‘ no me preocupan las respuestas ’ sobran, incluso, pero no aclara tal detalle en la admisión que cobra vida desde calmar ajeno. a lo que sí teme es al concepto tiempo y cuánto dispone de este y su tregua, insuficiente ( sospecha ) para llevar a cabo siquiera un cuarto del primer por ciento de ideas que acaparan juicio. y aprovechando ocurrencias del mismo, va y busca besar en castidad lo que le traza las mejillas con tacto pluma; instrumento del pintor barnizado en afecto y efecto. ‘ ¿sí? no lo sé, yo atribuiría su mayor crédito al clima. mêbrich nació para el invierno. ’ en cunas de piedra y el confort de frío, creando cimientos en donde la mayoría sólo creería que existe lugar para el olvido. mihael finge no captar referencias y se contradice al comandar a tono entregar evidencias claras de haber entendido, evitando contacto visual hasta que por tentación rinde al calor que entregan foráneos en tonalidad de tierra y verdosos (suficiente para prender fuego a un interior dormido). relame sus labios al salir de anestesia, asintiendo a explicación en un movimiento diminuto que apenas escapa a la categoría de pasar desapercibido. guarda la pregunta en la punta de la lengua y le desenrolla a su tiempo.‘ ¿así de mal? tendrás que disculparlo, con una personalidad tan encantadora se le hará difícil recordar cómo tratar a viejos amigos ’ trata de justificarlo / tanto por amistad como por el vacío que estructura al hablar oído / y hacer una broma de ello, evadiendo mayor intromisión para en vez de ello re acomodar pelinegros a dirección desviada del rostro ajeno. hace dormir la idea de deslizar palmas a cintura y sostener figura en sus brazos. ‘ habrás tenido tus motivos ¿no? ’ trata de no hablar de tiempos cuyos recuerdos han sido manchados por lo que terapeuta dicta como sueños / pesadillas/ , difuminada la línea representativa de realidad a los cuatro años que pasó siendo ciego a ojos abiertos. tarda tal vez demasiado en responder a piero y su pregunta, por lo que termina remeciendo en lugar y largando debate entre vocalizar verdad o hacer descifrar lo que básicamente consiste en excusa. ‘sufro un miedo irremediable a realidades desconocidas ’ es una manera de decirle, conformar con una mezcla que esta a años luz de ser homogénea. ‘ estoy tratando de encontrar todas mis piezas antes de largarme de aquí, aunque puede que se me esté escapando la vida en ello ’ corta sesión en confesionario e inquieta por propio hablar, la sensación de haber hablado de más una que conocía tan bien como repudiaba. pocas veces acudía a exhibir verdad en vez de entrometer algún comentario irrelevante y permanecer como manifestación corpórea a misterio. llevaba nombre y rostro como presentación bien gustaba mantener en reserva los detalles que le componían como persona, contadas en diestra quienes conocían más allá de la fachada superficial pintada en paletas oscuras. ‘ ¿vas a volver adentro o ya quieres largarte? te advierto que es el apocalipsis, porque me entregaron una hoja de retos mientras salía y… ’ deja a la protagonista en frase hablar por sí sola, rebuscando en bolsillos exteriores de chaqueta para sacar papel arrugado y de tinta impresa, tendiéndole al forastero para que vea con ojos propios el alma a fiesta.
¿Qué te preocupa, entonces? Cuestión que perece antes de encontrar acordes, que silenciosa sintonía se limita a ser ejecutada en la acústica de una mente donde no priman los silencios. Calla, quizás por miedo, quizás porque en la ignorancia se halla el consuelo ; deja entonar discurso a diferente instrumento. Al que se retrata como ventanas de un alma, el que se colorean con cambiantes cromáticas en función del esculpir, y guarda en pupilas el hegemonizar pensamientos en un simple gesto -- cargado de significado, tratando de retratar en el exterior de la intimidad lo que gritan latidos dentro de caja torácica --. Roce de rosados sobre yemas trazan gesto involuntario, el desplome abrupto de tensión de lienzo con la elevación de comisuras. El contacto traza historias con tinta etérea, pasa inadvertida para quien no es lector de cuentos del sentido y quien carece de un imaginario influenciado por contraparte ( que tergiversa jerarquía del razonamiento con cada aliento, con cada compartición de arrítmica que provoca reflejo de espejos ). “¿Ah, sí? ¿Al clima?” Valoración de si es apetencia ver pueblo como reino helado, si es ahí donde halla la carismática de ser categorizado de destino idílico por guías turísticas para amantes del blanco ; ¿bajadas de temperaturas por posición geográfica o por el desfile de fantasmas? No hay respuesta, o ambas son válidas y simultáneas. “No lo había notado. Debe de ser porque en tu apartamento se está tan calentito...” Va en descenso, el circundar de dicción entorno a recuerdos del referenciar a pasado cercano ; al eco de cuatro paredes que equiparaban al epicentro del despertar del encuentro de dos instancias. El lenguaje silencioso del trazo de patrones sobre piel, el tamborileo de la coalición de preservar un mismo nivel bocal. Y es la reiteración la que traza curvatura que delata intencionalidad, con el jugueteo de dedos que rebajan al hueco de garganta nuda. Lo trastoca a punto de apoyo, la necesidad por preservar contacto fuerte ; como si temiese que, el no sentir a Mihael con sus cinco convierte de realidad en ilusoria. Son temas del pasado lo que acuñe y, aunque halla comicidad en justificar, entiende motivos. Es por ello que no culpa por áspero reaccionar, comprende que careció de la valentía que visten en personalidad ambas entidades ( o quizás la tuviera, pero fuese distinta ) y no puede aspirar mayor recibimiento que el resentimiento. “No me despedí, ni siquiera le adelanté que me marcharía. Yo también estaría enfadado en su lugar, pese a su dicharachera y alegre personalidad.” Confiesa, adiós que fueron ahogados antes de conocer mundo. Estratagema que solo compartió con la insolación de su mente, demasiado tortuoso el enfrentarse a todos los escenarios que protagonizaban las despedidas ; y la posibilidad de que fueran los mismos los que impedían su partida. Mihael no estaba cuando se marchó, cuando forzó distancia con aquel emplazamiento de narraciones de pesadillas. ¿Hubiera esgrimido desprecio en irises océanos si hubiese sido testigo de la desaparición repentina? Un día estaba, al otro no. “Sí. Tampoco creas que lo que vino después fue más diferente del averno; otro nivel, diría, más cercano a la superficie.” Monstruos diferenciados, esta vez portan disfraz fijo. Era el desconocimiento de su natura lo que infundía mayor miedo y decantaba por aquellos que comparten un exterior similar al propio, que resguardan maldad bajo un vistoso escaparate. “Pero quizás se convierta en otra de nuestras historias para no dormir.” Clama en tono bajo, vista pérdida en la nada mientras yemas de dígitos trazan figuras en la piel de su cuello. Persiste en actividad y en concentrar paisajes que solo son conservados en el momento; en la realidad (no) tácita de su mente. No fuera al silencio que impera, lo abraza y se embarga de una presencia con la que no vea forzada la plática, que incluso la ausencia de vocablos dijese mucho. Pero, tan pronto como respuestas son aireadas en favorita melodía, entrelaza miradas con orador. Pese a que desconoce saber que forma daría a la mentira, se aferra a sentimiento inequívoco que lo que escapa de adicción ( que aunque se presenta como nueva, parece haber adormedico durante una vida ) son sus reales motivos. Ligero asentimiento que transmite empatía, reconocimiento en los motivos planteados por opuesto que le atoran al lugar. “Es curioso como siempre se hace con nuestro poder de decisión.” Comparte, mismo motivo / diferentes caminos. Les distancia de ser un mismo ente y los posiciona en emplazamiento de admiración, de idealización, -- de fuerte atracción a la humanización que le distancia de perfeccionamiento. “No es tan distinto, el mundo fuera. Ni siquiera te distancia del pasado, ese siempre está aquí -” Índice que se posiciona sobre sien, materialización de un lugar psíquico que sería más complejo de señalar ubicación. Es el exponer ideas que él mismo se refuta a creer, viviendo en el engaño que el imponer distancia geográfica al recuerdo lo hace más fácil de olvidar ; quizás lo hiciese, pero no lo eliminaba de forma íntegra. “Te das cuenta de que al final, seguimos unos mismos patrones. Y es normal temer a lo desconocido.” Sentimiento adscrito a naturaleza, es por ello que él mismo teme el florecimiento de sensaciones que sobrepasan límites físicos, que acuñan títulos mayores y que el profundizar en el conocer la complejidad del concepto Mihael solo le dotaba del título de temerario. “Puede que nunca encontremos todas, temo que muchas se han roto tiempo atrás y nunca encontraré alguna que le sustituya.” Se hace cómplice de misma realidad pero, a diferencia de antagónico, se ha rendido en una búsqueda que parece eterna. Quizás porque nunca supo como ayudarse en la indagación de la entereza. “Pero no por ello tienes que anclarte. Puede que incluso las piezas que faltan se encuentren en otro lugar.” Porque Mêbrich está demasiado maldito para dejarle corromperse, y en el eco que instaura ahoga un este sitio es demasiado pequeño para ti. Cuestión ejerce función distractoria, desvía temática y brinda papel que condecora en alegres tonos el título de la fiesta. Mirar rebasa la lista de retos antes de vocalizar veredicto, media curva acapara inferior del rostro ; como si ya hubiese trazado estratagema que comparte con contrario: “Volvamos.” Anuncia, posiciona falanges en el cuello de camiseta que encuentra como apoyo para ocupar atracción, para reducir distancia. “Veamos cuántos de estos podemos tachar antes de que cierren por hoy.” Finaliza, juntando labios en un corto beso antes de liberar.