciones de servicio que nosotras mismas pongamos. Hay cosas que no se negocian por nada del mundo y una de esas cosas es la salud.
Como dije, también me sirvió mucho informarme en páginas y foros para conocer como piensan los clientes. El de los foros es un párrafo aparte, ya que he sido muy critica con este tipo de clientes a los que claramente hay que evitar ya que tienen un pensamiento colectivo muy despreciable, que por suerte no es el de la mayoría de los clientes que han contratado mis servicios.
Una vez hecho el análisis del “mercado”, del cual saqué muchísimas conclusiones y me ayudó para tener e idear una metodología de trabajo, el consejo de muchas chicas con las que hablé fue la de saber elegir el cliente. Esta creo que es la parte fundamental del trabajo de una escort, y aunque a veces resulte engorroso y nos lleve mucho tiempo, es a lo que mas importancia hay que darle.
A todas las chicas que en algún momento me han consultado siempre les digo lo mismo que me dijeron a mí: la elección del cliente, es todo.
Obviamente que no es fácil elegir el cliente adecuado, pero a veces una serie de técnicas, sumadas a un poco de intuición nos puede ayudar a saber si con quien nos vamos a encontrar es la persona adecuada para brindarle nuestro servicio sin tener problemas.
El saber elegir el cliente, dedicarle MUCHO tiempo a ello, prestando mucha atención a cada detalle, ha hecho que mi experiencia en el trabajo de escort haya sido muy favorable y muy positivo. De todos los encuentros que he hecho solo una vez tuve una mala experiencia, que por suerte pude manejar para que no pasara a mayores, pero en todas las demás, las experiencias fueron buenísimas, placenteras y enriquecedoras en miles de sentidos.
También, desde nuestro lado de trabajadoras sexuales tenemos la obligación de desmitificar a lo que normalmente se cree respecto de los clientes que consumen servicios sexuales. Se ha hecho un perfil del cliente que contrata a una escort diciendo que son gente violenta, violadores, maltratadores, autoritarios, sucios, vulgares, desprolijos, aborrecibles, machistas, etc. En mi experiencia personal, no fue así, sino que, todo lo contrario, me ha tocado gente muy amable, educada, considerada, ubicada…no digo que todos hayan tenido todas esas características, pero está bueno dejar en claro que los clientes no son bestias abominables o mountruos. El trabajo de elección del cliente del que hablaba mas arriba es importantisimo, ya que nos evita toparnos con gente despreciable.
A pesar de que sea un trabajo mal visto o que sea tabú, solo por el hecho de que se base en un servicio que se presta con los genitales, el trabajo sexual te permite desarrollarte en muchos aspectos de la vida y te permite relacionarte con personas geniales que quizás nunca hubieras conocido.
El secreto está en reflexionar para decidir si es algo que podemos hacer, si vamos a disfrutarlo y si nos vamos a bancar los cuestionamientos y la mirada ajena y una vez pasada esa etapa y que nos decidimos a hacerlo, tomárnoslo con mucho profesionalismo, responsabilidad, con dedicación y por sobre todo disfrutarlo para sentirnos bien nosotras mismas y trasladar eso a quienes contratan nuestros servicios.