FYF retumbó en Los Ángeles
El Fuck Yeah Fest se llevó a cabo por primera vez en el Echoplex (un concert hall de Echo Park, Los Ángeles) durante el verano de 2004. Desde entonces —a partir de 2009 se realizó en el Los Ángeles Historic Park, y desde 2014 en el Exposition Park, junto a la University of Southern California— su perfil ha evolucionado desde una muestra de talentos underground cuya reputación era propulsada por recomendaciones de boca en boca hasta el ícono urbano que se aprecia en el presente. El evento tiene una identidad que abarca todos los sectores del público joven, y de manera equitativa ofrece Hip Hop, Rock y Electrónica como sus géneros principales. Ha triunfado en su labor como el festival primordial de los angelinos, su representación musical de la vibrante escena que por mucho tiempo se ha distinguido.
El evento de este año se organizó en el Exposition Park. Registradas cincuenta mil entradas vendidas en 2015, es probable que esta vez la cifra haya sido elevada, dada la atracción que representó el set del también angelino Kendrick Lamar durante el primer día del evento. Sus dos días (sábado 27 y domingo 28 de agosto de 2016) estuvieron sometidos ante el imponente sol y noches húmedas, con temperatura promedio de treinta grados, y fue resisitido por el público quien tuvo que esperar por horas para entrar al evento. Ambos días abrieron a las 14:00hrs en punto, para dar pie a los primeros artistas que aparecieron en escenario a partir de las 15:00hrs. La travesía necesaria para obtener acceso al evento era tediosa y difícil, cuadras y cuadras ante quejas de las pequeñas tormentas de polvo que dejaban tosiendo a decenas de personas en unísono. Otros fumaban marihuana y le tomaban a sus diversas bebidas que traían consigo, desde agua y refrescos hasta cantimploras repletas de licor y botellas de cerveza artesanal. Luego de la espera por fin fue posible llegar a una sección de carpas, debajo de las cuales había veinte estaciones con detectores de metales y una lista de los cuarenta objetos prohibidos para entrar al FYF.
Una vez dentro, se percibía que el festival consistía de cinco escenarios en los alrededores del Coliseo:
El Escenario Principal (ubicado en una enorme explanada de estacionamiento al costado occidental con un enorme escenario y un sistema de sonido excepcional) El del Escenario del Pasto (una versión a menor escala del escenario Principal ubicado sobre el jardín al norte del Coliseo) El Escenario del Club (en la parte inferior del Coliseo está constituido por una terraza y un escenario tamaño mediano)
El Escenario de Los Árboles (ubicado al oriente el Coliseo, un escenario en medio de un jardín con varios pinos)
El Escenario del Bosque (similar al de los Árboles aunque de menor tamaño, se ubicaba al sur del Coliseo)
Los pasillos estaban repletos de food trucks y puestos de varios tipos de comida, desde las clásicas hamburguesas, hot dogs y pizza hasta tacos de varios tipos y comida asiática. Las bebidas alcohólicas podían ser compradas y consumidas en una zona exclusiva para ello. Cabe recalcar que existía la opción del VIP, en donde sí era posible consumir alcohol cerca de todos los escenarios y tener buena visibilidad hacia todos los escenarios. Muchas personas se mostraban bajo el efecto de drogas. Otros se encontraban ebrios y hacían el ridículo.
Los siguientes actos llamaron la atención:
Todd Terje and the Olsens
Todd Terje es un productor y músico de origen noruego quien se especializa en el género del Nu-Disco, el cual incluye elementos de los años 70, aunque adhiere otros elementos de otros estilos como el Italo House y el Electro. Su espectáculo comenzó en punto de las 18:00hrs del Primer Día en el Escenario del Pasto frente a un público emocionado. La agrupación de los Olsens consiste de tres miembros adicionales, entre su hermano Olaf quien toca la batería, un miembro quien toca percusiones adicionales como las congas y las maracas y otro músico quien alterna entre guitarra, bajo y un par de sintetizadores con su arsenal de pedales. Terje funge el rol casi de DJ, sólo con un sintetizador Nord y una laptop frente a él. El grupo tocó ocho temas de diversas partes de su carrera, y en su ejecución se notó la amplia gama que va más allá del Nu-Disco, la presencia de las percusiones en vivo y un bajo le da una potencia casi sísmica que las programaciones electrónicas suelen carecer. La atmósfera de celebración que abunda en su música fue recibida cálidamente por el público, quienes bailaban y se movían ante los invitantes ritmos que estos músicos nórdicos generaron mientras se ponía el sol. El set tuvo la solemnidad de un set de música electrónica, Terje jamás habló por el micrófono y no fue necesario. Su fusión de disco con poli-ritmos africanos y elementos de Lounge/Exotica aseguraron la alta calidad de este show, así como los arreglos que aportan elementos de Techno y Glitch a la mezcla. Strandbar e Inspector Norse fueron dos temas que sobresalieron.
AIR
El dueto parisino de Jean-Benôit Dunckel y Nicolas Godin apareció treinta minutos luego del término del set de Todd Terje en el Escenario del Jardín. Su primer tema de la noche fue el abridor de su disco “Talkie Walkie”, “Venus”. La agrupación adicionaba un baterista y un tecladista (quien también tocaba bajo en el teclado Fender Rhoads) mientras Dunckel tocaba su arsenal de sintetizadores Moog y Nord mientras Godin alternaba entre guitarras acústicas y bajos Fender Precision. Ante el lanzamiento de su recopilación Twentyears; AIR ha regresado a los escenarios tras de media década de ausencia, tiempo en donde se dedicaron a actividades extemporáneas, así como del lanzamiento de la pista sonora de la película de 1902 del director Georges Meliés, Un Viaje a la Luna. Durante entrevistas ofrecidas en Los Angeles la semana previa a FYF, Dunckel y Godin declararon su intención de regresar al circuito de festivales para mostrarle su peculiar estilo de música en ralentí, así como el hecho que su música es ejecutada por músicos sobre un escenario sin pantalla de visuales, a diferencia de otros actos. Fue notable la diversidad social. El repertorio de AIR consistió de sus temas más populares, como “Sexy Boy”, “La Femme D´Argent”, “Playground Love” y “Kelly Watch the Stars” Todos los temas tenían diferenciaciones a sus versiones de estudio, algunos extendidos, otros con sus tempos alterados (algunas más lentas y otras aceleradas) con un fuerte énfasis en los ritmos casi Krautrock que su baterista sin esfuerzo le brindó al sonido ya en conjunto. Todos los agradecimientos que Godin realizó ante el público se hicieron mediante el efecto vocoder, y la gente se volvía loca ante los sonidos que esto generaba. Era evidente notar las cabezas moviéndose a los lentos ritmos que la suave música les mecía.
Tame Impala
Luego de su saludo con el gracioso acento natal de Perth, Australia Kevin Parker y su agrupación Tame Impala comenzaron un grandioso espectáculo desde el Escenario Principal ante el impresionante público. Después de un par de temas de su tercer LP Currents, lanzado en 2015, el grupo tocó varios temas de su disco debut y de Lonerism, su segundo álbum, ante la ensordecedora reacción del gran público. El escenario lucía de radiante colores calurosos (rojos, naranjas y amarillos) mientras en la gran pantalla detrás del grupo un show de visuales mostraba infinitas variaciones de la flor de la vida. El show se sintió como la herencia de los gigantes del rock del siglo pasado, se pudieron captar fantasmas de los shows de Pink Floyd, Led Zeppelin, The Who y Rush al concentrar mucho esfuerzo hacia la estética psicodélica del escenario. Innumerables nubes de humo de marihuana abrumaron a través de metros. Parker y sus músicos (ellos por lo general sólo hacen su labor en giras, ya que Parker por los general toca todos los instrumentos en sus discos) cotorrean al estilo australiano diciéndose All Right Mate entre sí causando carcajadas en el público. Para cerrar el show, la diva Lady Gaga subió junto a Parker al escenario para cantar un fragmento del tema “New Person, Same Mistakes”.
Blood Orange
Al comienzo del Segundo Día (domingo) se presentó en el Escenario Principal bajo un intenso sol Blood Orange, grupo que orbita alrededor de los talentos de Dev Hynes, cantautor originario de Londres. Los miembros consistieron de un bajista, un baterista, un tecladista y dos coristas. La pantalla detrás del escenario representó imágenes del actor/bailarín Gregory Hines actuando en el papel de Mister Bojangles. Hynes tocó piano eléctrico y guitarra, así como de las voces principales de todos los temas que aparecieron en el disco a través del set. El grupo abrió la noche con su más reciente sencillo “Augustine”, cuya ejecución causó furor entre el público. El grupo se lanzó a tocar una diversidad de temas de su trayectoria, y ofreció al público las apariciones de las estrellas del Pop Nelly Furtado, Sky Ferreira, Empress Of y Carly Rae Jepsen, quienes brindaron sus talentos al diverso set. Hynes explayó sus talentos para la guitarra al entrar en una diversidad de solos de guitarra a través de varios temas, y su grupo demostró una fortaleza en su habilidad de variar desde baladas R&B a los himnos pop que mantuvieron al público bailando y satisfecho durante los cincuenta minutos que duró el set.
Charles Bradley and his Extraordinaires
Los Extraordinaires entraron en punto de los 18:00hrs del segundo día del evento en el escenario del Pasto, se lanzaron a tocar un tema de introducción que mantuvo una fuerte esencia del Soul sureño propio de Booker T. & the MGs. El grupo se conformó por un baterista, un bajista, dos guitarristas, un trompetista, un saxofonista y un organista (detrás de un órgano Hammond B3 y una bocina giratoria Leslie), quien también fungía como maestro de ceremonias del set. Fue este quien al término del tema introductorio se acercó al micrófono del frente y gritó (muy fuerte) si el público estaba listo, que hicieran ruido para recibir a CHARLES BRADLEY. El público rugió y Bradley apareció por el telón derecho. Tras un saludo juntando sus dos manos para simular la forma de un corazón, los músicos se lanzaron en una decena de temas en donde Bradley mostró una increíble potencia en su voz, en su incomparable presencia, en su asimiento del público y en la excepcional manera que se complementaban la música de la agrupación con la voz del cantautor nativo del estado de Florida. De repente Bradley se retiró del escenario y los Extraordinaires se lanzaron en un par de temas instrumentales que de nuevo mostraba esencia real de un Soul de medio siglo atrás. El organista se acercó al escenario y a gritos le pidió al público que levantaran sus manos e hicieran ruido para traer de nuevo a Bradley, lo cual en absoluta obediencia todos hicieron. Bradley apareció anunciando su agradecimiento ante todos quienes lo veían realizar lo que más le gustaba en el mundo, que era cantar para el público. Tras un par de temas, el órgano Hammond tocó una nota sostenida mientras Bradley aludió a la situación política en Estados Unidos cuando dijo que el amor era el único cambio por el que todos necesitaban atravesar. Luego de una magnífica rendición del cover de Black Sabbath, “Changes” el set terminó y el público se quedó clamando por más.
Mac deMarco
El canadiense entró al escenario de los Árboles a partir de las 19:15, acompañado de un baterista y un bajista, deMarco tuvo bajo sus brazos un par de guitarras Fender las cuales alternó durante su set de una docena de canciones. Fue notable ante todo la consolidación que representa su espectáculo hoy en día al analizar su trayectoria. A través de más de cinco años, deMarco fue de ser una adorada estrella dentro del Indie Rock de la presente década, particularmente gracias a su peculiar sonido Lo-Fi y la facilidad melódica sesentera que posee. Su música en vivo en los años anteriores solía ser más frágil y cercana al sonido pobre que sus discos ofrecían. Esta vez se vio a un grupo de rock con una solidez y potencia que impresionaría a cualquiera (nada disimilar a Paul McCartney y Ray Davies). El cotorreo entre temas mostraba que deMarco aun retiene su sentido de humor, uno que culminó con la aparición del músico/comediante Nathan Fielder con su propia Fender Stratocaster y se echaron un Jam de solos de guitarra muy entretenido. Aparte de sus temas del album Salad Days, el mejor tema que ejecutaron fue un glorioso cover del grupo de Rock de los 70 Steely Dan, “Reeling in the Years”.
Young Thug/Rae Sremmurd
En punto de las 22:00hrs la noche del domingo, en el escenario del Pasto se apagaron las luces y unos reflectores de color amarillo fosforescente apuntaron hacia el escenario mientras unas potentes luces blancas apuntaron hacia el público, dando entrada al rapero originario de Atlanta, luciendo cola de caballo entró al escenario, flanqueado de un puñado de otros raperos entre quienes un par de ellos parecían ser guardaespaldas. Young Thug, con sus lentes oscuros trasmitiendo una energía de indiferencia nihilista extrema, gritó al público si estaban listos para la música, las bocinas tronaron con los poderosos bajos que lleva su tema “About the Money”. Thug tiene una cadencia única, todos sus movimientos, sus enunciaciones y sus posturas al entregar sus abstractas letras mostraron una especie de artista con una indiferencia seductiva, la nueva especie de estrella de Rock en el siglo XXI. Letras repletas de alusiones a drogas, mujeres, apuesta y fiesta, transcripciones de la vida cotidiana de Thug, quien con orgullo entrega al público aquel hedonismo que sólo él entrega de semejante manera. El estilo trap de Thug es muy peculiar, ya que cada octavo tiempo de sus canciones de pista es omitido, habiendo un constante hueco en la ranura del sonido. Para el tercer tema todo el público estaba eufórico y acompañó a gritos toda la letra que Thug declamaba. Fueron notables las constantes mosh pits que se generaban frente al escenario, algo que Thug aprobaba con un KEEP DOSE MOSH PIT GOIN’. Acto seguido Thug le ordenó al público que todos levantaran su celular, encendieran su foco y así todos la apuntaran hacia el escenario y que transmitieran todo por Snapchat, para luego tocar lo que fueron su mejores temas de la noche, “Lifestyle” y “Harambe.”
Al centro del escenario de los Árboles había unas grandes letras infladas de color rojo que juntas se leían RAE SREMMURD. Al apagarse las luces en punto de las 23:00 en la noche del domingo, apareció Slim Jimmi y abrió una botella de champagne Cristal y la vertió por completo sobre el público al mismo tiempo que su hermano Swae Lee (la otra mitad de este dueto originario de Tupelo, Mississippi) explotara su primer tema de la noche, “Start a Party.” En un santiamén todos el público comenzó a saltar con todas sus fuerzas, y de pronto mucha gente dio por abrir sus botellas de agua verterlas sobre el resto del público. En minutos, muchos terminamos empapados. En la parte delantera se echó a andar en un masivo mosh pit, de pronto había gene crowd- surfing, representando esta nueva fusión de estilos y culturas. El ambiente estaba inflamado, muchos bañados en sudor y agua y champagne, saltando, dejándose llevar por la dinamita que tronaba a través de la energía de Rae Sremmurd (Ear Drummers al revés).
Su dinamismo y atletismo era constante, nunca detuvieron ningún tema (a diferencia de Young Thug) y más que cualquier característica resaltó su sísmicos ritmos de Trap (al igual que Thug, sólo un DJ con una Macbook controlaba la música), todo con un impresionante propuesta de fiesta que es difícil de igualar. Sus temas lucieron mucho más explosivos en vivo (los bajos sumamente fuertes) que en sus contrapartes de estudio. Su mejor tema fue “Black Beatles”, donde aparecieron dominar el público tal y como el título pretende causó euforia en todos. Ese hedonismo del Trap, estilo que se origina de la calurosa región estadounidense de donde son originarios el Blues, el Jazz, el Country y el Rock & Roll, indica que es probable que el estilo (en particular uno como el de Rae Sremmurd) encapsule la necesidad de un estilo musical que represente tanto escape (en medio de una era turbulenta) como se mostró por los dos últimos actos de Hip Hop que dieron por terminado el FYF la noche del domingo. En efecto era casi tangible la emisión y recepción que estos artistas realizaron.
Kendrick Lamar
La noche del sábado, el oriundo de la colonia Compton -ubicada a menos de diez kilómetros de Exposition Park- Kendrick Lamar entró al escenario Principal frente a una pantalla exhibiendo múltiples imágenes (en blanco y negro) de Oprah Winfrey durante los años 80. En los costados había cuatro músicos divididos en un baterista y un bajista en la orilla derecha, mientras un DJ/Tecladista y un guitarrista desarrollaban su labor desde el extremo contrario. El grupo comenzó con un tema intitulado de su más reciente LP, Untitled and Unmastered, y Lamar apretó su rienda ante el público, y declaró que ya era tiempo de regresar a ofrecerle estas canciones a la fundación de todo luego de llevarla alrededor del mundo. Lamar ejecutó los covers de Schoolboy Q en Collard Greens y That Part, presentó a Jay Rock para el tema de este Money Trees – todo alternado por números de la ya extensa discografía de Lamar. Sus sencillos “Alright,” “Backseat Freestyle” y “King Kunta” de los discos Good Kid, M.A.A.D City y To Pimp a Butterfly, impactaron al público de decenas de miles de fanáticos. “Bitch Don’t Kill My Vibe” generó rotunda acción en el público, quien rugió toda la letra del sencillo. El magnífico tema “A.D.H.D,” fue explosivamente recibido por el rugiente público. A su término declaró lo tanto que significaba para él poder escuchar y hablar del abuso a las drogas con mucha gente durante su ascenso a la fama. Durante un punto casi al final del show, Lamar remarcó hacia un miembro del público que si era en serio una aparente muestra de escepticismo, a lo que Lamar se lanzó a una versión acelerada del tema “For Free2,” en donde Lamar ejecutó rápidas maromas poéticas, para que a su término el público explotara en satisfacción.
Lamar ofreció el mejor concierto del evento. Fue una oportunidad de presenciar a uno de los mejores artistas musicales de nuestro tiempo ejecutando su obra de manera óptima y superior, con una impecable banda detrás suyo, en medio de su ciudad natal, en sinergia con miles de presentes. Es notable mencionar que en la pantalla detrás de Lamar hubo imágenes controversiales durante todo el evento en blanco y negro mostrando escenas del programa Jerry Springer, del expresidente George W. Bush tropezándose, de Obama bailando con Ellen Degeneres, de la actriz de los años 70 Pam Grier desnudándose en la película Coffy, de Snoop Dogg en una corte durante los años 90 entrelazados con recurrentes imágenes del modelo a seguir de Lamar, Tupac Shakur. Los elementos de protesta y observación social que la obra y entrega de Lamar reflejaron durante el show que era una especie de zeitgeist, era un espacio/tiempo muy especial y que desde la misma sudadera que tenía puesta Lamar (leía Imágenes Valoradas Más Que Verdad) hasta el coraje y furia que transmitía su magnetismo resultó en un hipnotismo supremo, una perfecta unión de un artista ante su público. El set de Lamar duró noventa minutos, siendo el más largo del festival, y a pesar de su programación durante la noche del sábado, su clímax fue un cataclismo y ningún otro acto logró ese nivel de sinergia, algo que puede estar a la par con haber visto a cualquier gran artista en su mejor momento.
FYF fue una exhibición modelo, una expresión urbana dentro de un festival de música, con el show de Kendrick Lamar fungiendo como el ojo de aquel vórtice. El diverso público que asistió observó un esfuerzo metropolitano para unificar artistas trascendentales en un escenario, justo para definir su posteridad. 1 de septiembre de 2016 http://www.dearbabe.mx/dance-baby-dance/exhibiciones-heterogeneas-sacuden-los-angeles-durante-fyf/














