minwonwoo:
“No lo sé… no es suficiente.” Puso una cara triste, pero sabía que dejaría el tema por el bien de ambos… al menos por el momento, porque era consciente de que si el tema era retomado acabaría haciendo un drama del asunto. Sonrió, porque en realidad no quería hablar de eso, pero el otro se veía tan acalorado por el tema como él hacía dos minutos por el corrupto sistema de votos en el bendito desfile. “Lo sé, apesta, pero muchos tenemos que pagar por deudas, prestamos, lo básico: agua, luz, calefacción, alimento, vestimenta y medicinas. Si quiero ayudar a mi familia tengo que trabajar de lo que pueda.” Bueno, hace tres años, sí, era cierto que trabajaba sin parar y lloraba por las noches ya que el dinero no era suficiente para todos los gastos en casa, y ahora no tenía siquiera que preocuparse por trabajar, pero Won era leal a la forma en la que fue criado y a su madre, a quien prometió no dejarse llevar la avaricia del dinero que ahora pesaba sobre sus hombros. Björn le caía muy, muy bien, pero apenas lo conocía y ese tema era demasiado delicado y largo. “Al menos me pagan bien.” Esta vez rió, porque además de tener dos turnos y prácticamente estar de encargado todos los días de todo, el sueldo era moderadamente bueno. “Todas las madres.” Nuevamente rió, pero acabó por torcer los labios. “Está bien.” Elevó los hombros, dándose por vencido. “Gracias. Sé que quizás va a sonar cliché o tonto que responda con esto, pero sinceramente para mi tú sí eres muy, muy, muy hermoso. Me encanta el color de tus ojos.” Admitió apartando la mirada y así cubrir el pastel, la única excusa que halló para dejar de mirar al otro chico. “Mañana puede ser mi día libre…” Ofreció sin mirarle, inclusive se giró para limpiar lo que había ensuciado.
“Sí... digo, yo sé que lo hacemos porque es necesario. Pero es injusto.” aclaró. “Aún así, somos afortunados por vivir en Wigston y no en otro sitio. Aquí las cosas están mejor.” puso los ojos en blanco, claro que había muchas cosas por mejorar. Pero siempre que leía las historias de gente que vivía en America se quedaba acongojado por lo mal que les iba. “La verdad es que soy el hijo que toda madre querría.” bromeó, no creía que eso fuera cierto. Su madre no le hablaba desde hace meses, ¿Qué decía eso de él? Sin mencionar el asunto complicado con su padre. A veces tenía la sensación de que la gente fuera de su casa lo trataba con más cariño. “Lo heredé de la abuela. Mi papá también tiene los ojos claros, pero no es el mismo tono.” replicó, nervioso por la sinceridad de Won. No le desagradaba, todo lo contrario. Hacía que se sintiera más seguro de su apariencia. Sin embargo, no sabía cómo responder sin quedar como un tonto. “Sal conmigo mañana.” pidió, alzando la mirada, con una gran sonrisa. “Prometo que será divertido.” tenía que merecer la pena si Won iba a sacrificar su día de descanso para pasar tiempo con él.











