Llegaste para curar mi ser. Te ame incondicionalmente, tus locuras, tus rabietas, tu forma de ser, los paseos descubriendo lugares nuevos.
Recuerdo la primera vez que te tuve en mis brazos y me miraste con esos ojitos marrones, entendí que te amaba más de lo que creía que podía amar.
Aprendí sobre la paciencia, me enseñaste valores que nadie me enseñó antes, a valorar lo pequeño de la vida, lo hermoso en cada detalle, me enseñaste sobre fortaleza, lo fuerte que se puede llegar a ser. Me enseñaste que el amor es incondicional, me demostraste que se mira con el corazón.
Cada despertar a tu lado era distinto, a veces nos levantamos rápido, otras no queríamos hacerlo, pero siempre uno al lado del otro.
Tuvimos dias buenos y días malos.. días que no quería que terminasen y otro que ya se acabe todo de una vez.
Fuiste mi mejor amigo, mi mejor consuelo. Te hablé de mis problemas, de la gente que conocía. Nunca juzgaste, solo me mirabas.
Tengo culpas, cosas pendientes. Me hubiese gustado tener más tiempo.
Tiempo.
Todo ocurrió muy de golpe, hace un mes y medio estabas en el patio correteando a un gato y luego no podías caminar, pero no me importó levantarte y llevarte, a todos lados x no poder caminar, darte de tomar en la boca, lo volvería a hacer una mil veces por vos.
Luchaste hasta el final, siempre fuiste muy fuerte, pero esto fue mucho. Siento culpa por haber tomado esta elección, pero fue lo mejor. No sufrís más.
Te fuiste rodeado de amor y cariño por todos los que te aman.
Te ame, te amo y te voy a amar por todo el resto de mi vida.














