Gritos
Sucede otra vez. Estoy tranquila y calmada y de repente escucho el grito. El clásico episodio y mi clásica pregunta: “Qué hice?”. Los gritos aumentan en volumen y cantidad. Quiero contestarles y explicarles. Decirles que no es así, que están equivocados. Aunque esta vez es diferente. No tengo ganas de discutir, no quiero sumarme a los gritos y decido razonar. Mientras ellos siguen me pregunto: “Por qué me molesta?”. Yo sé lo que soy y sé lo que valgo. Sé de mis errores, lo que merezco y lo que no. Y esto no lo merezco. Pero también sé que aunque les explique esto no me oirán, porque los gritos solo tienen voz, no oídos. Sería inútil seguir explicando. Por fin lo entiendo. Así que espero que callen, que griten todo lo que tengan que gritar. Ya entendí, ya no me duelen ni lastiman. Me di cuenta de que yo me conozco, pero ellos no. Desde hoy esos gritos ya no me harán daño. Desde hoy las cosas han cambiado.
♥ Molly Sont














