Tecnología para Juegos Mentales
Nuestra idea para este proyecto fue crear una nueva sala para Juegos Mentales integrando las tecnologías vistas en clase de manera accesible. Surgieron distintos desafíos pero para este proyecto nos enfocamos sólo en uno.
Este proyecto responde a la primera propuesta de las que podíamos elegir, qué era: ¿Cómo integrar tecnologías como internet de las cosas o productos interactivos a la comunicación de una empresa, para aportar valor, generar fidelidad y diferenciarse?
Nosotros lo tomamos por el lado que al hacer una sala usando productos interactivos podíamos hacerla más accesible y a su vez llamativa porque no hay otras salas que usen tecnología de este estilo.
El proyecto consiste en usar leds rgb y sensores infrarrojos de distancia para hacer que el led se prenda de determinado color dependiendo de la distancia que marque el sensor. El objetivo es que, mediante una pista que implementada con processing en una pantalla, los jugadores descubran de qué color debe prenderse cada led para que se abra una puerta o algo similar.
Para hacerlo accesible agregamos sonidos claros para cada interacción cuando se necesite pero también va a haber personal capacitado que pueda estar para ayudar a las personas que lo necesiten.
Durante el proceso de desarrollo del proyecto nos encontramos con un par de situaciones que vale la pena registrar.
El día antes de la entrega, nos juntamos en el Mullin a ultimar detalles. En una mesa del pasillo desplegamos nuestro cablerio y nos pusimos a trabajar, tratando de resolver por qué no lográbamos que uno de los leds cambiara de color al cambiar la distancia de la mano frente al led. En eso nos cruzamos con Mathias el Profe de Física, y le pedimos una mano. Como el no tenía mucha idea de Arduino, llamo a un estudiante que estaba en el pasillo que usaba bastante esta tecnología y nos ayudó a resolver el problema. Resulto que uno de los sensores estaba roto y leía lo que quería. La solución a esto fue simplemente cambiar el sensor.
Fue súper rico poder charlar un rato e intercambiar con alguien de otra disciplina, que nos ayudaran aunque no nos conociéramos. Y que esto surgiera de un cruce en un pasillo.
La otra lección aprendida fue de orden. Las conexiones entre leds, sensores, el protoboard y el Arduino implicaban muchos cables y cocodrilos. Aquello era un caos, y cuando quisimos poner todo eso dentro de la caja, no resulto bien. Se desconectaron las cosas, otras hacían falso contacto, fue un desastre. Tuvimos que sacar todo de la caja, desconectar todo y volver a arrancar, ordenando bien los cables. Después de unos 15 minutos ordenando todo, logramos guardarlo dentro de la caja funcionando.
El resultado final no fue el mejor. Quedaron muchos detalles por arreglar y solucionar. Se podría haber profundizado más en el proyecto tal vez si hubiésemos contado con más tiempo.











