25 g de levadura fresca de panadería (o dos sobres de la seca, también de panadería)
170 g de harina de fuerza
340 g de harina de fuerza
pincelar (antes de hornear)
1 cucharada sopera de azúcar
Para pincelar (después del horneado):
Comenzamos preparando la esponja. Para ello, deshacemos con los dedos la levadura en la harina, y mezclamos todos los ingredientes hasta formar una bola. No es necesario que quede un masa lisa y uniforme, solo formar una bola compacta
Llenamos un bol con agua templada, y colocamos la bola en él (“agua templada” significa que al meter un dedo en ella no notas ni frío ni calor). Dejamos ahí la bola hasta que aumente su tamaño y flote. Suele tardar unos 15 minutos
Preparamos unos plásticos grandes (yo uso carpetas del instituto a las que corto los extremos para abrirlas) que usaremos varias veces a lo largo de la receta. Colocamos el rectángulo de mantequilla para hojaldrar entre dos plásticos, o dentro de una carpetilla, y dando golpes primero, y con el rodillo después, lo estiramos hasta que tenga el tamaño de un folio. Dejamos en el frigorífico hasta que la masa esté lista
Cuando esponja esté lista para usar, seguimos preparando la masa principal. Para ello, mezclamos en un bol todos los ingredientes, y añadimos la esponja que hemos preparado previamente
Cuando los ingredientes estén más o menos unidos, pasamos la masa a una superficie donde amasaremos durante 10-15 minutos. Formamos una bola, y la dejamos reposar en un bol, cubierta con un trapo, de 1 a 2 horas, hasta que haya duplicado su volumen.
Pasado este tiempo, ponemos la masa sobre un plástico grande (yo suelo pegar con celo dos carpetillas a la encimera, así no se mueven), y colocando otro plástico encima, la extendemos con el rodillo dándole forma rectangular (de 40 x 30 cm y un grosor de 7 mm aproximadamente) (Imagen número 1)
Colocamos la mantequilla que hemos estirado previamente en el centro, dejando dos alas de masa, una a cada lado para cerrar sobre la mantequilla como un tríptico, sin que se monten. Las unimos sellando con el dedo los dos bordes. Envolvemos bien con el mismo plástico como si fuera un paquete, y llevamos al congelador durante 30 minutos.(Imagen número 2)
Pasado este tiempo, colocamos la masa de nuevo entre dos plástico, y la estiramos hacia el lado de las aberturas, dejando de un grosor de 7 u 8 mm. Hacemos una vuelta doble: llevamos los bordes de la masa hacia el centro y luego doblamos por la mitad (en el perfil se ven cuatro capas). Dejamos reposar en el frigorífico envuelta en plástico un mínimo de media hora.(Imagen número 3)
Pasado este tiempo, y de nuevo entre dos plásticos, estiramos nuevamente la masa hacia el lado de las aberturas y hacemos una vuelta sencilla: doblamos la masa en tres pliegues. Envolvemos en plástico y dejamos reposar en el frigorífico otra media hora como mínimo.(Imagen número 4)
Sacamos del frigorífico, dividimos la masa en dos partes iguales, (guardamos una en el frigorífico) y procedemos a estirar la otra hasta obtener un grosor de aproximadamente 5 mm (estiramos nuevamente entre dos plásticos). Cortamos tiras de 21 cm de ancho y luego con un molde de cartón de 10 cm de base por 21 cm de alto, cortamos los triángulos (yo los suelo cortar más pequeños, porque solo los enrollo una vez, de unos 5x12cm). Hacemos un pequeño corte en la base de cada triángulo para abrir un poco la masa al comenzar a enrollar. No compréis un cortador de croissants, no merece la pena (el mío está enterrado debajo de las sartenes y nunca sale de ahí).
Enrollamos los croissants desde la base al vértice estirando suavemente la punta para que quede bien formado. Si los queréis en forma de media luna girad los extremos hacia el interior. Vamos colocando sobre dos bandejas
forradas con papel de hornear
Dejamos reposar 2 horas en un lugar cálido, sin corrientes de aire, hasta que dupliquen su volumen.
Precalentamos el horno a 170º C, pincelamos con la mezcla de huevo, azúcar y sal, y horneamos durante 10-15 minutos.
Mientras preparamos el almíbar para pincelarlos al salir del horno. Basta con calentar el agua con el azúcar hasta que esté totalmente disuelto.
Sacamos los croissants, los disponemos sobre una rejilla, y pincelamos con el almíbar. Dejamos enfriar.
Se pueden congelar, y descongelar a temperatura ambiente, en el horno, o 30 seg en el microondas
Fuente: http://www.larecetadelafelicidad.com/2012/05/croissants-cruasan.html