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@barkoczy-blog1
saoirse.
costumbres adoptadas no se trataban de sus favoritas, pero desmentiría que la conmoción colectiva ayudaba levantándole los espíritus. no se identifica por la tristeza de aquellos que faltan compañía significante, aunque a su brazo se encontrase el equivocado ( conociendo al indicado ), sin este la renta de su pequeño apartamento se etiquetaría como retrasada. pomposo de tonalidades características, le viene con naturaleza la sensualidad que implica, y el sofoco de ser reconocida se escabulle de sus prioridades. es abandonada, razón aparente se determina por la lejanía que el hombre establece al dirigirse al stand de chocolate caliente, el olor irradiando hasta donde se encuentra, y sus papilas gustativas disparándose en ansia. “oops, lo siento.” se dirige al momento que choca con anatomía contraria. “no te vi.” pues entre tanta decoración, la vista lograba perderse fácilmente.
oleaje de seres que se mueve al compás de los minutos: van, vienen, ríen y viven. ¿es acaso espejismo de verdadera alegría el que confunde sus ojos? único culpable de tal fantasía es ambrosía líquida, que decanta cuál adicción entre los labios de los asistentes, y llena el ambiente de electricidad y sonrisas despreocupadas. en diestra descansa vaso de cristal, bebida fuerte que fue indicada hacia viejo conocido, y que ahora mantiene pies sobre tierra ante celebración extraña. “tranquila...” choque efímero trae leve derramamiento de líquido. orbes siguen la caída de tales gotas y con fugaz mueca se despide de la mitad de bebida. cristal se deslizado por barra de madera, y basta mirada a ojos terceros para pedir su siguiente trago. “ — estas decoraciones limitan mucho la vista. no sé qué tiene que ver tanto corazón en una fiesta de solos y solas.”
como regalo de los dioses paganos, ambrosía líquida fluye cual río entre los visitantes. un pub a medio morir, que ha visto ir y venir a la misma docena de rostros por lo que pueden ser décadas, y que ahora se ve repleto de almas frescas (máscaras basadas en mentiras y engaños), mismas que buscan un dulce olvido entre etílica bebida. atrapados están entre cortas calles, que no solo traen mal augurio, sino que se dibujan de tristes recuerdos que todos desean borrar. “¿quién creería que una fiesta celebrando la soledad atraería a tanto público?”
* text / piero.
piero: me sorprende que aún puedas ver con esas cataratas
piero: ¿aún sigue vivo? pensaba que tanto catar su producto acabaría con su única neurona
piero: quizás haya encontrado la madurez y las ventajas de la vida sana
piero: puedo avisar a algunas personas más
lyra: olvídalo!!
lyra: acabo de ver un volante sobre una fiesta en el pub para celebrar la soledad que nos rodea...
lyra: ¿vamos? suena divertido.
* text / piero.
piero: ¿dónde quedó tu prudencia? ¿no vino con la aparición de canas? 😉
piero: sigues siendo una mala influencia, y yo demasiado piadoso para decirte que no
piero: ¿llevas tú la maría?
piero: vale, no desesperes para empezar sin mí
piero: ¿a quién se lo dirás?
lyra: ¿hablas de tus canas? no te quería comentar nada, pero sí se estaban viendo en el velorio.
lyra: no, pero ya contacté al tipo que nos vendía detrás de la iglesia hace un par de años.
lyra: esperemos que todavía siga en el negocio.
lyra: estaba pensando en luka, pero parece que atrapó un complejo de superioridad y por eso no nos dirige la palabra. tú quieres llevar a alguien?
traian.
“este pueblo es solo polvo y fantasmas— ¿qué hay de interesante que hacer por aquí?” // @barkoczy
“bueno, si estás interesada, por las tardes recogemos el polvo de las calles y al caer la noche visitamos el cementerio en búsqueda de espíritus.” comenta con claro sarcasmo, ladeando su rostro mientras mira a la contraria. “y si aún sigues aburrida luego, suelen contarse historias de miedo en el bar.”
melodía familiar que en prosa se decanta, cual espejismo del pasado frente a orbes celestes se materializa joven de antaño. década (casi) ha pasado, y aun en luceros ajenos observa misma realidad que en años adolescentes los envolvía cual fatalidad. parece ser indecisa sonrisa la que anhela bailar sobre carmesíes, pero más bien efímera mueca en pétalos se dibuja: apretados / silenciosos. ¿qué decirle a familiar rostro? nada, porque eso es lo que la habita. “es bueno saber que no pierdes el ácido en tus palabras.” cigarrillo envuelto en falanges suaves, es traído a la vida ante llamarada maligna. humareda pálida de ellos cae, burbujas formadas por los residuos de nicotina que a corazón valiente calman. “no tienes que venderme el bar como refugio de historias de fantasmas. de cualquier forma es el único lugar medio decente de todo este pueblo.”
* text / piero.
piero: veo que sigues siendo de culo inquieto, pulga
piero: vale, dame 30 minutos
piero: ¿qué quieres hacer? seguimos en el pueblo fantasma
lyra: ¿qué podemos hacer? lo de siempre. robar una sixpack donde miko, armar un par de porros y quemar basura.
lyra: te espero en las escaleras de la alcaldía, voy a ver quién más quiere unírsenos para una aventura de throwback.
Se ha descubierto el expediente de Lyra Barkóczy ( @barkoczy ).
Nombre: Lyra Barkóczy.
Fecha de nacimiento: 10 de Enero de 1994.
Fecha de ingreso en Saint Agnes: 1999.
Fecha de salida de Saint Agnes: 2005.
Evaluación psicológica: Desconocemos los antecedentes familiares de la menor, sin embargo, por la caracterización de los episodios vividos podríamos estar frente a un caso de delirio durante algunos episodios nocturnos. No tenemos claro si es la imaginación infantil la que produce sus alucinaciones o si es algún rasgo esquizofrénico el que se enseña de forma aislada, nos inclinamos por un primero sin descartar el segundo, de todas formas, necesitamos agendar un par de sesiones más para determinarlo. En un posterior análisis, Hermanas del orfanato se niegan a acudir a nuestra petición, diciendo que a la menor se le arrebataran las recurrentes visualizaciones mediante la palabra de Dios, psicólogos no estamos de acuerdo, porque pareciera ser la segunda opción la más acertada, no obstante, no podemos hacer nada contra quienes son tutoras de la menor, pero su salud mental corre peligro de desequilibrarse cada día más. Esperamos no sea el caso. Hemos recetado pastillas para dormir, para así disminuir los terrores nocturnos.
svetlana.
Escucha esas palabras y no puede evitar sentirse pequeña. La mujer tiene una vida propia, propuestas laborales que la llevan lejos de aquel pueblo del infierno. Lyra vale. Muy a pesar de la sensación de fracaso que se extiende por su cuerpo, lucha para no demostrarlo y forma una sonrisa. Existe la otra parte de su ser que se alegra por ella, que cree que nunca debería haber vuelto a aquel agujero negro de desesperanza llamado Mêbrich y que debe huir cuanto antes. “Así que Praga, ¿eh? Interesante.” Da un paso hacia adelante hasta quedar parada sobre el borde de aquel sillón, pero lo suficientemente cerca de la chica. Viéndola desde las alturas la perspectiva parece mucho más clara. “¿A qué te dedicas?” Pregunta que hace con un tanto de distracción ya que una de sus manos sube hacia el rostro femenino y con el atrevimiento que decide permitirse, acaricia suavemente su frente, desliza las yemas de sus dedos por su mejilla, desciende a su mandíbula (la cual marca con precisión) y aprecia cada detalle que sus ojos pueden encontrar, como quién mira una obra de arte. “Podrías ser modelo.” Sentencia pues su belleza es notoria, visible para cualquiera que se detenga dos segundos en sus facciones. “Pues que se joda. ¿A quién le importan las habladurías de Mêbrich? ¿Es que acaso todos aquí son puros y santos? Quien esté libre de pecados que lance la primera piedra.” Detesta la hipocresía que abunda en aquel lugar, la aborrece y le inspira un sentimiento de ira interna muy grande, el suficiente como para tirar el cigarro que está en su mano encima del sofá y aplastarlo con su pie, dejando una mancha negra que no pretende esforzarse en borrar. Esta vez su sonrisa es genuina, no parece un mal apodo y, venga, nunca nadie se ha interesado demasiado en ella como para colocarle uno. Ah, si, siempre estaban los hombres y mujeres que luego de una noche de sexo repetían incesantes: amor, bebé, cielo, y demás palabras que solo logran revolverle el estómago. “Tú debes elegirlo, ¿no? Funciona de esa forma, prometo no oponerme, confío en que tendrás un buen juicio.” Y sí, probablemente diría muerte porque es lo único que se respira en el pueblo en el cual vive, lo único que ha definido su camino desde el principio y la única certeza que tiene en esta vida. Escucha aquel plan y suena casi como un sueño. Ámsterdam. Salir de aquí. Por unos segundos su pecho se infla de esperanza y su mente viaja a un sueño perfecto dónde solo podría ser feliz. Luego cae en la realidad de un solo golpe, estrellándose contra el suelo, rompiéndose todos los huesos. “Nunca podré salir de aquí.” Por primera vez en sus palabras se reflejan emociones: desesperanza, resignación, tristeza pura. No quiere hacerlo pero tampoco es voluntario. Deja caer su trasero en el respaldo de aquel sofá viejo y apoya sus pies en los almohadones de abajo, sentándose allí, manteniendo el silencio tras darle un sorbo a aquella botella de vodka, una sorbo tan grande que le quita el aliento.
de naturaleza mística / de vestigios profanos, pobres ánimas envueltas en la estela injusta del destino, aquel que juez y verdugo, empuja a sus súbditos en pruebas de resistencia. ellas no quitan vida, pero dejan espíritu quebrado, en un llanto mudo encerrado en bastión construido como protección absoluta. ¿es posible huir de un naufragio sufrido a existencia temprana? oleaje que les dejó en playa desierta, donde féminas vestidas en algodón no fueron más que castigo divino; uno más para la lista de sufrimientos perpetuos. “podríamos decir que artista, pero mis cuadros son un tanto 'siniestros’ para audiencias comunes...” vocablos resonantes de pétalos ajenos. hombres de negocios, con trajes fuera de medida; crueles miradas, palabras desdeñosas. no hay ni una pizca de fe para fémina que con las uñas se aferra a mísera vida. triste, pero cierto. pasado, que anhela olvidado, pero que no es más que situaciones grisáceas que a veces se filtran desde inconsciente; recordatorios efímeros de que soñar no es más que ilusión humana ante presente y futuro. “agradezco el voto de confianza, y mi autoestima está estática, pero cuando dejé mêbrich iba con más o menos veinticinco dólares en el bolsillo, y al llegar a polonia, tenía unos 10 kilos menos. no era una imagen demasiado agradable, pero se puede decir que lo logré de alguna forma.” es automático, sensaciones que brotan de sus entrañas. voces que desea calmar, emociones que solo dejan heridas bajo su piel. su única arma se traduce en los vicios que pueden pagar un poco de billetes, y que en esos instantes están a solo un par de centímetros de su alcance. bebida / cigarros; uno tras otro es consumido con ritmo de muerte entre el dúo de féminas. humareda blanquecina que desaparece bajo bóveda nocturna. y bebidas etílicas que son devoradas por terminaciones nerviosas hasta traer calma. es el mismo cuadro de adolescencia, pero aun los demonios rondan a su alrededor. “cuando conoces a lilja, te das cuenta que es mejor no provocarla. tal vez la sangre es débil, y por eso no encuentro forma correcta para decir basta, pero a veces tengo esta vocecilla que me murmura desagradecida. no entiendo cómo puedo funcionar así cuando solo rechazo de ella he sentido durante toda mi vida.” tal protección, postura se ha ido transformando en aquel asiento. extremidades bajas han ascendido, y contra pecho se encuentran en una forma de abrazo que de pequeña solía confortarla. sometida a inmortalizar la crueldad de una madre negligente, ¿qué se puede pedir si de amor poco sabe? “no digas eso... te estás condenando a ti misma. es cuestión de decidirte para dejar estas calles, aunque ellas siempre te perseguirán.” angelical fisionomía la decora efímera mueca. emoción picante bajo dermis que le obliga a levantarse de su sillón, y empezar a recoger (como en los viejos tiempos) los periódicos abandonados y los desechos de ramas a medio quemar de noches caóticas. cuando éstas en una pila están reunidas, es suficiente pequeña llama de encendedor para darle vida a la fogata, misma que ilumina la noche sombría. “si pudieras irte de aquí ¿a dónde sería?”
ceilidh.
Variedad de tensión y nervios se acumulaba, extendía y corroía a lo largo de su fisonomía, lo suficiente como para no haber notado la tonalidad en que la frase había escapado de los labios ajenos. Se disculpa de alguna manera (porque siempre se responsabilizaba de todo) con un pequeño desliz de sus comisuras, tan débiles y endebles como su condición en estos momentos. La posibilidad de olvidarse de todo un poco estaba en la palma de su mano, más era tironeada hacía aquél estado mental que ya conocía bien desde que puso un pie en ese orfanato, había escapado obvio, estudió y se graduó, se transformo en todo lo que alguna vez fantaseo pero la burbuja no tardó en romperse y allí estaba; involucrada en un caso policíal. “estaría de acuerdo contigo, de no ser qué nunca conocí esos baños…en todo caso, ¿cómo sabes esa información?” tornó la cuestión en algo divertido, más informal. “¿no es tu primera vez con la policía?”
“suficientes años pasé en este pueblo para saber un poco de todo...” invierno cae sobre narrativa femenina. aunque fisionomía no cambia de serenidad absoluta, en sílabas se palpa efímera tensión ante confesión hecha. oh, cómo detesta aquellas calles del infierno, mismas que conoce de pies a cabeza, y donde guarda recuerdos en cada línea que separa cemento. “ — y no, una vez fui arrestada por conducta inapropiada en un lugar público. lilja enloqueció tanto, que al siguiente fin de semana yo ya había huido del pueblo.” casi una década ha pasado desde aquel fatídico suceso, y ni una pizca de cambio ha arraigado en su inestable madre. húngara siempre lleva(rá) en la sangre el donde revolucionario que logra desequilibrar a mujer mayor. pueden ser vocablos suaves los que de ella caen, pero cada uno de ellos guarda navaja punzante que desgarra hasta al más angelical espíritu. lyra es capaz de llevar al límite de su (ya proclamada) locura a esa áurea, que aunque de sonrisas maternales parece estar hecha, no es más que crueldad personificada cuando puerta se cierra. otra razón más para la lista del porqué no debería permanecer ni un instante más allí. “de todos modos, la investigación no llevará mucho. ¿qué tan loco se puede estar para creer que todos irrumpimos en el orfanato y grabamos nuestros nombres? dios, si más de la mitad de nosotros no pisaría ese lugar del demonio ni aunque nos pagaran.”
grethel.
“al menos escribieron bien mi nombre.” / @barkoczy
“ bueno, entonces creo que esto sirve perfectamente para dejar fuera de sospechas a sor irina. ” prosa humorística, el recuerdo de una infancia en compañía que calmó soledades. es foránea que atesora cariño eterno, sincero y calma a su paso, merecedora de la curvatura que pinta tibios carmesís. “ ella realmente llegó a creer que tu nombre era lyria, ¿lo recuerdas? era todo un desastre. ”
memorias empolvadas por las décadas de olvidos, renacen en consciente teñidas al compás de una gama de tristezas y soledades. el gris se apodera de cada fragmento de imagen; años juveniles que dibujados de crueldades innombrables mantienen poder sobre diario vivir. triste moraleja de alma abandonada, que aunque encontró familia, hilos de cariño jamás se tejieron entre ellos. “dios, qué horror. recuerdo una vez que me apodó ‘lirio del campo’, y por esa sonrisa de hiena que tenía siempre, parecía algo tan macabro...” se apropia de fisionomía fugaz mueca que sus labios liberan en instantes, para ser transformada por comisuras elevadas, las cuales bosquejan suave sonrisa. “ya que estamos atrapadas en este pueblo por un par de días, creía conveniente traer las antiguas tradiciones al presente... iremos a dar una vuelta.” ruedas gastadas componen patines de antaño. escapatoria en tiempos de infancia, donde dúo de féminas huía hacia el crepúsculo, deslizándose al ritmo del aire por las calles de mêbrich.
kerem.
Habita en infinidades el danzar de intriga, tiñe pupilas, da nueva pigmentación, nueva refulgencia, recorre terreno (des)conocido. “Pobres de los que se ilusionan con una vida sin castigos, ¿eh?” los que pensaron que la salida de las paredes y rosarios era directa libertad o nuevo inicio, nueva página, ah, infierno está bajo piel, acompaña en cualquier lugar, el cambio de paradigma, son huéspedes y no visitantes, (con)vive enterrado el pasado y no sólo en forma de fantasmales recuerdos. “¿Quieres jugar a eso, verdad o mentira, para ponerte a la corriente?” esquina bucal se eleva, toque álgido de gracia e inminente provocación, una sonrisa que lo corona en soberbia. “Verdad, estoy aquí y podría estar divirtiéndome trabajando” lenguaje corporal no engaña, escupe por poros discordia, desacuerdo con medidas que lo apartan de su núcleo y eje ordenador, terapia para impulsos. “Pero es cosa de tiempo” un murmullo casi extinto, sílabas arrastradas que esconden convicción en desobediencia. “Si quieres tanto escapar, prueba algún soborno” sílabas que brotan desde el hilo sin fin de la burla, situación deleznable que se convierte en circo, resto de sentidos se enfocan en simple tarea, encender quinto puro del día y darle a celdas pulmonares su capricho predilecto.
efervescencia de emociones que conquistan terminación nerviosa. descarga de ellas viaja a la velocidad de la luz por intravenosa, para recordar a inconsciente que aunque semblante ilegible luzca, es solo antifaz de engaños y mentiras, mismo que guarda las angustias que rasguñan garganta desesperadas por salir en gritos de auxilio. mujer de cáscara; bastión impenetrable que resguarda lágrimas. ante mundo es serena luna menguante la que dibuja pétalos: casi dulce / un tanto triste. pero es realidad siniestra la que bajo piel se vive, y ahora, en segundos tan crueles, maquinados por destino inclemente, vuelve al inicio de tal desastre, aquel que lleva grabado en su piel como recuerdo constante. “verdad: los sobornos no funcionan muy bien en mêbrich. creo que el chantaje es una mejor opción.” botella de licorina sustancia entre dedos se abraza: sorbo lento es dado, y frialdad por tráquea desciende para encender a su paso nervaduras humanas que acogen sistema. es enigma posado en mirar, vislumbres familiares anhelan encontrar las respuestas de tardías preguntas. años de memorias en su mente se evocan, pero de carmesís no cae palabra alguna. el silencio del crepúsculo, la bóveda nocturna y las luminiscencias pobres de una calle solitaria, son única compañía de ánimas postradas. allí, en el pueblo de los demonios reencarnados, el tiempo se detuvo hace demasiado. triste loop que se repite incesante, mismo día, mismos rostros, misma miseria. “no sé porqué, pero yo te pensaba a kilómetros de aquí. nunca creí que de todos, tú te quedarías...”
svetlana.
“Tiene sentido, ¿dónde estás viviendo ahora? Imagino que cualquier sitio puede ser mejor que esta… pocilga.” Y sí, está encasillando a todo un pueblo en una sola palabra despectiva. No lo hace con arrepentimiento sino todo lo contrario, no podría imaginarse un mejor término para describir Mêbrich: vivienda o habitación muy sucia, desordenada y, por lo general, maloliente. Decide que le queda a la perfección. “¿Eso dijo?” La desgraciada, se priva de decirlo en voz alta pues a fin de cuentas están hablando de su madre y si bien no ha tenido la mejor de las educaciones, sabe como ubicarse en los momentos que se requiere hacerlo, aprendió a los golpes. “Tampoco tengo una habitación decente para que te quedes, pero si no te importa la humedad y un colchón en el piso, eres bienvenida.” No está segura de por qué le hace aquella oferta, simplemente le nace expresarlo. La soledad siempre fue su mejor amiga. No tiene lazos fuertes, no tiene a nadie, ni siquiera un maldito perro que le acompañe en los días lluviosos. No, siempre sola. Entonces esa barrera se rompe ante una frase que le abre la puerta a la contraria a entrar en su vida pero, claro, todo tiene límites y está segura de que no tardará en imponerlos (así es ella, el miedo le carcome las entrañas). “¿Eso hiciste?” Risa que invade el silencio de la noche y una calada al cigarro para relajar sus músculos, disfruta de una anécdota que perfectamente podría haber sido realizada por ella misma. “¿Cuál sería mi apodo entonces? ¿La viuda negra?” Propone en tono bromista, no tendría ningún pudor en matar y se comerse a sus parejas tras la cópula, claro que no. De hecho, muchos le han aclamado morir en vida, amenazando con quitarse el último respiro si ella no vuelve a sus brazos. Pura mierda, ese tipo de manipulaciones van más allá de sus vivencias, no las cree ni por dos segundos y en caso de ser ciertas, tampoco le interesan. “Jugando con armas de borde filo y tentando a la ley, me gusta.” Comenta con una sonrisa pícara, pudiéndose imaginar aquella escena con bastante claridad. “¿Qué es lo que tiene el poder que tanto nos atrae? ¿Acaso creemos que nos dará algún tipo de empoderamiento, que nos subirá un escalón en la sociedad? Creo que la despreocupación ajena nos permite contagiarnos y creernos invencibles. Puede que hasta lo seamos.” A estas alturas no lo duda, después de todo lo vivido y las cicatrices en su espalda, perfectamente podría integrarse a la película de duro de matar. “Tantas que no sabría por dónde comenzar y no quiero escandalizarte, ми́лая.” Da unos pasos hacia el sillón y se sube al mismo, parada desde allí todo parece más pequeño, como si pudiera gobernar el pequeño espacio. “Cuando entré por primera vez a Saint Agnes, supe que quería irme de inmediato. Venía aquí mismo, en este sofá, y comencé a quitarme la ropa a cambio de dinero, algo así como un strip tease, ellos me daban los billetes y yo me deshacía de las prendas hasta llegar a los quinientos dólares. Borracha, con música y hombres sedientos todo era mucho más fácil.” Vuelve a beber vodka, recuerda esas épocas pero no se averguenza en lo más mínimo.
“varsovia... aunque hay una oferta laborar en praga que me está tentando.” las horas que quedan de cielos nocturnos no son suficiente para relatar cada ciudad, pueblo y pequeña urbanización que sus pies recorrieron en aquellos años de libertinaje inconsciente. llevada por la euforia y los anhelos de escapar de aquella jaula, fémina tomó un par de billetes y un montón de incógnitas antes de desaparecer del mapa. europa había sido su carretera por los años venideros, e infinidad de pequeños pueblos fueron residencias transitorias de alma que equilibrio no lograba encontrar. subiendo y subiendo (de pie, en auto o autobús) llegó a las tierras de la gélida polonia, esas que azotadas por mil y una invasión se levantaron gloriosas de sus propias cenizas. desde el instante que sus manos tocaron un óleo en pequeño departamento esquinero, llamó a esa ciudad su hogar. empezar desde cero no había sido martirio, y más bien, curando su alma de a poco fue logrando. vestigio triste fue aquel que le recordó demonios pasados, mismo que ahora la tiene allí, entre almohadones añejos, observando las calles de antiguo pueblo que solo mal augurio representa. “yo encantada de tener un colchón que realmente fue ofrecido, pero creo que a lilja le daría un ataque el simple hecho de suponer que el cuchicheo del pueblo estará sobre ella, y sobre la razón de porqué su hija no se está quedando en la mansión barkóczy.” omite los episodios de impiedad que su progenitora le demuestra constantemente. las quejas y gemidos sobre aquella bastarda que nunca la dejó comportarse como madre. ‘estás sucia, y eres cruel... cruel como tu padre.’ palabras que vienen con gestos desdeñosos, que aunque elegantes, se bosquejan casi humillantes y de repudio absoluto. aquella fue razón para huir de esas cuatro paredes horas antes, conteniendo lágrimas que al final nunca fueron liberadas. porque llanto es solo debilidad, y de esas, ya tiene demasiadas. “estaba pensando más bien en wednesday... ya sabes, cuando te pregunten ‘¿qué es lo que toda chica tiene en mente?’ tú probablemente respondas: muerte.” cilindro se evapora tras decena de caladas, y pequeña colilla es expulsada al suelo para ser pisada sin miramiento. accionar que mil y una vez se ha visto en aquel lugar, donde la rebeldía estaba a la orden del día, y los excesos eran lo único que se veía. tiempos de oro / tiempos nefastos, ahora el abandono se observa en recinto del diablo, donde llamaradas antes hacían renacer el calor, pero ahora todo es tan frío como el resto de la población. “así que eras una stripper de aire libre. tal vez, si puedes salir de aquí, podamos ir al red light district de ámsterdam. te iría de maravilla.”