Quiero intentar explicarte algo, aunque todavía no termino de entenderlo ni yo.
Hay una tormenta adentro mío que no nació de vos. Y creo que es importante que lo sepas.
Las cosas que tienen que ver con nosotros, las conversaciones que tuvimos, las diferencias normales que existen cuando dos personas intentan conocerse, son eso: cosas de un vínculo. Cosas que se hablan, se acomodan y se construyen.
Pero lo que me está pasando va por otro lado.
Hace tiempo que me siento perdida en un lugar de mí que siempre había sabido habitar: mi vida laboral, mis proyectos, la sensación de tener un rumbo. Y ahora camino por ahí como quien avanza entre niebla, reconociendo apenas algunas formas, sin entender del todo hacia dónde va.
Lo que más me angustia no es solamente no encontrar respuestas. Es no entender qué me está pasando. Porque cuando uno no puede ponerle nombre a lo que siente, también se vuelve difícil explicárselo a los demás.
Y entonces todo pesa más. Todo se agranda. Los miedos hacen eco. Las dudas ocupan más espacio del que deberían.
No porque vos seas el problema.
Sino porque cuando una persona deja de sentirse útil, valiosa o capaz, empieza a mirar el mundo desde una herida. Y yo creo que hoy estoy mirando muchas cosas desde ahí.
Por eso quería que supieras algo: no estoy peleando contra vos. Estoy intentando entenderme. Estoy tratando de encontrarme en medio de un ruido que todavía no sé traducir en palabras.
Y mientras lo hago, solo espero que mis confusiones no terminen ensuciando a alguien que, en realidad, no lo merece.
Fer















