23 años después
Desde aquel pequeño corredor de hospital, y con la oscuridad en los ojos de una niña de 12 años no podía comprender los gritos de horror de los demás frente al televisor. Eran dos nubes de polvo y edificios cayendo, los aviones como pájaros enfermos. La ceguera llevaba a la niña a la oscuridad infinita, el eco de nubes de quienes lo presenciaban,tiraban su suerte al destierro.















