Rodó sus orbes ante la rápida rendición del joven. —Si que tiene caso. —Replicó ignorando al otro campista al lado del moreno, avanzó un paso y con sus esmeraldas fijas al campista osado, exclamó con tintes autoritarios: “Por favor, campista, bájate de ahí o terminaras lastimado y haciendo trabajos en el establo”, dicho el esto el joven un tanto molesto prosiguió por despedirse del muelle a regañadientes y una sonrisa victoriosa asomó en sus fauces suecos. Se cruzó de brazos, y le dedicó una mirada de soslayo al portugués un paso detrás de ella. — Te dije que tenía caso. Sólo te falta práctica, kära. — Y no mentía, pues, su primer año como coordinadora había padecido las mismas experiencias, no obstante, el tiempo ayudo mucho a hacerse escuchar a la hora de hacer su trabajo.
Miró con atención la escena, capturando apuntes mentales de cómo dirigirse a los alumnos para que le tomaran en serio. Si quería ser respetado tendría que ser más severo y firme. De todos modos, se mostró un tanto disconforme por el trabajo que se le otorgaban a los campistas si no cumplían. Sin embargo atinó a voltear. - Increíble.- Le sonrió en respuesta a la cobriza. A él le había tomado gran parte de la mañana que respondieran a sus órdenes. - Lo sé, aún queda un verano largo. ¿Eres Jenna... verdad? - Ladeó la vista, los administradores habían mencionado a sus compañeros.














