“Mi percepción difiere de las masas, es verdad” acepta sin reproches, de los pétalos contrarios florece una verdad que lo crucifica directamente, desconoce si dicho hábito nace de algo natural de su psiquis o es en parte responsabilidad del estudio filosófico, desempeñado en contradecir el sentido común y lo establecido “Pero no digo que pensaba eso de todos los que desaparecieron, sino particularmente lo pensaba de ti, ya sabes” no hay muchas vueltas en la sinceridad prófuga del sosiego, hila palabras con la serenidad de quien tiene al dios del sueño susurrando tentador en la nuca, cosquilleo seductor. Es la esquina derecha la que se eleva, develando menguante gesto “Es una lista algo larga…” admite, sin el total destierre de la curvatura que peca de sardónica, pero la oscuridad la esconde, se vuelve cómplice de la conversación compartida en murmullo y roce. Falanges foráneos son despertar de un impulso de renovada profundidad relajante, se vuelve trampa la seguidilla de caricias casi imperceptibles, trampa mortal para una presa demasiado fácil y exhausta (él, obviamente). Oración contraria es un eco, se limita a la respuesta silenciosa, no se puede replicar algo que es verdad producto del aislamiento absoluto, verdad negada y renegada, oculta en capas de falsa energía y fe “Lo habría intentado” es tardío, responde en tono quedo y tranquilo como el éter que les rodea, que es agradecido por el clima de nerviosismo que lo acompaña desde la salida que concluyó en cenizas, nuevos nombres para enterrar y, particularmente esa noche era un total banquete para el olvido, suerte la de poderse disolver en aquel momento. Rostro halla refugio en el valle y escondite que es cuello ajeno, destila aroma y cosquillas la caída de mechones, por el rabillo del ojo observa a medida que escucha “Doctora… Nah, no me voy a molestar en intentar pronunciar tu apellido, pero seguro suena bien” se arrastran los vocablos, como lo arenoso en sacrificio de huida, es la ligera burla la integrante protagonista del lenguaje de volumen tan bajo. Entre ceja y ceja se forma un pliegue, basta con una oración para que quede esclarecido el choque de costumbres y universos “No tengo ni idea de que es eso de Beau…” se acorta, es cadena de letras serpentinas, acalladas por el cordón clavicular recubierto en dermis seda. Ya tiene párpados caídos, rendidos en una batalla que lo tiene de, irónicamente, vencedor, tiene a Morfeo pisando los talones y el lecho confortable condenando al destierro la conciencia “Pero mañana puedo enseñarte a dar unos buenos golpes”
“Y se nota.” Prosas con base en lo vivido, en ocasiones cuyos tímpanos propios recibieron caricias tórridas del matiz masculino; no hila sílabas por el simple antojo, busca ápices de veracidad para hallarse respaldada ante éstos. “Eso quiere decir que generaba una mínima esperanza en tu interior." Sus mejillas símiles a un durazno en temporada, fibrosas y llenas de un vivaz color rosáceo se alzan al momento en el que una curvatura zurce sobre los carmines femeninos, es una reacción que cruza los vórtices de los linares de autenticidad. “Bueno, puedes empezar a recitarla si quieres, puedo asegurarte que disponemos de todo el tiempo del mundo.” Destino asegura el perdurar de la ubicación actual por el porvenir de un par de jornadas, designio que se halla hurtando ápices de entusiasmo del temple femenino, los sucesos recientes rehúsan la planificación de aislamiento del calor y el amparo edilicio. “Eso quiere decir que alguien se habría preocupado.” Únicas dos falanges alzadas en su cabeza, media e índice, Samuel y Savannah. Carecía de contactos, conexiones que una vez negó con tenacidad forjar ahora sus ámbares atisban en un silencio inquietante que encubre el deseo de poseerlas, mas era tarde, la mayor de las agujillas persistió con un movimiento vertiginoso que niega la creación de nuevos senderos por los cual transitar. “Skjeggestad, sería la doctora Skjeggestad.” Existencia gira sobre el eje propio trescientos sesenta grados, planificaciones concebidas desde que poseía uso de conciencia divagan en la negación, vida dedicada a croquis y números se halla en el extremo posterior de las aspiraciones; ambiciona auxiliar siluetas como la propia, despedir tortuosos complejos palma a palma con el poderío de la medicina. Calidez foránea transcribe evidencias de una secuencia donde carece la cautela, los más inusitados conceptos se verbalizan y accionares inesperados se llevan a cabo. “Beau-jolais nou-veau, es un vino.” Remembra escenas de antaño, catedráticas aplicando presión sobre la silueta propia al separar cada una de las prosas que despedían sus carmines en sílabas, una curvatura asimétrica se eleva sobre éstos a raíz del recuerdo, desvaneciéndose posteriormente. “Mañana por la mañana, entonces. Pero ahora duerme, que trataré de hacer lo mismo.” Falanges no retienen con su labor, aquello parecía zurcir con hilares de tranquilidad sobre la complexión masculina e iba a continuar haciéndolo hasta que finalmente ésta hundiera sobre las mullidas extremidades de Morfeo. Persuade a su pensar compeliendo a la tranquilidad, reiterándose en su interior el hecho que la oscuridad no puede presentarse cuando existe la mínima luz, únicos vocablos enunciados por su progenitora a los que había hallado un propósito. Aquello guardado bajo los lúgubres mantos de la oscuridad no se hallaría en su proximidad mientras la luz transmitida por su acompañante cayera en la intermitencia.