โยฟPero cรณmo nos hemos vuelto tan estรบpidos? Yo vengo de un tiempo en que las palabras pesaban. Antes de hablar se escuchaba, antes de juzgar se intentaba entender. En las รบltimas dรฉcadas, en cambio, he asistido a un progresivo embrutecimiento no dirรฉ de la cultura, sino del propio ser humano. Las redes sociales son el ejemplo perfecto. Las redes no informan: excitan. No explican: SIMPLIFICAN. No crean el diรกlogo: ponen a unos contra otros. Son el espejo de una sociedad que ha hecho ridรญcula la crรญtica, sospechoso el duda, aburrida la competencia. Hace falta una resistencia casi heroica para sustraerse a todo esto. En un mundo que te quiere estรบpido, pensar ya es una forma de desobediencia. Porque mientras todo empuja hacia la idiotez, pensar sigue siendo la รบltima forma de resistencia. La ignorancia nunca ha sido una opiniรณn. Hoy, sin embargo, a menudo se aplaude como si fuera autenticidad. El pensamiento crรญtico molesta porque obliga a estudiar, a dudar y a asumir la responsabilidad de las propias ideas. Es mucho mรกs cรณmodo compartir eslรณganes que buscar la verdadโ. Umberto Eco





















