Olvidada la tensión primera, que logró ocultar con la sonrisa siempre carismática, Leslie expulsa un suspiro de alivio que rompe la línea recta de sus hombros. Levanta sus pupilas hacia la fémina, sonriendo con la expresión de sus ojos. “—Me tomaría años recitarte la carta de especialidades” responde con socarronería, casi olvidando el propósito de su intromisión. “—Podrías contarme qué es lo que te… apetece en estos momentos que yo no tendré problemas en cumplir alguno que otro capricho tuyo” con la lentitud característica suya al tener que traducir de un idioma a otro sus intenciones, termina su proposición con las cejas alzadas y una sonrisa traviesa y apremiante.
Hacía tanto tiempo que Minki no salía con intenciones de buscar compañía pero estaba segura que jamás le había parecido tan fácil, un chico atractivo, aparentemente de buen estatus y sin demasiadas intenciones de formar vínculos según parecía. “Perfecto” se dijo a si misma mientras bebía por completo su trago y tomaba su pequeño bolso de la barra “¿Quieres salir de aquí?” preguntó así directa y sin pena, se levantó de su asiento y ofreció su mano hacia él, agradeciendo el tener su apartamento libre, solo para ella.













