Hacernos bien.
Decirle sí a la idea de hacernos bien, de no repetir los mismos errores, ni dañar otros corazones. Alejarnos de la idea de destruir mundos ajenos. Hacerme bien, para poder hacerte bien, hacernos bien. Trabajar en el huracán de mi mente para no causar destrozos ni agitar tu corazón ni el mío. Sé que no puedo evitar la lluvia pero si puedo evitar mojarnos.
Hacernos bien.
Tomar la libertad de querernos sin expectativas. Saber que lo que podamos llegar a sentir se puede expandir hasta donde sea posible sin tener que rompernos en el proceso. No amar a medias, elegirnos entre la multitud, pero no necesitarnos, no me malinterpretes; sin posesión alguna, sin sujetarme o sujetarte.
Hacernos bien.
Descubrirnos floreciendo, cantando, amando, riendo. Que por cada grieta aparezcan florecitas amarillas. Elegir tener más alas y menos muros. Disfrutar el saber que existes. Ser consciente de que hay tantos con quien estar pero contigo quiero ser.
Hacernos bien.
Guardar tu sonrisa a un ladito de mi corazón y cuidarla como mi tesoro. Que mi gran regalo sea despertar contigo, darte abrigo en cada abrazo, cuidar tus sueños. Elegir hacernos bien entre tanto mal. Elegir sumar, aportar. Que abunde la empatía y el respeto. Que todos los días decidamos un montón de cosas que nos hagan seguir diciendo que somos nuestra persona favorita. Tomarnos de la mano, y darle la vuelta al mundo.
Hacernos bien.
Aceptar lo que tenga que ocurrir, si algo depende de mí y vale la pena, lucharé, resistiré y aguantaré, pero si no está en mis manos, agradeceré a la vida por tu existencia en mi órbita y sabré decirte adiós para hacernos bien.
Estamos tan acostumbrados a las relaciones tóxicas (de todo tipo), que el elegir hacernos bien, aunque esto implique decir adiós, suena a utopía; pero es sabio amar con libertad y no dar lugar al miedo, para que no tenga donde echar raíces.













