El problema es el enfoque. A ver, ¿eres tu profesión o eres tú? ¿Eres lo que trabajas? ¿Todo en esta vida debe girar en torno al trabajo? ¿Ya está? Necesitamos dinero, necesitamos comer y pagar el alquiler, pero, no es lo mismo necesitar trabajo que una profesión. Como el doctor que primero es doctor y nunca persona. O el profesor que son sus alumnos y nunca es él. El chef que se funde en su comida. Son profesionales alabados porque cruzan la línea del ser para fundirse en la profesión, pero, ¿esto tiene sentido o no es más que un escape de sí mismo? Basar tu identidad, tu ser, tu mundo, a ti mismo en la profesión, ser la imagen que debes ser, hablar con aquellos con los que debes hablar, todo para crecer en el plano profesional. ¡A tope con el networking! ¿Y al final del día? ¿Cuando el negocio cierra, quién eres? ¿Quién eres cuando el negocio quiebra? ¿Hasta qué punto somos primero nuestra profesión o trabajo y en qué punto empezamos a ser prioridad como personas? ¿Cómo se podría cambiar el enfoque, para poner al individuo primero y que la profesión no sea más que un artilugio o herramienta, y no la carta de presentación? ¿Cómo se escapa de un principio que es tan universal?













