Enfermedad.
Sé que cuando se vaya este dolor que siente mi cuerpo, me dejará la angustia tambien, pero Señor, mi Buen Dios, quítame esta angustia sin que se vaya aquel dolor, y cuando sea el momento de que mi cuerpo sea sanado, la angustia me habrá dejado hace mucho, porque en Tí puse mi confianza.
En el día que temo, Yo en ti confío. (Salmos 56:3)



















