VIAJE AL ESPACIO INTERIOR
A dónde iríais en aquella época con aquel plan loco. Me subestimasteis y os sobrevalorabais. Fueron actos ególatras por vuestra parte. Blandos, volátiles, que no se sostenían a poco que hubierais echado la vista un pelín más allá. Y lo vi claro. Comprendí que eran gestos impulsivos e inmaduros, porque eso era precisamente la inmadurez. Ni siquiera me convencieron ese fuego que desprendíais, esas ganas ciegas de hacerlo, de llevarlo a cabo, de cruzar sin mirar, de tiraros al vacío, con vehemencia, promesas de fidelidad infinita, el tragaros mis secreciones... Que suerte tuve aquellos días. Que bien vi que no eran más que pamplinas y que con las mismas iríais enseguida a cualquier otro con idéntico proyecto, pero es más divertido: negando que os rechacé, ocultándo mi paso y los vestigios, mi existencia, maquillándo todo para que a otro le pareciera original, nuevo, fresco, verdad, esta vez si, ¿eh?. Y así hasta que alguien compra. Y lo mejor es que os lo creéis cada vez. ¡Qué habilidad! Qué bien, qué bien, que bien predije y elegí y qué miedo da sentir tanta indiferencia por estos recuerdos y sus protagonistas. Y qué buen sabor de boca deja reflexionar sobre esto viendo que acerté y que por más que avance el tiempo, pase lo que pase, he elegido bien. Podré ir con la cabeza alta, tal vez no por otras cosas, pero sí por estas. Eso seguro, pillinas. -- Bodewin de Michelus. (Cosmódromo de Plesetsk. Base espacial de lanzamiento).











