« El Señor Albafika no pudo haber muerto, no te creo, el me prometió que protegería a Rodorio aunque fuera lo ultimo que hiciera, el no puede estar muerto, ¡No te creo! »
La voz de una pequeña niña gritar siempre se hace presente en sus sueños y amanece con lagrimas en los ojos, Albafika ha tenido de manera constante este sueño, sueño el cual no entiende del todo, un vació profundo se hace presente, pensaba que la soledad no se podía hacer más presente de lo que ya lo tenía, la barrera que había creado entre la sociedad y el era lo que lo mantenía en soledad, pero aquel vació que siempre parecía ser la ausencia de alguien en su vida siempre se hacía presente a lado de el en la cama, como si un delicado cuerpo femíneo fuera lo que en verdad faltara en su vida. Los ojos zafiros del joven siempre se posan sobre las mujeres que le hacen recordar a alguien, cabello castaño, ojos grandes y color esmeralda pardo, tez blanca como si fuera de porcelana, de pequeña estatura y rostros inocentes, pero por más que quiera relacionarlas con la persona con la que sueña ninguna de ellas es una persona digna de tomar el lugar de la pequeña hija del florista de Rodorio en sus sueños. Una niña que por terquedad se quiera acercar a el, una persona con personalidad fuerte y una persona que digan lo que digan seguirá a pie por sus principios.
« Agatha en su vida en el "cuento de hadas" es la hija de un florista, persona que todos los días llevaba un hermoso ramo de flores al templo de Athena en lo más alto de Rodorio, una simple humana ciudadana que conoció a Albafika por llevar un ramo de flores y ser envestida por una fuerte lluvia, momento en el cual el joven se apareció para darle su capa y protegerla a ella como al ramo de flores de la fuerte caída de las gotas de agua que producía la lluvia, Agatha hizo un intento de pararle acercando su mano a la de el, cuando de repente este se alejo por inercia del intento ajeno, alejándose a paso apresurado de la menor. »
La forma en que se rencuentran en Eventry es algo similar, Agatha llevaba un ramo de flores para su abuela enferma en el hospital cuando una fuerte lluvia la tomo por sorpresa, acelerando su paso hacia el hospital. Albafika iba de paso y estaba cerca de la menor como para ver que esta corría con tal de que el ramo de rosas y ella llegaran secas al lugar, sin poder evitarlo y casi por instinto se quito la chaqueta que este mismo portaba, no importándole mojarse del todo, al contario, no quería que la pequeña sufriera de una enfermedad como lo era un catarro y aquel ramo de rosas era tan hermoso como para ser destruido por un poco de lluvia, coloco la prenda sobre la cabeza de la menor para después alejarse rápidamente del cuerpo ajeno. Agatha por un intento de agradecerle se dio la media vuelta y acerco su mano hacia la del mayor, pero este mismo lo noto, evitando que le tomara de la muñeca, mirando por un momento aquellos ojos esmeralda que tanto estaba buscando, para después volver a mirar hacia su frente y salir de aquel lugar a paso apresurado.
Desde aquel encuentro él mayor como la menor no se han visto, pero se piensan mutuamente, Albafika se ve menos interesado en su clase de Astronomía, pero al mismo tiempo no deja que sus calificaciones bajen, mientras tanto la menor se encuentra en la misma Universidad que el aunque ambos no lo noten, Agatha es una nueva ingresada pero ella estudia botánica, su amor hacia los seres vivos y las plantas es tan grande que se convirtió en su pasión a muy temprana edad, ella se había mudado con su abuela después de que una tragedia invadió en su hogar, sus padres estaban pasando por una etapa difícil de desconfianza en la cual la madre pidió el divorcio y la custodia de la menor, cuando una enfermedad se habito en el cuerpo de la fémina de cuerpo débil, fue entonces como murió y esta tuvo que mudarse con su abuela y su padre a Eventry, cumpliendo recientemente los diecinueve años, es nueva en la Universidad como en el condado, y ya en sus primeros días de estancia su abuela enfermo, teniendo que ir cada tres días al hospital para verla.
« Nueva vida, nuevo inicio y te decides en interesarte de la primera persona que te ayuda en la calle, bien hecho Agatha. »
El interés es mutuo en ambos, se nota cada vez que ellos cierran los ojos y piensan en sus rostros, Albafika piensa en aquellos ojos esmeralda pardo que irradian alegría, felicidad e inocencia por todo el lugar, mientras que ella piensa en aquellas ojos zafiros que solo pueden mostrar soledad por un cruel destino ya escrito.
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