Hay algo que ha estado cruzando lo más profundo de mi durante esta semana.
Adios a un grande: Manrico Montero se fue. Un importante artista que fue una gran inspiración para muchos, falleció repentinamente. Lo vi varias veces desde su regreso de Sudamérica. De hecho, tuve la oportunidad de invitarlo en dos ocasiones. Una en colaboración con Israel Martinez bajo contexto de festival (justo a la mitad de todo, como un eclipse) y otra en solo para una sesión Side Effects con el japonés Kenta Kamiyama, Liminar y más. En este tiempo, lo vi varias veces... Alguna vez muy bien, alguna vez muy mal. Recientemente, mejor. En la última ocasión, cumpleaños de Malitzin Cortés, cantó a petición de la festejada con su amigo Arcangelo Constantini, y yo también canté, “Dream On”, paradójicamente. Pero así como muchos más, no creí que fuera a partir de forma tan repentina.
Uno de los primeros mensajes que recibí el día después de su fallecimiento, fue el que una amiga que me escribió: "Biz, me dijeron que Manrico murió, no puedo creerlo".
A lo que de inmediato pensé a mis adentros, pues... es verdad, yo también estoy en shock al respecto y sé que va a ser casi imposible llenar su vacío después de todo lo que aportó culturalmente a este país. Sin embargo, también pensé que justo ahí radica la importancia de estar y conectar, en medida de lo posible.
Me hace un buen de ruido como tiene que pasar algo así para que se valore el enorme trabajo de un artista. Es duro pensarlo pero creo que vale la pena hacer ciertas preguntas:
¿A cuántas de sus presentaciones fuiste desde que regresó a México?
¿Hiciste algún esfuerzo por verlo en persona o en vivo?
¿Compraste alguno de sus discos?
¿Estuviste ahí para darle el más mínimo gesto de apoyo en lo que fuese que estuviera viviendo en sus últimos días?
Yo sé que todo mundo es súper ocupado en este tiempo, que quizá tienen muchísimas cosas personales que atender y que varios ya cuentan con los dedos de las manos los conciertos o fiestas a los que van no se diga al mes, quizá al año.
Estoy consciente de que no todos pueden hacer la diferencia. También sé que muchas nuevas generaciones ni siquiera tienen una idea de lo que hubo detrás, o antes de lo que hay ahora. No tienen por qué saber su importancia, pero quizá la puedan descubrir y quizá también deberían de tenerle algo de respeto a esa historia previa. Y más que el pasado, que esto nos sirva a todos para considerar si vale la pena estar y conectar en el presente... aunque sea de vez en cuando.
Manrico en específico fue un artista que alentó a muchísimos a hacer muchas cosas: no sólo a unos cuantos, sino a casi todos por igual, desde su faceta de música electrónica (Linga, Karras), la faceta experimental, las increíbles bandas que tuvo y cuya existencia considero hallazgos tremendos (Estructuras de la Tarde, Igloo, La Orquesta Silenciosa), su impulso a la creación de sellos (Mandorla, Filtro), las investigaciones del paisajismo sonoro, la naturaleza, bioacústica y, —quizá la más importante de todas—, su simple pero enorme calidez cada vez que te lo encontrabas. Era inspiración pura.
Que su partida nos sirva para pensar al menos unas dos veces qué es lo que realmente trasciende detrás de ese ‘Like’, de ese mail o ese mensaje, de ese botón de "Interested".... pues creo que conectar de vez en cuando, puede ser más importante de lo que creemos en el futuro. Un mensaje desde el fondo del corazón en una semana en la que se nos fue alguien importantísimo.
Manrico: Descansa en paz y gracias por tanto.