AFECTO MARIPOSA
Una pareja de lepidópteros les despertó revoloteando alrededor, amenizando su entrañable picnic-siesta, posándoseles en cabezas, pechos, manos y, algún instante más..., en las zonas del ombligo. Fue como una bendición con la que la naturaleza les santiguaba. Por primera vez, en orden y comunión absolutos, sintieron mariposillas en el estómago. Bodewín de Michelus (O de cómo salir del capullo. Vol.3).











