a veces quiero irme lejos lejos lejos ni siquiera sé adonde
para no saber qué venden en las tiendas y así no quererlo y no poder comprarlo y sentir que vivo por debajo de mis posibilidades
para no decir nada en ninguna conversación con nadie y así no tener que analizar cada una de mis palabras después
para no escuchar ninguna canción y así no preguntarme si yo sería capaz de escribir algo así
para no tener que llegar a unos objetivos mensuales y exponerme a la posibilidad de no cumplirlos y enfrentar lo que eso significa
para no tener que inventarme una excusa para no ir al plan que mi amiga me ofrece con todo el amor del mindo en lugar de que decirle que no me apetece
para no estar cansada a todas horas todos los días y necesitar que me cuiden pero no dejarme cuidar porque me siento demasiado débil y en deuda
para no tener que meter barriga si alguien me ve en esta posición
lejos lejos lejos creo que no existe ese lugar
porque como le dice martín a marina en comerás flores “cambiar de escenario no hace que los problemas desaparezcan. los mueves de sitio, los paseas por parques diferentes, los llevas a otras terrazas, los enredas en tu coletero […] Entérate, a los problemas solo les importa morderte en las sienes”.
yo lo que quiero entonces es irme lejos de mis propias sienes
tú sabes que lo que quiero es irme y no lejos, sino irme









