En aquel día su aburrimiento había llegado a niveles bastantes altos, por lo que había “tomado prestadas” un par de las tantas pistolas de agua grandes que solían usarse de vez en cuando en actividades y ahora ahí estaba, corriendo por el campamento y empapando a cualquiera que se le cruzara para que todos pudieran reírse un rato (o la mataran a ella por molesta, una de dos). En cuanto vio a alguien bastante distraído en vaya uno a saber qué, se le acercó y le disparó con el chorro de agua--- ¡Fuerzas enemigas a la vista! ---exclamó entre risas.











