Tu sonrisa le pertenecía.
Era algo hermoso, tu mirada estaba directamente hacía mi.
Pero corriste la mirada, te vi sonreírle a ella.
Ella tenia ahora tu atención, ¿A caso no sabias que estabas en un engaño?.
Ustedes eran novios, se amaban. ¿Por qué no podia apartar la mirada de ti?.
Mi corazón latía fuerte y claro.
Me fije en cada detalle de ti, tu sonrisa, tus ojos al achicarse al reír. Tu manera de ver la vida.
Cada momento en que me hablabas era mágico, pero ella siempre llegaba y te tomaba adelante mío.
¿Marcaba territorio o algo parecido? Tu no le decías nada, ya que estabas enamorado.
¿No te dabas cuenta que cuando faltabas ella corria a los brazos de tu amigo?.
Trate de decírtelo tantas veces que perdia el tiempo, tu no lo creías.
Amaba esas conversaciones madrugadoras, me llenaban el alma…
Hasta que los viste porfin, tu novia y tu amigo en el salón.
Recuerdo que te consolé, tus ojos estaban apagados, ya no tenían el brillo que tanto anhelaba tener para mi, tus pestañas húmedas por tus lágrimas, se veian tan hermosas, estabas vulnerable.
Eras como un pétalo de rosa, me hiciste prometer guardar el secreto.
Nadie debia saber que lloraste, me diste un abrazo tan fuerte.
Me hubiera gustado conservarlo por más tiempo, me hubiera gustado decirte cuanto te amaba y anhelaba ser el motivo de tus sonrisas, me hubiera gustado besar tus labios, me hubiera gustado tener más tiempo aquella noche, sin saber que era la última que te vería.
La luna y la noche saben cuanto te llore, cuanto la odie y cuanto me maldije por ser una cobarde.