Él pensaba que iba a tener una noche tranquila, aburrida, algo nauseabunda por tener que limpiar aquellos vómitos y los restos de comida en los platos de otra gente... Pero para su sorpresa, el destino había decidido traerle un pequeñito regalito a casi medianoche, como en Navidad.Y el regalito consistía en traerle a una chavala con las hormonas más revolucionadas que un pajillero en la mansión de Playboy. Ésta, precisamente, tenía bastante guerra en juego. No eran a las que puedes cederles un "no" así, a lo pancho. Con ésta tenías que cruzarte los cables.--¡Vaya, en eso estoy de acuerdo contigo! También me importa un comino lo que digas tú.--¿por qué no se largaba y le hacía un favor? ¡Bien que podía volver cuando estuviese abierto y darle porculo a otro?--Esto es karma.--refunfuñó, en voz casi inaudible, remarcando una de las tantas frases que solía salir de los labios de su melliza. Claro que el karma de ella, no guardaba ni punto de comparación con el de Kayden. Era un milagro que a éste no se le hubiera caído ya un piano en la cabeza o haber muerto inesperadamente en un tiroteo entre bandas tras volver a los suburbios. En fin; la vida.--¿Chulo playa? ¿En serio? Ese vocabulario no me inspira temor alguno, retaca.--le informó, casi disfrutando al ver como la morena destilaba veneno y malas ondas por todo su ser. Desde luego, tomo la optativa de ser pagado como un chiste.--¡Eh, eh! ¡Quita tus manos de ahí, so idiota!--dijo ya, ya tocado de paciencia al verla hacer esas niñerías.--¡Se nota que hay algunas personas que no han hecho ni un huevo en su vida y van por ahí esperando comerse el mundo con sus propios mocos! Pues mira, bonita, para hacer tú eso antes lo hago yo.--ahora era él quien estaba perdiendo la calma, y eso precisamente; no era buena idea.--Ni lo uno ni lo otro, soy así de genuino. Ché, cuida tu vocabulario, o seguro que a tu papá le va a dar un sincope si te escucha decir tales vulgaridades. Ya no serás bien recibida en los clubs de campo.--nada, no iba a librarse de aquella plasta.--¿Clienta? ¿Dónde? Yo solo veo a una loca de trebujenas amenazando a un pobre empleado que tan solamente cumple las órdenes de los de arriba. Puah, qué preocupación. ¿Escucharán? ¿El qué? Esto no graba sonido, sólo movimiento, touché.--respondió entre dientes.--El cliente lleva la razón cuando la tiene y en horario de trabajo pero en las normativas pone que no se pude atender a nadie dadas ya las 21:00 pm. Por lo que, en parte no lo estoy haciendo porque quiera, sino porque es la norma. Podría, pero es una chiquillada. Además, ¡tu chaqueta o lo que sea que tengas seguirá allí!--por mera inercia siguió la mirada de la morena hasta donde la fijaba. M-i-e-r-d-a. No iba a ser capaz. Venga ya.--Oye, entre los dos, ¿te has fumado algo? Mira, ¡te doy tu chaqueta! ¡Te la doy y te largas, eh! ¡Arg!--frustrado, dejó la fregona guardada en el cubo y se dirigió por las mesas, buscando la odiosa chaqueta que traía tantos problemas. Encontró una bolsa depositada en una esquinita, bien apartada y, voilà! Chaqueta encontrada. Sin embargo, y una sonrisa de picardía cruzó su rostro. Se detuvo un momento frente al puesto de los condimentos, echando en la misma bolsa ketchup, mayonesa, cualquier salsa horripilante. Tranquilo, tratando de no perder su serenidad, abrió con cuidado la puerta y antes de dejarle dar un solo paso, le tiró la bolsa al suelo--¡Ahí la tienes! 'Enga, largo de aquí.